CAMOVA

El derecho a la libre expresión de las ideas fue coartado al punto tal, que muchos que se atrevieron a ejercerlo terminaron condenados por los Tribunales de la Inquisición.

Increíble pero cierto, en pleno siglo XXI se manifiesta en muchas universidades nacionales el oscurantismo y lo más preocupante es que se percibe que no hay interés de eliminarlo, pareciera que nos gusta estar anclado en el pasado y no afrontar los retos del presente

Se sabe como nos lo recuerda Wikipedia, que el Oscurantismo es la sistemática oposición al progreso, al cuestionamiento de dogmas y a la difusión del conocimiento más allá de ciertos límites. El Oscurantismo es lo opuesto al Libre pensamiento y es con frecuencia asociado por sus opositores con los fundamentalismos religiosos. El oscurantismo, como se ha documentado en los estudios sobre la Edad Media, se basa precisamente en la imposición de límites, que afectan la extensión y difusión del conocimiento. Uno de los principales objetivos de este control en el medioevo era impedir el cuestionamiento de dogmas. Si bien es muy complejo indagar sobre los orígenes del pensamiento dogmático, éste consiste en la posesión de una doctrina o de un conjunto de creencias sustentadas en la autoridad, que no admiten análisis o evidencias que las invaliden, manifestándose en las frecuentes amenazas sobre los precursores del pensamiento científico.

Concretamente, el Oscurantismo es la sistemática oposición al progreso, al cuestionamiento de dogmas y a la difusión del conocimiento más allá de ciertos ..

La oscuridad de la mente humana se hacía palpable, ante la imposibilidad de cuestionar los dogmas religiosos, verdades reveladas que no admitían crítica, ni posibilidad de prueba.Cada vez más, es preocupante el oscurantismo que se manifiesta en las universidades nacionales, en donde la misma comunidad universitaria de muchas de ellas son culpable de lo que está sucediendo, al no saber seleccionar a los candidatos ideales para generar las transformaciones, cambios que actualmente la educación superior venezolana requiere.

Cada vez se percibe unas universidades pocas proactoivas, con una carencia de responsabilidad social bien definida que permita cumplir con su misión y garantizarle al país una participación que le ayude a lograr desarrollar los programas, planes necesarios para avanzar.

Se nota en muchas de las universidades nacionales, un marcado oscurantismo, en donde muchos disidentes a las acciones , modos de gerenciar la gestión educativa que Venezuela requiere aunado a una decadencia en su excelencia académica e investigativa, una baja calidad en la formación de sus profesionales que el país necesita, con estructuras administrativas pocos funcionales, inadaptación a las nuevas exigencias que la Sociedad del Conocimiento demanda , a la participación eficaz especialmente en el escenario actual que presenta Venezuela.

Escenario que ante las características de su realidad señalan que las universidades deben ser más dinámicas, progresistas, participar en pro de colaborar con soluciones, propuestas a los muchos problemas sociales, técnicos, políticos, culturales, económicos, de salud que afronta el país y en donde se necesita de opiniones, intervenciones de la Universidad a través de sus talentos que colaboren a proporcionar acciones que realmente favorezcan al país, a colaborar con la población en su despertar cultural, especialmente el político.

Se necesita de nuevos líderes universitarios, participativos, avales de transformaciones, de cambios beneficiosos; autoridades más comprometidas con la eficacia del desempeño de sus funciones, dinámicos, colaboradoras en todo aquello que de paso a acciones, programas que favorezcan no solo a la universidad sino al país que eviten que la universidad de ancle en un oscurantismo que todavía se percibe, se siente en algunas universidades,

No se puede seguir funcionando dentro de un oscurantismo que ha afectado desde hace tiempo a las universidades nacionales, especialmente cuando se dejaron contaminar por los intereses políticos, más que el académico, cuando se seleccionaban a las autoridades en base de los cogollos establecidos y que todavía de dan en algunas universidades, cogollos de partidos políticos dominante, cuando se nombraban a las autoridades de acuerdo a los intereses del grupo, cuando los grupos de poder que todavía se mantienen seleccionaban a sus candidatos en base de compromisos, amistad, sin importar si realmente se tenía el aval académico necesario, verdaderos gestores de una educación que garantice excelencia académica, que de paso a la formación de profesionales capaces de generar las transformaciones que el país requiere en las especialidades de cada uno.

