CAMOVA

Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.

Proverbio Chino

Venezuela afronta en su presente grandes turbulencias, producto de las transformaciones que el actual gobierno bajo la dirección del teniente- coronel Hugo Chávez ha originado, en pro de querer instituir en el país un socialismo que corresponda a esta época, labor titánica, ante la historia que Venezuela tiene, y en donde jamás el Socialismo se ha manifestado como grupo de poder político en el país.

Ello, desde luego, ha originado oposición, descontento, temor, miedo, enfrentamiento, dado a que la cultura política del país no estaba acondicionada a este reto, los venezolanos concretamente, no estaban preparados para esta nueva visión de gobierno dando paso a que surjan turbulencias que han afectado seriamente la vida política, social y económica del país.

Lo cierto, que ante esta realidad, se agrega un aspecto que merece la atención, como es el desempeño, compromiso de las universidades, sobre todo para quienes hemos estado ligado a la docencia y conocemos la realidad de las actuaciones de las universidades nacionales, sus debilidades, fortalezas, perspectivas y especialmente, su desempeño a nivel superior, tanto en pre como en postgrado.

Preocupa, el notar la decadencia que las universidades han sufrido en los últimos años en relación a su academicismo, formación y capacitación de algunos profesionales que no estas preparados para enfrentar los actuales retos, consecuencia que muchas universidades nacionales públicas, en algunas de sus Escuelas, Facultades no se ha dado un despertar de compromiso, integración a los cambios, preocupación, por la reestructuración de su perfiles, programas de estudios que se adapten a las nuevas exigencias , aporten, colaboren con soluciones, propuestas a los serios problemas económicos, políticos, tecnológicos y sociales que el país afronta.

Hay una pasividad bastante acentuada de la universidad, que no cuenta con un liderazgo proactivo, con autoridades comprometidas, visionarias, estrategas, capaces de insertarse en la realidad actual del país y generar las transformaciones que se requieren para adaptar sus programas, responsabilidad, compromiso a lo que el país necesita.

Son muchos los hechos que últimamente se manifiestan en el escenario nacional ante las acciones de los programas de gobierno que requieren de opiniones, participaciones de la universidad, que contribuyan con la ciudadanía a aclarar el alcance, repercusiones de estros programas, sus ventajas y desventajas, así como también se necesita, que la universidad siempre este presente en el aprovechamiento de las oportunidades que se dan, ir corrigiendo sus debilidades que son muchas, desde los perfiles de algunas carreras, la operatividad de sus sistemas administrativos, presupuesto, investigaciones, colaboraciones, docentes, homologaciones y sueldos, participación social.

Las mismas debilidades de algunas acciones, programas económicos, tecnológicos, de desarrollo presentadas por el actual gobierno, se transforman en oportunidades para que la universidad opine, se incorpore en pro de transformarlos en fortalezas que favorezcan a todos los venezolanos y le den una oportunidad al país para su despegue.

Si las universidades están alertas, atentas en pro de su rol compromiso, funciones que favorezcan al país, no permitirían que muchas acciones de gobierno muchas veces contradictorias en los principios democráticos, distorsionadas de su realidad no logren efectos distorcionadores de lo que Venezuela en su presente requiere.

Todo lo contrario, la universidad necesita como patrimonio de talento que posee , dar a conocer sus opiniones, buscar las formas de integrarse más al gobierno y proporcionarle orientación en todos aquellos planes que beneficien a los venezolanos en su totalidad y no para grupos específicos.

Definitivamente, las Universidades afrontan en el presente un gran reto, en donde la inteligencia, visión de un liderazgo universitario estratega, comprometido tiene la oportunidad de desempeñar un rol determinante en todos aquellos cambios que realmente favorezcan el rescate de la excelencia académica e investigativa, la formación de profesionales idóneos de acuerdo a las necesidades del país, de saberse integrar a las oportunidades que las acciones de gobierno generan, sobre todo cuando se manifiestan debilidades de éste en algunas de sus acciones y más cuando es público que hay una ausencia de oposición sólida que contrarreste muchas estrategias, planes que no favorecen al país.

Ya basta que las universidades nacionales mantengan una pasividad y actúen en base de los grupos de poder que se han apoderado de ella, en pro de sus propios intereses y no de la comunidad, conllevando a que se de paso a un enorme costo académico, social significativo para el país.

Se necesita dar paso a nuevas autoridades, un nuevo liderazgo que genere transformaciones, que no sean demagogos, sino capaces de rescatar la ecuación superior venezolana, capacitar, formar profesionales generadores de cambios y transformaciones, que garanticen desarrollo al país y beneficio para todos.