CAMOVA
No se puede negar, que la explotación de las tierra en este planeta ha sido desmesurado en los últimos años en pro de incentivar los escenarios económicos que favorezcan a los países con una alta economía, así, como aquellos que quieren salir de la pobreza , iniciar su desarrollo ya sea con nuevas aperturas económicas, alianzas, originándose la gran preocupación bajo que costo social, los efectos de la contaminación, el de deterioramiento de las tierras fértiles, aguas, clima, salud.
Afortunadamente, siempre habrán personas, grupos ecológicos con responsabilidad social atento en dar a conocer los que las negociaciones, comercio de productos alimentarios ha provocado últimamente en pro de el deterioramiento del medio ambiente y lo que ello genera en el presente.
Así, se señala como lo comenta Radio Mundial Real, que el MERCOSUR y sus países adyacentes (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, Bolivia) representan la última gran reserva agrícola del planeta. Y este dato no escapa a la atención de las corporaciones del agronegocio a escala global. Pero tampoco a las dos principales economías en crecimiento: China e India.
Se agrega, que la región es visualizada como un espacio de expansión para la provisión de las materias primas estratégicas que requieren los gigantes asiáticos sea para alimentación humana o animal, o bien para sus demandas energéticas a través de los agrocombustibles.
Brasil, con una frontera agrícola móvil a impulsos del agronegocio y con una fortísima política de captación de Inversión Extranjera Directa; Argentina y Paraguay colmados de una agricultura en régimen de pooles de siembra y Uruguay, con 16 millones de hectáreas cultivables y bajo una dramática crisis demográfica que lo han convertido en un verdadero desierto verde; representan, en suma, un vasto espacio sin restricciones para la mercantilización de sus recursos naturales y humanos.
De lo cual han tomado debida nota los centros del capitalismo internacional: Washington, Bruselas… pero también parecen haberlo percibido Pekín y Delhi, embarcados en un prima facie contra-hegemónico proyecto de acercamiento Sur-Sur.
El Cono Sur de América se ha convertido pues en un fantástico botín para el agronegocio a escala planetaria, dado que, entre otros aspectos, los efectos del cambio climático hasta el momento no han modificado irreversiblemente sus condiciones de área cultivable y tampoco han generado políticas preventivas desde los respectivos gobiernos que salvaguarden sus recursos agroecológicos únicos.
Hoy más que nunca estos países que integran el MERCOSUR deben esta atento de la manera como a través de sus propias programas agrarios, estás siendo utilizados en función de la producción de alimentos que favorezca en primer lugar, al consumo de la sus habitantes, los de la región y desde luego en la exportación de productos que le favorezca económicamente, pero si afectar su ambiente, ni dejarse atrapar por los incentivos económicos que países de mercados emergentes pueden ofrecer en pro de mayores ingresos a un costo social irreparable.
Es muy preocupante lo que se indica, que un despacho de la agencia Reuters del 2 de septiembre de 2008 da cuenta que algunas de las más importantes empresas indias de aceite vegetal han tomado recaudos estableciendo contactos con los gobiernos de Uruguay y Paraguay para el cultivo de oleaginosas e incluso trigo y lentejas, dada la escasez de tierra cultivable en el país surasiático.
A pesar de ser el segundo más importante productor de arroz y trigo y ubicarse justo detrás de China en la nómina de principales importadores de aceite vegetal en el mundo, India ha sufrido los efectos del aumento del precio global de los alimentos.
De hecho, el gobierno indio cree que el cambio climático hará escasear la tierra disponible para los agricultores aún más de lo que resulta en la actualidad. Ante ello, se conformó un consorcio de catorce compañías indias que aparecen en el negocio del aceite vegetal el cual se encuentra en conversaciones con gobernantes de Uruguay y Paraguay con la intención de obtener campos en esos países con destino al cultivo de soja, girasol y colza, según lo manifiesta el presidente de “Solvent Extractors Association of India”, Ashok Sethia.
Se insiste en señalar, que la industria aceitera y los agentes inmobiliarios indios han salido a ampliar los horizontes de tierras productivas, ante las señales de agotamiento agrícola y las dificultades de irrigación en este inmenso país asiático.
Recuérdese, que un clima extraordinariamente cálido en 2006 arrasó con la cosecha de trigo de ese año y obligó a India a importar más de 7 millones de toneladas del cereal los últimos dos años a precios elevados.
Voces de movimientos ambientalistas y de científicos se han escuchado con preocupación tanto por la posibilidad cierta de desabastecimiento alimentario en India, así como por el creciente volumen de grano que va dirigido a los agrocarburantes.
Téngase presente, que
Lo cierto, que el MERCOSUR debe mantener férrea sus acciones, en relación a la explotación y ventas de tierras fértiles, más a países de mercados emergentes, para no degenerar un seria contaminación ambiental en su deforestación , especialmente en Brasil, donde el planeta Tierra cuenta con un gran pulmón aniental como es su selva selva amazónica.
* fuente: ecoportal.net.


Escribe un comentario