CAMOVA

No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
Anonimo

Se hacen grandes esfuerzos para reunir a los presidentes en una Cumbre que afronte como debe ser los grandes retos, que los escenarios económicos de muchos países afrontan, la incertidumbre en los sistemas financieros, crisis en tópicos como el hambre, la miseria, la juventud, educación, salud entre otros. Se deposita la esperanza que los países que asisten a ella, proporcionarán soluciones, alternativas que le favorezcan en el saber afrontar estos retos, generar propuestas, acciones en base de análisis objetivo de la situación, sin apasionamientos políticos, ideológicos

Lo cierto, que desde el primer día como lo comenta Ricardo Ribera, fue de malos presagios. Sólo poco más de la mitad de los presidentes convocados llegó puntual a la cita. Son veintidós los países participantes, tres europeos (España, Portugal y Andorra) y los otros diecinueve latinoamericanos. Se llamaba XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Pero este miércoles no hacía honor a su nombre. El día de la inauguración faltaban nueve mandatarios. La cosa arrancaba con mal pie.

Hugo Chávez acaparaba una vez más las noticias. Incluso ausente se robaba el show mediático en las primeras horas. Hasta bien entrada la madrugada se especulaba con la posibilidad de que finalmente apareciera. Así se anunció por radio. Pero no.

Del avión procedente de Caracas sólo bajó el boliviano Evo Morales, que venía de reunirse con el presidente de Venezuela. Éste había visitado previamente a Rafael Correa en Ecuador. Las posturas de los países en la estela del “socialismo del siglo XXI” venían ya consensuadas. Su voz se haría oír. Aun sin Chávez.

En ninguna cumbre anterior comenta Ribera, se vieron delegaciones de tan bajo nivel como las que Venezuela y Cuba enviaron esta vez a la cita de San Salvador. No ha sido casualidad. En política nada lo es.

Lo cierto, que tal como lo comenta Luís Fernando Valero a pesar de los esfuerzos no se logró una voz unida en la reunión de San Salvador. Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba creen que el capitalismo ha fenecido del todo y es necesario inaugurar la etapa del socialismo, en versión cubana pero con el nuevo guiso bolivariano. Ecuador, Argentina y Brasil creen que el capitalismo tiene poco que ofrecer a esa zona del mundo y sería bueno empezar de nuevo en un híbrido que permita refundar el capitalismo sin olvidar a las masas deprimidas. Los demás optan por afirmar que el capitalismo todavía es útil pero sobre nuevos cimientos y aplicando tratamientos intensivos para salir de esta crisis.

Se le dio énfasis sobre la culpabilidad de la actual crisis al desenvolvimiento, desarrollo, incidencia del capitalismo, señalando algunos mandatarios que se ha llegado al fracaso de éste y otros no comparten la idea, se olvidó como lo relata Valero, que el tema esencial que los reunió, juventud y desarrollo, no cuajó como tema estrella, aunque es obvio que la juventud es el futuro, al final los cantantes salvaron los papeles pidiendo comida para los millones de niños hambrientos.
Menos es nada ante una cumbre que una vez más parece que fracasa a pesar de las buenas palabras.

El Presidente Calderón hizo un diagnóstico sombrío: “La juventud no cree en nada. No creen en los políticos, no creen en la economía, porque la economía ha fracasado, no creen en el capitalismo que está mostrando sus terribles deficiencias y no creen en el socialismo que murió antes de que ellos nacieran. Y en lo que menos creen en las ideologías”. Hay que reconocer que el panorama no es nada optimista.

Se descuidó muchísimo que hacer con respecto a la juventud, cómo ofrecerles garantía en su actual supervivencia dentro de escenarios que le garanticen programas consistentes en lo concerniente a su educación, desarrollo, empleo, salud. Dar muestra que cada país está sumamente interesado en su juventud, que es la generación de relevos que debe darle paso a nuevos líderes capaces de generar las transformaciones que la economía demanda, darle ese apoyo a sus países sin caer en demagogia, sino que se manifieste con acciones, que den paso a ese desarrollo que el presente exige sin sacrificar despiadadamente a nadie.

