CAMOVA

Aveces los buenos nadadores se ahogan y los mejores jinetes se caen del caballo.

Proverbio chino

El alcance, repercusiones que puede generar una ruptura sentimental puede darse de diferente manera de acuerdo a la carga afectiva, dependencia que hemos generado en las interrelaciones que hemos creado, desarrollado, mientras permanecemos unido a la persona.

Debemos estar preparados para cuando se han agotado todos los medio que hacen que la ruptura se manifieste, a fin de no causarnos daños, no vernos afectado, más, cuando la ruptura se hace necesaria para salir de la situación que ha afectado nuestra cargas afectivas, impidiendo desenvolvernos en un clima de armonía, tranquilidad y saber aprovechar la oportunidad que se nos da de seguir manifestándonos en esta dimensión

Mucho se ha escrito sobre lo que una ruptura afectiva, especialmente de pareja puede originar y su importancia de saberla afrontar. Al respecto se dice, que es muy común que la persona experimente un profundo sentido de pérdida y una gran dificultad para aceptar la nueva situación. La vida cambia rotundamente, sobre todo, cuando la interrelación que se mantenía con la persona se torno un hábito, una costumbre dándole nacimiento a una dependencia, que de no sabérsela manejar, conlleva al sufrimiento, pudiendo generar consecuencias negativas en lo físico y psíquico.

No nos debe extrañar por tanto, como lo indican algunos, no sólo se pierde a la persona a quien ama, sino que con ella se van algunos amigos comunes, los planes de futuro que tenían juntos, sus costumbres y hábitos cotidianos y la seguridad que da el sentirse amado y acompañado. Simplemente no se estaba preparado para la ruptura.

Se señala además, que ser abandonado por la persona que se ama produce un intenso sufrimiento y una gran desesperación. Tras el abandono, la persona enamorada se siente desconcertada, melancólica, con falta de ilusión, pesimista y con baja autoestima. Añora a la persona amada y en algunos casos se culpa por la ruptura, pensando continuamente en lo que podía haber hecho para que su pareja no la abandonara.

Cuando no se puede manejar la situación o simplemente esta llegó a tal extremo, que para no estar bajo una situación desagradable que afecte la salud, la estabilidad se hace necesaria la ruptura, las personas involucradas deben afrontarla con tranquilidad, sin dejar que se manifieste la tristeza, la rabia, la venganza, el odio, el mal trato. Es válido como algunos señalan, de que es natural, que nos sintamos profundamente tristes y a veces con deseos de llorar, deprimidos, tensos. En definitiva, lo que nos ocurre es que perdemos a alguien a quien queremos y con quien deseamos estar. Le echamos de menos. En esta fase nos atormentamos pensando "no lo superaré", "nunca más encontraré a quien amar"... Es una fase en la que nos sentimos derrotados y hundidos, pensamos que no vamos a recuperarnos y que, probablemente, nunca encontremos a nadie de quien enamorarnos.

Jamás debemos dejarnos atrapar pro la sintomatología negativa que genera la ruptura, porque sus afectaciones pueden afectarnos seriamente, atentar contra nuestra autoestima, dignidad, afectando seriamente la conducta, nuestro comportamiento, debemos enfrentarla con tranquilidad sin dejarnos atrapar por todos esos condicionamientos que hemos dado paso en nuestra interrelación sin manejar adecuadamente nuestras emociones.

Lo importante, es que exista un mutuo acuerdo en la separación, despedirse de la persona sin reproches, con armonía, tranquilidad, sin darle jamás oportunidad a la nostalgia que se manifiesta y buscar la forma de recuperar lo perdido. Muchas veces, ello puede afectarnos seriamente, porque con la esperanza de volver a reactivar la interrelación se origina obsesiones, síntomas, que pueden afectarnos seriamente en nuestra vida, más cuando la ruptura ha sido definitiva, pero la dependencia no nos deja libre y tener la posibilidad de iniciar una nueva relación que nos favorezca.

