CAMOVA

Dos cosas me llenan siempre el alma de admiración y estupor, el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí. Immanuel Kant

No se puede negar que muchas veces se describen los paisajes, la belleza que puede encerrar una ciudad bajo una óptica subjetiva, especialmente si se ligan a ella hechos que han sido determinantes en la vida de uno, si se ha compartido en ella, etapas que se consideran determinantes en nuestro crecimiento, lo que ellas encierra, además de su historia, leyenda, costumbres.

Es cierto, no puedo olvidar lo que representan todas aquellas ciudades en las que hemos aprendido algo, compartido sentimientos, recuerdos, más cuando hay compromisos de fondo en que hay que resaltar la grandeza que cada una encierra y que la generación del presente y la futura debe saber lo que ha representado.

Lo cierto, que sin caer en excesivo subjetivismo , imparcial en el análisis , descripción de acontecimientos relevantes, en donde hay antecedentes significativos para una ciudad dinámica, acosada por sus volcanes, varias veces azotada por sus luchas en pro de la libertad, ensangrentada sus plazas, avenidas , en donde se asesinaron a muchos jóvenes, héroes ,como Rigoberto López Pérez , nos conlleva a quienes tuvimos la oportunidad de transitar un tiempo por esas viejas calles adoquinadas a recordar lo que León representa y a evocar su grandeza, no solo en sus hazañas, sino en su majestuoso y bellos panorama en donde se juntan pasado, presente, montañas, volcanes, mar, compromiso y sobre todo esperanza.

En pleno siglo XXI y todavía la ciudad conserva su pasado, del que no quiere desprenderse manifestando esa atmósfera cargada de acontecimientos difícil de olvidar, especialmente para quienes nos identificamos con la democracia, la lucha por la equidad, el compromiso por aportar los conocimientos adquiridos en pro de su progreso que es merecedora .

No es la majestuosidad de Roma, Paris, Budapest, Praga, Madrid, sin embargo, mantiene un encanto que hipnotiza, especialmente por su sencillez a quienes de alguna forma cultivamos en nuestro paso una historia que ha sido testigo de campos de batallas, de acuerdo a su momento, siendo lo último su guerra civil , en donde el Frente Sandinista escribió epopeyas en pro de la liberación de la dictadura Somocista y en donde me toco ver a un héroe que jamás se podrá olvidar, como fue el poeta y revolucionario Rigoberto López Pérez, hombre sencillo, pero plenamente identificado con la libertad, hasta el extremo de dar su vida por una Nicaragua libre.

Gracias a ese héroe, se dio en el país la posibilidad que la democracia recuperara el tiempo perdido que la dictadura usurpó en su apogeo. Lamentablemente, quienes lo han gobernado , pero no lo han sabido cumplir con ese compromiso renovador que ya debiera de haber dado paso a las transformaciones de ese país el más grande de Centroamérica.

Es lamentable que el FSLN quien ha tendido dos veces la oportunidad de haber los cambios y transformaciones, no ha dado los resultados que la población ha esperado, se ha olvidado la promesa de este grupo de que en lo que han basado los nicaragüenses gocen de una calidad de vida arrebatada por años y en donde solamente la han disfrutados los grupos de poder que han gobernado al país, sin rescatar la posibilidad de que todos tengan el mismo derecho.

León es una altiva ciudad colonial ubicada al noroeste de la zona del Pacífico de Nicaragua, con costas en el océano, encierra muchos tesoros arquitectónicos, antiguas iglesia, museos, cultura, volcanes, playas, historia como ya hemos mencionado.

Cuenta con una cadena volcánica en la que se puede realizar diversidad de actividades; y también ruinas de un pasado remoto e interesante.

Para quienes no la conocen, fue fundada en 1524 por Francisco Hernández de Córdoba a unos 30 kilómetros de su ubicación actual, donde hoy están las ruinas de León Viejo junto al lago Xolotlán y frente al volcán Momotombo. Pero luego de un terremoto y de una erupción del volcán en 1610, que afectó severamente a la ciudad, ésta fue trasladada a su ubicación actual, junto al antiguo poblado indígena de Subtiaba. Las ruinas de la antigua ciudad se conocen con el nombre de León Viejo.

Se sabe que el 21 de agosto de 1685 fue atacada y tomada por una tropa de piratas comandados por el francés William Dampier. Luego de robar, los atacantes huyeron dejando en ruinas la catedral, varias iglesias, edificaciones públicas y casas coloniales. Sin embargo, nos lo recuerda vianica.com, que antes de que pudieran escapar por mar, los leoneses lograron capturar a los piratas. El francés Dampier era de oficio arquitecto, y sus captores lo encargaron de reconstruir la catedral y otros edificios que él y sus hombres habían destruido.

Se debe obligatoriamente visitar en la estadía de León, la hermosa, vieja y tradicional catedral que también esta impregnada de grades hazañas, además de ser la morada en donde descansan los restos del gran porta Rubén Darío considerado como el “príncipe de las letras castellanas”.

Se comenta, que la catedral simbolizaba el centro de la ciudad, y con esta reconstrucción era ya la cuarta versión del mismo edificio. Sin embargo, el arzobispo Benito de Baltodano consideró esa versión oscura e inadecuada, por lo que mandó a construir una quinta y última versión en 1747. Los trabajos de construcción de la catedral terminaron en 1860 y desde entonces Nicaragua tiene el privilegio de tener la catedral más grande de toda Centroamérica.

No se puede dejar de ver otras iglesias coloniales, cada una con su propia belleza y en donde muchas son parte de la historia de León porque de ellas salen sus famosas procesiones que hacen de la semana Santa leonesa muy pintoresca por su devoción, cobijadas fervor de su población católica, haciendo que las procesiones sean dinámicas llenas de fe, y que merecen ser vividas, puestos todas ellas son muy hermosas, que encierra una gran devoción por sus feligreses. Sus iglesias coloniales son: La Merced, El Calvario, San Juan, San Francisco, San Juan Bautista de Sutiava y La Recolección.