Hoy se vislumbra, se percibe la ausencia de autoridades universitarias que emprendan los cambios, enfrenten los retos con esas transformaciones necesarias para sacar del oscurantismo a las universidades nacionales. Por lo menos no se ve en muchas de las autoridades elegidas esos líderes que pueden generar los cambios que necesitan las universidades para incorporarse como debe ser en el escenario del país, especialmente ante las acciones de un gobierno que manifiesta muchas, amenazas, debilidades y sobre todo oportunidades. No se percibe programas bien definidos que algunos presentan, no así otros, sobre lo que piensan desarrollar en el período que les toca actuar y propiciar las transformaciones necesarias para rescatar el academicismo, la responsabilidad social que se espera de las universidades actualmente.

Ya alguien manifestaba, que la universidad no debe ser solo la formadora de profesionales competitivos, sino de gente con conciencia y formadora de conciencia, que al fin al cabo es la puede combatir el oscurantismo que viven las casas de las luces.

Justamente, por la ausencia de selección de autoridades universitarias adecuadas , de verdaderos líderes en la generación de cambios y la actuación deficientes de su gestión, responsabilidad se ha incrementado más el oscurantismo en la universidad, hasta el extremo que hay muy poca investigación que favorezca al país, pocos docentes comprometidos, no solamente en la capacitación de profesionales de acuerdo a las necesidades del país, sino en la ausencia de muchos de los conocimientos necesarios que sea aplicables a los grandes retos que se afronta. Hay ausencia de docentes creativos, verdaderos comunicadores, motivadores, investigadores que favorezcan la excelencia académica. Muy pocas publicaciones, divulgaciones de las universidades sobre sus investigaciones, propuestas, soluciones que realmente demuestren su colaboración con el desarrollo de la comunidad donde operan y con el mismo país.

Ausencia de intercambios dinámicos entre las necesidades del Estado y la colaboración con el que las universidades nacionales públicas, pueden proporcionar en pro de los programas de desarrollo que el gobierno pretende alcanzar.

Hay poca interrelación entre las mismas universidades, redes universitarias que favorezcan la definición de perfiles profesionales que beneficien al país de acuerdo a la especialidad, carrera que se ofrece, no que cada univerdiad presentan perfiles que dejan mucho que decir y que muestran sus grandes debilidades dando paso a una percepción equivocada en los mismos participantes, que no saben realmente cuál es el perfil que más le conviene. Se debe dejar aflorar los nuevos conocimientos que garanticen progreso

Las autoridades universitarias deben luchar porque el oscurantismo no se manifieste, considerar por ejemplo lo expresado por Javier Flores, que para el oscurantismo moderno el conocimiento carece de importancia lo que realmente interesa es la forma en la que éste se expresa. Se trata de una confusión monstruosa. El oscurantismo sostiene que el conocimiento, o viste un cierto ropaje o no es conocimiento, su objetivo es uniformar. Al crear reglas específicas según las cuales debe crearse el conocimiento no hay lugar para nada más. Se establece un poder que dicta las reglas que deben ser seguidas por todos, se crea una policía que vigila que las reglas sean cumplidas y se sanciona a aquellos que se niegan a obedecerlas. De una manera callada, pero eficiente, esta mancha negra pretende anular una de las mayores conquistas : contar con una universidad en la que la libertad de creación intelectual sea la norma, para convertirla en un coto medieval cerrado y asfixiante. Las reglas para la creación de nuevo conocimiento son, en parte, importadas de fuera. La autonomía universitaria ha perdido terreno frente a las imposiciones del poder político. Pero el pecado neoliberal --para citar un ejemplo-- no pudo haberse consumado si no hubiese existido un terreno fértil que lo acogiera. Para el poder externo, lo importante es que se cumpla puntualmente una política económica y que la universidad no de problemas. Para el oscurantismo, al que el poder solamente echó a andar, significó la gran oportunidad para consumar la homogenización de los talentos, para imponer sus leyes y su disciplina. Para apoderarse de la universidad.

Hoy señala Flores refiriéndose a la Universidad Autónoma de México una teología oscurantista se ha apoderado de la universidad nacional, pero no por mucho tiempo. Una universidad que es fiel a sus principios, al conocimiento, a la libertad de creación, tendrá que imponerse. Habrá de pasar por encima de lo más retrógrado en la ciencia, la enseñanza y la difusión del conocimiento. De eso depende su futuro y en parte el de nuestro país.