Quienes han experimentado rupturas y algunas con consecuencias negativas se expresan sobre ella de diferentes formas y hasta dan indicaciones de cómo han salido de ello, así ha escrito una persona en ciao.es. , que las rupturas de pareja cuestan tanto de superar porque durante el tiempo que hemos pasado con nuestra pareja hemos creado una dependencia hacia él y hacia su persona que después nos es privada. Solo de pensar que él pueda empezar a tener dependencia por otra persona, empezando así otra relación o que empiece a sentir por otra persona lo que sentía por nosotros, nos atormentamos, sobre todo cuando aún seguimos con ese sentimiento de dependencia hacia él. La relación es un juego donde cada miembro da y recibe; lo que recibimos, normalmente nos suele gustar y si la relación ha sido larga, todo lo que la otra persona nos ha dado ha formado parte, en muchas ocasiones, de nuestra vida, y lo hemos integrado en nuestro día a día, convirtiéndose también en algo nuestro, pero que en el momento en que la relación se rompa tendremos que dejar de hacerlo. Esto hace que, tras una ruptura de pareja, si las personas empiezan otras relaciones independientes vayan en un principio con "pies de plomo", como se suele decir. Primero, porque el futuro es incierto y les asusta (y muchas veces se llega a recular porque lo pasado es lo que conocemos y donde más seguros estamos, rompiendo con la nueva relación por el miedo al futuro), y segundo, porque da miedo abrirse otra vez al mundo de la otra persona y pensar que su mundo puede llegar a ser un día nuestro mundo, estando presente en nuestra vida cuotidiana, y que en un futuro pueda ser arrebatado de nuevo. Esto pasa mucho con las familias de las parejas; muchas veces, la pareja le toma cariño a la familia de la otra persona, y la familia también le cariño a la pareja. Igual pasa con las amistades. Cuando la pareja se termina, al sufrimiento de perder al ser querido se le une perder también a la familia, amigos, y demás actividades que se hacían gracias a él.

elalmanaque.com agrega al respecto, que la entrega que implica la convivencia en pareja, deja luego de la ruptura sentimientos agónicos... -a veces encubiertos por la euforia de haber concluido con el proceso de ruptura que depara muchas energías-, pero que tarde o temprano, hacen aparecer la angustia en sus diversos modos.
En los últimos tiempos de una pareja, se va dejando mucho para aceptar una ruptura inevitable, y esto deja sentimientos de vacío frente al fracaso de tal empresa. A mayor expectativa, a más esperanzas, más profunda es la caída.
Nos separamos. La situación cambió, y hay que empezar a hacerse cargo. O las circunstancias lo hacen por nosotro/as.
Si ya no hay quien se ocupe de la ropa, corremos el riesgo de reaccionar cuando no queda una camisa para ponerse; y si ya nadie paga la factura de la luz, nos daremos cuenta cuando nos la corten... Por lo tanto –si no lo planeamos antes (como generalmente no lo planeamos...)- hay que arremangarse y ver cómo es esta nueva organización de nuestra vida.
El que dejó la casa familiar, por lo general vive "como de paso" durante algún tiempo. No piensa en ese nuevo lugar como estable y tiene incluso sentimientos de haber sido despojado de lo propio (aquella casa familiar) sintiendo esta nueva como algo indigno para él. Sin embargo es importante poner energías en agenciarse un espacio vivible. Acomodarlo a nuestro gusto, ordenarlo, hacerlo cómodo y funcional es fundamental para sentirse bien en este nuevo lugar e ir construyéndolo como propio.

¿Como afrontar la situación? mujer,terra,es sugiere que hay que mantener una actitud positiva; evitar los pensamientos destructivos; no llamar a la persona; hablar con alguien; comportarse con normalidad ; aprovechar hacer lo que te guste; no buscar un sustituto; comer sano, divertirse, descansar.

De proponérselo, con la confianza en usted mismo y estar más atenta en los que las relaciones afectivas genera, no podrá dejar que a la hora de tomar una decisión definitiva de ruptura , esta le perjudique, afecte, todo lo contrario, debe enfrentarla con tranquilidad, seguridad de no dejarse atrapar de las repercusiones que ello produce.No se deje atrapar de la melancolía,tristeza, todo aquello que le afecte en pro de su crecimiento personal.