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CAMOVA

El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.
Adolfo Bécquer
La vida es un cofre de sorpresas que cuando menos lo esperamos, afrontamos situaciones que nos invitar a estar atento, los que ellas encierran y aportan en pro de nuestro crecimiento personal y espiritual, que nos toca a cada uno el experimentarlo.
Justamente, en este tránsito de forma física, perecedera, ubicados en un cuerpo físico que nos acompaña hasta cuando llega nuestra hora de dejarlo y le damos vida a través de nuestro espíritu, con esa energía divina capaz de generar todas aquellas acciones que nos favorezcan.
Ese espíritu fiel a nuestra esencia, es el que nos permite afrontar con sobriedad, tolerancia, todas aquellas pruebas que nos inviten llenar nuestras alforja de experiencia humana , esas que son propias de saber aprovechar la oportunidad que se nos ha dado, de no dejarnos contaminar por aquellas emociones capaces de generarnos situaciones conflictivas, que afectan nuestro real aprovechamiento de ese potencial que se nos ha legado, para ser usado mientas permanecemos en esta dimensión.
Ya habremos enfrentado los distintos niveles que la conciencia es capaz de generar y afrontar, habremos vivido todo lo que el amor es capaz de propiciarnos cuando estamos atento, ya lo sabemos manejar, nos habremos adentrado en su alcance, lo que genera en nuestro sentimientos y lo que somos capaces de proporcionar, engendrar en todos aquellos que de alguna manera se acercan a nosotros.
Habremos ya experimentado , sentido, disfrutado la felicidad, lo que la paz encierra, lo que la armonía propicia. Habremos conocido como los sentimientos se manifiestan en función de nuestro crecimiento, habremos entendido, lo que representa la dependencia, la atadura, el no estar atento en lo que los sentimientos pueden ofrecernos . Lo que es la felicidad, la honestidad, integridad, el respeto, la mentira, la falacia, el odio, la ira, la rabia, todas esas manifestaciones positivas y negativas.
Así como también nos hemos acercado a la soledad, la habremos sentido, nos hemos quizás visto adentrarnos en ella y obtener esa sabiduría, esa información que es capaz de proporcionarnos, cuando se la sabe identificar en su esencia en su razón de ser.
En esta oportunidad, compartimos con el el lector lo importante que es saber comulgar con la soledad len su lado positivo, lo que nos puede aportar , sobre todo, cuando se esta atento y se comprende su razón de ser.
Para ello hay que saber adentrarse en su fortaleza, lo que encierra, a fin de no dejarnos atrapar por los ruidos que se pueden generar y afectarnos en lo psíquico, físico.
Hay muchas pluralidades de repercusiones que genera cuando se le permite compartir con uno, y no nos extrañe que algunos digan al respecto, que podemos sentir soledad al vivir en la incomprensión, con personas alrededor, que pueden hasta quererte, pero no te comprenden o no comprenden tu corazón o sencillamente dan por hecho quién eres o cómo eres, basándose más en la realidad de sí mismos que en el conocimiento del otro. Esta forma de soledad no es provocada necesariamente por la incomunicación, si no por la falta de entendimiento basada seguramente en suposiciones y prejuicios sobre lo que debe ser, en lugar de buscar la realidad de lo que es.

Puede provocar un sentimiento de soledad la traición de la confianza o que alguien a quien amamos o de quien no lo esperamos y nos de la espalda, en este caso va unida a la sensación de profunda decepción.

Viven en soledad aquellos cuyo corazón alberga secretos inconfesables o vivencias traumáticas, que no expresan y los encierra y aísla, dice Martín Garzo en uno de sus libros que los seres humanos creamos secretos con la intención de protegernos, y lo que consiguen al fin es envenenar la vida.

En lo personal, he aprendido de la soledad a cultivar muchos aspectos que comparto con quienes les interesa estar despierto en su caminar en busca de optimizar los mejores resultados en su evolución.

A no dejarme dominar por pensamientos que den vida a emociones negativas de pesimismo, tristeza, melancolía, recuerdos que me anclen.

He aprendido a dialogar con mi yo interno, saber escuchar lo que mi espíritu a través de la intuición de sus comunicaciones espirituales me aportan para mi bien, saber aprovechar adecuadamente mi oportunidad de vida

He podido darle chance a mi potencial divino a que me genere esa energía necesaria para disfrutar mi vida en función de mi trascendencia, de corregir todas aquellas debilidades, errores que he cometido.

Me ha permito evaluar lo que la amistad encierra, lo que es importante ser auténtico.

He aprendido a indagar el porque de mi manifestación en esta dimensión, autoconocerme

Me ha proporcionado información de lo que el amor representa en todas sus manifestaciones, especialmente en las que uno comparte emociones, sentimientos con personas que seleccionan.

He aprendido a reconocer que somos seres divinos que tenemos la suerte de transita, aun por dimensiones en donde nuestras formas son ilusorias, perecederas, pero que contamos con la luz suficiente para no transitar por las sombras, ser nuestra propia luz.

He aprendido gracias a ella, aquilatar lo valioso que es la verdad, lo importante de saber apreciar lo que es el tiempo que se nos concede para afrontar todos los retos que la vida nos presenta.

En fin, he aprendido a que la Soledad sabiéndola interpretar, adentrarse en su lado positivo ayuda uno a crecer, a sentir a todos aquellos que de alguna forma hemos compartido sentimientos con la transparencia que nos lega el haberlo hecho con sinceridad, respeto y sobre todo amor.

He aprendido la grandeza de nuestro Hacedor, su gran misericordia de darnos la oportunidad de disfrutar nuestra vida.