Uno de los atractivos de la ciudad durante la Semana Santa, son las bellas y pintorescas alfombras de aserrín elaboradas en el piso frente a las iglesias, sobre todo por los habitantes del antiguo barrio indígena de Sutiava.

Cuando se transita por León uno debe recordar e ir al barrio de Sutiava en donde moraba la tribu indígena de Sutiava que como se sabe, era el grupo más importante de la zona. Aún después que los españoles se establecieran, no pudieron someter a los Sutiavas. En la actualidad, el barrio de Sutiava en León todavía preserva su carácter indígena y hay aún algunos sitios históricos que ayudan a no olvidar el pasado. Uno de estos sitios es un árbol de tamarindo que cuando tenía 381 años, se ocupó para asesinar al jefe indígena Adiáct. Con su muerte, los españoles pudieron subyugar a la tribu. El árbol, conocido como ‘El Tamarindón’ tiene más de 600 años y es muy famoso en este barrio. Asimismo, hay un museo de los Sutiava cerca de la iglesia del mismo nombre.

Por su puesto, que esta ciudad que es un coloquio de lo colonial, lo histórico a demás cuna de grandes poetas, de pensadores que hicieron posible el que aflorara la mejor universidad Nicaragüense, de donde han salido grandes juristas y médicos, no podría se completa en su majestuosidad sino se visita su pasado, a sus León Viejo, que como lo señala vianica.com a inicios del siglo XVII, ante la amenaza de erupción del volcán Momotombo que atentaba contra la ciudad de León, sus habitantes decidieron dejarla atrás y trasladarse varios kilómetros hacia la zona del poblado indígena de Sutiava, donde reconstruyeron sus casas y edificios.

Esta primera ciudad de León, conocida como León Viejo, permaneció inhabitada desde 1610 y la actividad del Momotombo la cubrió paulatinamente de arena en su totalidad, desapareciéndola del horizonte. Sin embargo, en 1960 una excavación científica logro encontrar los restos de la ciudad, la cual fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

Este sitio histórico actualmente funciona como un museo al aire libre. Pueden apreciarse, bastante conservados, los restos de las edificaciones que conformaban esta ciudad colonial. Es visible el mausoleo donde se encontraron los restos de su fundador, Francisco Hernández de Córdoba y otros puntos interesantes. El panorama desde ahí es también atractivo, pues hay una hermosa vista del volcán Momotombo y del Lago Xolotlán.

León se vislumbra majestuosos porque además cuenta con guardianes a través de sus volcanes que son majestuosos, que en lo personal todavía mantengo en mi memoria como son el Momotombo, Cerro Negro a quienes tuve la oportunidad de verlos muy de cerca. Se sabe, que la cadena volcánica, llamada los Maribios, atraviesa todo el departamento y le da una imagen única. Estos impresionantes colosos, dentro de los que se incluyen los más activos de Nicaragua, pueden verse desde muy lejos. Los volcanes leoneses son interesantes y pueden ser explorados. Entre ellos está el más joven de Centro América, El Cerro Negro, una elevación de arena oscura que ofrece buenas posibilidades para escalar, así como para esquiar sobre arena. Otra opción para escalar es el Volcán Telica, que tiene un enorme cráter y lindas vistas panorámicas. El volcán más notorio de León es el activo Momotombo, que propone en su cono casi perfecto una de las escaladas más retadoras, pero también esplendidas vistas de los alrededores. Un volcán cuya cima es difícil de alcanzar, pero igualmente bueno para escalar es El Hoyo, que tiene un orificio poco común en uno de sus lados.

Por su puesto, para los amantes e identificados con el mar, especialmente los del Pacífico que se caracteriza por su majestuosas olas, sus alturas, sus movimientos con gran oleaje, tienen cerca de león los balnearios de Poneloya y la Peñita en donde sedan unos atardeceres y amaneceres maravillosos, .

Bañarse en sus aguas es algo especial por su majestuosidad y afortunadamente, son playas todavía no muy explotadas por el turismo que se pueden disfrutar en toda su intensidad.

Lamentablemente, por el comportamiento de los gobernantes que ha tenido el país , así como de sus alcaldes, autoridades del departamento, todavía no se ha desarrollado, contando con todo ese potencial que muchos quisieran tener para ser de ella una ciudad cosmopolita, adornada de todas sus bellezas naturales que encierra.

Muchos de sus hijos la han abandonado, tomando en consideración que no han visto la posibilidad de su crecimiento, más, cuando los gobiernos la han descuidado y las esperanzas que se habían depositado por ejemplo en un FSLN, se pierde ante la gestión equivocada de estos en pro de otros intereses y no el de la nación.

Miles, son los leoneses, muchos de gran talento que han abandonado su ciudad, se han ido a otros lares, países que le ofrecen más seguridad económica y al ubicarse en la vida económica de estos, se olvidan que han dejado huérfana a su ciudad que les había depositado su confianza, de que ellos serían los que generaría los cambios que se reclaman. No nos debe sorprender entonces, que todos esos fantasmas de los muertos que murieron en combate en la ciudad, los que se asesinaron vilmente reclamen a los vivos que ofendieron su vida a cambio de ver a una ciudad floreciente, un país libre, desarrollado, al que tiene derecho todo nicaragüense, con una calidad de vida acorde a la realidad económica del presente. Desde luego, hay un hecho cierto como es que la posteridad les hará justicia y señalará a quienes realmente hicieron lo necesario para que León sea mejor de lo que es.