Carlos Mora Vanegas
No es que estemos solos, en realidad es que somos incomprendidos
Kane.
No se puede eludir, que en las última décadas se han venido suscitando grandes cambias en el mundo en todo orden, cambios, que nos conlleva a reflexionar hacia donde vamos, que no deparará el futuro, ese mañana que será nuestro presente, si contamos con la suerte de todavía estar en él. Todo ello se torna inquietante, cuando cada vez observamos los serios conflictos que se dan en este Planeta en donde todos los países siente el temor a la incertidumbre que se está generando, simplemente por no estar atento en el manejo de nuestras acciones que no se supediten a los hilos del poder que lo manejan quienes buscan otros intereses más material que espiritual.
Probablemente, no hemos considerado lo que nos aporta el profesor Rosenau de Asuntos Internacionales de
Lo cierto, que los gratos momentos que se vivieron con la caída del Muro de Berlín, del fin del apartheid en Sudáfrica y de la derrota de la agresión de Kuwait parecen efímeras y remotas cuando el supuesto orden post-guerra frías se presenta como cualquier cosa menos ordenado, pleno de incertidumbres.
James N. Rosenau nos invita, que consideremos muy en serio, que estamos en una época de múltiples contradicciones. El sistema internacional es menos dominante, pero todavía es poderoso, especialmente en países como los nuestros del Tercer Mundo, que mantenemos una dependencia económica y tecnológica. Aspecto por lo que la integridad latinoamericana está trabajando. Justificación de un aparecimiento de
Los Estados están cambiando, pero no desapareciendo. La soberanía estatal esta desgastada, pero todavía se ejerce vigorosamente. Los gobiernos son más débiles, pero todavía pueden hacer gala de su autoridad. Las poblaciones algunas veces son más exigentes, otras más dóciles. Las fronteras siguen en algunos países impidiendo el paso de los intrusos, caso concretos se observan con la políticas, medidas normales legales establecidas por el departamento de Emigración de los estados unidos, de la misma Unión Europea, que no quieren seguir recibiendo más personas extranjeras en condiciones ilegales en su territorios, independientemente del beneficio que esta mano de obra puede proporcionarles, especialmente cuando se fugan miles de cerebros de los países subdesarrollados.
También se ha visto con frecuencia la invasión de colombianos en el Ecuador, atentando contra su soberanía, como sucede con respecto a Venezuela, no de una manera tan drástica como en el primero Los países geográficos están dando paso a paisajes étnicos, multimediáticos, tecnológicos y financieros, pero la territorialidad sigue siendo preocupación como le sucede algunos de los países latinoamericanos, especialmente los señalados.
Como no preocuparnos por la penetración del narcotráfico, que atenta contra la supervivencia de las generaciones de relevo, el orden económico, el incremento de lavado de dólares, la pobreza, inseguridad, desempleo, deterioramiento del medio ambiente, corrupción, pérdida de valores entre algunos males, originando serias inquietudes que buscan respuestas y acciones concretas de los gobiernos, especialmente aquellos comprometidos de resguardad la libertad, la democracia.
Todo lo anterior mente expuesto da paso a preguntas que reclaman respuestas, a ¿Cómo poder evaluar un mundo lleno de ambigüedades?¿Cómo empezamos a comprender a un espacio político que sin duda alguna, está cambiando en algunos escenarios, estrechándose y ampliándose continuamente en otros, experimentando un desgaste muy marcado con respecto a muchos asuntos y un fortalecimiento con respecto a otros? ¿Cómo conceptualizar la política para que connote identidades y filiaciones tanto como territorialidades. ¿Cómo investigar y proceder a las nuevas o transfiguradas autoridades que ocupan los nuevos espacios políticos creados por fronteras cambiantes o personas? ¿Cómo explicar la necesidad de volver a dar paso a un nuevo socialismo?.
A lo anterior se pueden agregar otras interrogantes de acuerdo a nuestra realidad ¿Cómo lograr que el pueblo adquiera una verdadera cultura política que permita seleccionar adecuadamente a sus gobernantes que sean capaces de originar los cambios que se requieren?¿ Cómo evitar mantenernos en el deterioramiento de la calidad de vida que por años se afronta?¿ Cómo evitar que nos sigan engañando bajo el amparo de una democracia que sabemos se ha desquebrajado?¿ Cómo palear, evitar, que la pobreza, la violencia sigan socavando las estructuras de las principales instituciones juritas y policiales ¿Cómo evitar que la corrupción se siga proliferando?¿ Cómo alcanzar una verdadera justicia social para el venezolano?
El prof. James Roseneau, nos insiste en destacar, que no pasemos por desapercibido, que estamos profundamente inmersos en una transformación trascendental alimentada por una nueva cosmovisión de la naturaleza esencial de los asuntos humanos, una nueva manera de pensar sobre la forma en que se desenvuelve la política global. En el centro de esta naciente cosmovisión, se encuentra una comprensión, de que el orden que sostiene a las familias, las comunidades, los países y el mundo a través del tiempo descansa en contradicciones, ambigüedades e incertidumbres. Roseneau nos agrega, si una vez se pensó que las vidas de los individuos y la sociedad se movían en trayectorias lineales y estables, ahora los movimientos parecen no lineales y erráticos, con equilibrios momentáneos e interrumpidos continuamente por súbitas aceleraciones o cambios de dirección.
Ahora la gente esta entendiendo, tanto emocional como intelectualmente, que los sucesos inesperados son comunes, que las anomalías son circunstancias normales, que incidentes menores pueden devenir rápidamente en desenlaces graves, que procesos fundamentales desencadena fuerzas contrapuestas al tiempo que aumentan su alcance, que lo que una vez fue transitorio ahora puede ser duradero, y que las complejidades de la vida moderna están tan arraigadas que le imprimen un carácter ordinario al desarrollo sorprendente y a las ansiedades que lo acompañan. Roseneau por último, nos destaca, entender, que el orden naciente está arraigado en contradicciones y ambigüedades no disminuye el sentimiento de incertidumbre en cuanto al rumbo que llevan los asuntos mundiales y la incidencia en los asuntos personales.



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