CAMOVA
No hay jaula bien segura para un pajarito que quiere volar. Proverbio chino
Generalidades, consideraciones
No se puede negar que
Lo que sí se puede afirmar que es un país que sabe aprovechar las oportunidades, definir planes estratégicos que le favorezcan en su economía, que la consoliden como una potencia que debe ser considerada en la economía mundial. Para muchos economistas, analistas internacionales, China constituye una amenaza, así como lo ha analizado en varias oportunidades los Estados Unidos.
Al respecto El país.com señala, que China continúa moviéndose hacia una economía de libre mercado. La aprobación el 16 de marzo, por el Congreso Nacional del Pueblo, de la nueva ley de propiedad es otro paso positivo en la transición de China de la planificación al mercado. El movimiento de China hacia la libertad económica es verdadero, y el Congreso debe responder manteniendo abiertas las puertas comerciales, no imponiendo tarifas aduaneras punitivas que perjudican a ambos lados. La insistencia de Washington de tomar represalias contra China por subvalorar su moneda, inundando los mercados de EE.UU. con mercancías baratas, y por subvencionar las exportaciones implica que China es un enemigo, contra el que se necesita tomar represalias. ¿Pero, hay alguien que crea seriamente que los consumidores estadounidenses están peor si las mercancías se pueden importar a precios más baratos de lo que cuesta producirlas en el país? Imponer tarifas aduaneras a China perjudica a los consumidores de EE.UU. y a los usuarios industriales de productos importados; es un acto de suicidio económico. Amenazar con eliminar las relaciones comerciales normales con China por medio de una ley del Congreso, como lo propone el senador Byron Dorgan (D., N. D.) sería una tontera. Violaría también las reglas de
En su apuro por penalizar a China, el Congreso está desviando la atención de las acciones constructivas que esa nación ha tomado y está tomando para reestructurar sus instituciones y así acercarse al liberalismo económico. Como lo dijo el Primer Ministro Wen Jiabao en su discurso en Harvard en diciembre de 2003, la transición de China de planificación a mercado ha llevado al “gradual levantamiento de antiguas restricciones impropias, visibles e invisibles, a las libertades del pueblo de elección de trabajo, movilidad, empresa, inversión, información, traslado… y estilo de vida”.
Antecedentes
La libertad económica, especialmente en las áreas costeñas, ha hecho de China la tercera potencia comercial y a su vez ha ayudado a millones de personas a salir de la pobreza. Sin la rápida expansión del sector no estatal y el crecimiento de la clase media, la presión política para enmendar la constitución y promulgar una nueva ley de propiedad no hubiera ocurrido.
En una encuesta realizada en 20 países en 2005, GlobeScan descubrió que China tiene la más alta proporción de respuestas (74 %) que están de acuerdo con que la “economía de libre mercado es el mejor sistema en el cual basar el futuro del mundo”. Este resultado es extraordinario dado que hasta hace muy poco tiempo Beijing mantenía la planificación central.
“La gran idea” del Presidente Hu Jintao es crear una “sociedad armoniosa y próspera” vía el “desarrollo pacífico”. Para lograr esta meta, en todo caso, se requiere de un cambio institucional —a saber, un estado de derecho que realmente proteja a las personas y a la propiedad. Como Wu Jinglian, uno de los principales reformadores, indicó recientemente, “Si no establecemos [un] estado de derecho justo y no tenemos una protección clara de los derechos de propiedad, entonces esta economía de mercado se hará caótica y corrupta e ineficaz”.
China avanza
No se puede ignorar que China aspira avanzar en todos los aspectos. Busca poner un vehículo buggy no tripulado en
Alcances, repercusiones
Por otra parte también existe, una seria preocupación de EEUU, como lo reseña americaeconomia.com, ante el aumento de la influencia de China en Latinoamérica. No quiere ni imaginarse las consecuencias de un posible contagio de la ideología comunista a los países del subcontinente, muchos de ellos dirigidos por gobiernos de izquierda como Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, o Uruguay. Y menos aún el efecto en su economía de una alianza comercial fructífera con estas naciones. Al fin y al cabo son las exportaciones a los países asiáticos, fundamentalmente a China, los que están tirando de su PIB.
Ante esta situación, Washington ha optado por trivializar los beneficios económicos de un acercamiento entre el subcontinente y el gigante asiático. En un debate organizado en el Congreso estadounidense para analizar la influencia de China en Latinoamérica, Noriega realizó estas declaraciones en el Congreso estadounidense durante un debate sobre la influencia de China en Latinoamérica, el secretario adjunto para el subcontinente del Departamento de Estado de EEUU, Roger Noriega, afirmó que las inversiones chinas consisten normalmente en préstamos que habitualmente requieren que los trabajos sean hechos por empresas del país asiático, y advierte que "con esas inversiones China será más competitiva en el mercado global, pero a costa de las economías de Latinoamérica".
Los funcionarios estadounidenses también destacan que China es un país interesado que está desarrollando relaciones fundamentalmente con países productores de hierro, cobre, acero, circuitos integrados, maquinaria eléctrica, y petróleo. Quizá sea esto último lo que más preocupa al Gobierno de Bush, aunque ya esta por salir y dejarle a Obama esta herencia.
Los países latinoamericanos por su parte, pretenden contrarrestar la influencia en sus sectores productivos de la entrada masiva de productos chinos en la región; circunstancia que también se encargaron de poner en evidencia los congresistas de EEUU.
Según los datos ofrecidos por el presidente del subcomité para el Hemisferio Occidental de
Definitivamente, China está atenta a las grandes posibilidades de apertura económica que le ofrece Latinoamérica y la sabe aprovechar, de aquí que no nos debe sorprender que su incidencia económica será muy determinante en nuestro Continente, el que deberá mantenerse alerta al hacer alianzas, y no verse afectadas su economía.


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