Valero insiste en señalar, que la reunión de San Salvador ha servido para poner de manifiesto que a pesar de las grandes palabras y los inmensos gestos el continente está roto. Cuba ha perdido atractivo revolucionario y mítico, Venezuela levanta demasiadas ampollas y a pesar de que sus petrodólares los ofrece, a la hora de la verdad, es más el ruido que las nueces, Bolivia sigue sin poder cuajar su revolución popular social indígena, Ecuador da bandazos pero la realidad es terca, en España ya hay más ecuatorianos que en la capital de su propio país. Chile tiene su transición modélica hacia la democracia pero la presidenta Bachelet recibe palos inmensos en las elecciones municipales, México es un país importante pero con una fabulosa sangría de violencia e inseguridad jurídica. Colombia no acaba de cuajar su paz permanente, y Brasil se asienta, poco a poco, como gran potencia que aún tiene pies de barro pero cada vez más endurecidos que le permiten sostenerse. A ello agregamos los serios problemas políticos que afrontan Correa del ecuador, Evo Morales de Bolivia y Alan García del Perú.

En concreto, como lo reseña el Faro. net, durante la Cumbre Iberoamericana, todos los presidentes de la región coincidieron en la necesidad de reformar las instituciones financieras multilaterales y destacaron la necesidad de dar al Estado un rol más protagónico en nuestras sociedades.

Es, en palabras de muchos analistas, el fin del modelo neoliberal y del mercado como dios de la economía que se autorregulaba para estabilizar cualquier situación anómala. Ahora, dicen casi todos, hay que replantearse todo el modelo o simplemente desaparecerlo.

El Estado no sólo debe ejercer mayores regulaciones, sino intervenciones directas para aliviar a los más necesitados. En América Latina, ayudado por la corrupción y la debilidad institucional, el modelo neoliberal causó la mayor inequidad del mundo y destruyó a la clase media. Se avanzó en los últimos años en el combate a la pobreza, pero no en las mismas proporciones en que los ricos, a través de los “beneficios del libre mercado y la competencia”, se hicieron más ricos.

Muy interesante lo que se aporta el faro.net. , que ha quedado claro que las instituciones que rigen los sistemas financieros mundiales no pueden ser diseñadas por los países más ricos, sino que debe involucrar a todos. También que el Estado tiene un rol mayor que cumplir y que, en vez de reducirlo a sus mínimos como nos dictaron en las décadas anteriores, hay que otorgarle nuevas funciones y reforzarlo porque al final es el único capaz de sacar adelante a los países en momentos de crisis como esta. En otras palabras, en vez de poner lo público al servicio de lo privado, debemos comenzar ahora a poner lo privado al servicio de lo público.

En nuestros países, tan adeptos en décadas anteriores al modelo del derrame y la reducción del Estado, habrá que replantearse muchas cosas. En El Salvador urge, por ejemplo, una reforma fiscal que otorgue más recursos al Estado para incrementar los programas sociales y garantizar mejor educación y salud para todos. Pero el presente gobierno se ha negado a llevarla a cabo debido a sus ataduras con empresarios que se niegan a pagar más o siquiera a pagar lo que les corresponde.

Por último, consideramos muy importante la observación de Luís Fernando Valero, que España una vez más no ha estado a la altura y ha dado la impresión que deseaba solamente que dijeran que tenía que estar en la reunión del 15 de noviembre en Washington, y cuando digo España, digo Zapatero, que parece que ha hecho una cuestión personal de estar en esa reunión de refundación del capitalismo y a fuerza de ser sinceros creemos que lo tiene crudo, pues el que invita es Bush, que es el anfitrión y éste se la tiene jurada por los desplantes que el presidente español ha hecho. No se levantó del asiento en un desfile del 12 de octubre, cuando estaba en la oposición al paso de la bandera nacional norteamericana, sacó las tropas españolas de Iraq sin previo aviso y pidió a los demás países que hicieran lo propio, y por si fuera poco su ministro de industria acaba de decir que a Bush le quedan días, con estas cartas

Definitivamente, se quedó en deuda con la comunidad iberoamericana. En deuda con los jóvenes. La verdadera discusión se centró en la crisis económica mundial. Dos bloques de países se evidenciaron enseguida. El más radical califica la situación de “fracaso del capitalismo” y el moderado la reduce a una “crisis del modelo” o a “errores de personas”.