Carlos Mora Vanegas

El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.
J.P. Sergent

Antes de terminar el año 2008 la comunidad universitaria de la Universidad de Carabobo debiera de contar con las nuevas autoridades que le garanticen proactividad, academicismo, investigación, excelencia educativa y sobre todo, participación ante los serios problemas que el actual escenario nacional afronta a favor de un país que requiere de cambios, que le garanticen desarrollo, una calidad de vida favorable para todos los que habitamos en él.

La educación venezolana, especialmente la superior. no puede seguir permaneciendo en las sombras ajenas a las necesidades que el escenario nacional demanda en pro de profesionales capacitados, debidamente preparados para generar las transformaciones que se necesitan, más, ante un gobierno que se ha propuesto instituir un Socialismo, en donde probablemente la población no está preparado para ello y en donde, más que nunca, se necesita de una educación de altura que enfrente los grandes retos que los sistemas económicos presentan e inciden en la economía de los países, como en nuestro caso.

La Universidad de Carabobo tienen en Noviembre la posibilidad de recuperar esa senda que ha perdido a favor del academicismo, responsabilidad social, compromiso al saber elegir a las autoridades que renecesitan para dar inicio a las transformaciones que la universidad necesita para cumplir con su misión y visión, que en los últimos años ha descuidado y afectado seriamente su compromiso para con el país.

Es muy válido lo que comenta el Prof. Jubilado, pero todavía activo, Chichí Páez en su columna abierta del Diario Carabobeño, que esta semana es crítica para el futuro de la Universidad de Carabobo, por cuanto están previstas las elecciones de las máximas autoridades de dicha institución. El martes 4 -la primera ronda- y tres días después el viernes 7, la segunda vuelta. En el transcurrir de ese tiempo, es cuando prevalece el criterio político, muy por encima del académico, en donde se negocian votos -del claustro universitario- incluyendo a los estudiantes regulares de ese centro de aprendizaje. La estrategia de negociación es repartir y asignar poderes a personas que están identificadas con tal o cual partido político o de las infinidades de grupos electorales que tienen vida lícita en el alma máter. Estos acuerdos, sin temor a equivocaciones, son los que producen las grandes desviaciones entre el "deber ser" y el "ser". Motivado a estas realidades las nuevas autoridades electas deben por medio de un cambio actitudinal efectivo (eficaz y eficiente) garantizar una excelente gerencia académica, que endose la formación de profesionales de alta calidad, que tengan un valor de mercado en esta "aldea planetaria".
Estas nuevas autoridades universitarias locales, además de avalar el logro repetitivo de la excelencia académica (asertividad), tienen el ineludible deber de garantizar la autonomía de esos centros de aprendizaje, así como también aplicar un proceso de reingeniería o rediseño de todos los sistemas existentes en su entorno interno, comenzando por el proceso de reclutamiento, selección y empleo de dicha institución de: docentes, estudiantes, del personal administrativo y obrero; en el cual deben prevalecer las ideas y conceptos de la herramienta gerencial del "Topgrading", es decir que ingresen los mejores. ¡Solamente personas "tipo A"! Esto traería como consecuencia que la gente que ingrese a la UC sea de calidad y, precisamente la calidad humana es la que garantiza la calidad de los productos, bienes y servicios.

Muy válido lo que expone el profesor Páez cuando se refiere, que otro de los aspectos que deben mejorar substancialmente las nuevas autoridades, es la proyección institucional de la UC en su área de influencia geográfica. Por el talento humano que tiene la universidad, está en la mejor posición de poder asumir su rol protagónico en la solución de problemas y la administración de proyectos de mejoras a través de programas de innovación y creatividad, no solamente de esas necesidades originadas en el sector público, sino también en el privado. Muchos de estos espacios que deberían ser ocupados por la máxima casa de estudios del centro del país, han sido invadidos por universidades, tecnológicos públicos y privados, no solamente de esta entidad federal, sino de otras latitudes. Esta pérdida de liderazgo, también es consecuencia de las decisiones políticas.

Desde hace tiempo nos hemos referidos a través de publicaciones, seminarios sobre el tema educativo, cómo la Universidad de Carabobo ha descuidado seriamente su liderazgo en la región y no ha sabido aprovechar el mercado que este encierra, permitiendo que a fin de satisfacer la demanda de algunas carreras se han proliferado instituciones privadas que han perjudicado seriamente la calidad académica necesaria para enfrentar en el presente los grandes retos que se dan.

Se ha notado un gran vacío de gerencia educativa en las autoridades y de todos los responsables de la garantía de la excelencia académica, dando paso a que hoy en la región hay muchas universidades privadas, institutos técnicos que no satisfacen los requerimientos que el entorno necesita para salir adelante

Desde el momento que empezaron aparecer otras instituciones, es cuando la gerencia educativa de la universidad debía haberle darle paso a estrategias, acciones, planes que le favorecieran en su proyección, rescatarán los espacios perdidos e hicieran ver sus fortalezas académicas, la importancia de pertenecer a una universidad que genera profesionales capaces de afrontar los retos y propiciar los cambios necesarios para ayudar al desarrollo de la región

Muy correcto lo que indica el profesor Páez, que las nuevas autoridades de la UC deben perfeccionar la gerencia del capital intelectual de dicha institución. Es decir saber identificar y seleccionar el mejor talento humano, sin tomar en cuenta los compromisos políticos con los grupos de poder dentro de ella, para que gerencien los cambios conductuales necesarios e indispensables que hoy día reclama la nueva realidad social.
Si la UC quiere ser una institución competitiva a medio plazo tiene que apostar ya por la reingeniería o rediseño de los procesos de aprendizaje y de un nuevo estilo de gerenciar. Las nuevas autoridades tienen la obligación ineludible de sacar la universidad de su poca pertinencia en la calidad del aprendizaje. Este proyecto de cambio debe estar basado en la solidaridad: las instituciones públicas, así como las privadas, deberían estar comprometidas con este proceso de transformación tan esperado.

Definitivamente, la universidad de Carabobo tiene una nueva oportunidad para reestructurar su gerencia, dar paso a líderes innovadores, creativos, estrategas que garanticen una universidad con excelencia académica, investigación, capaz de formar, capacitar los profesionales en todas aquellas disciplinas que ofrece y que favorezcan a un país, que hoy más que nunca, necesita de colaboración por las instituciones académicas que realmente sepan desempeñar su rol por la que fueron creadas.

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