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CAMOVA

La libertad sin igualdad es una hermosa palabra de claros acentos pero de escuálidos resultados. Hubert h. Humphrey

No se puede ignorar la apertura que está generando el nuevo cambio de la presidencia de Cuba, aunque esta siempre bajo la dirección de la misma familia, ahora bajo la gestión de Raúl Castro.

Se nota un poco más de estrategias planificada en pro de darle a Cuba esa oportunidad, que ha sabido propiciarle, la colaboración, ayuda de Venezuela, gracias a su presidente, teniente coronel Hugo Chávez, un fiel admirador de Fidel Castro, de la revolución Cubana.

Hay que ver como le ha ayudado Chávez a Cuba con petróleo, dólares (prestamos), convenios, alianzas, hasta aceparlos en el Alba, dándole a Cuba la oportunidad de volver a figurar con participación no de guerrillas, de artillería, sino de comercio que le favorezca y pueda proporcionar a los países interesados en la isla una oportunidad de desarrollo, más cuando sobre ella pesa el embargo de los Estados Unidos.

Muchas son las críticas que la gran mayoría de los venezolanos mantienen con respecto a esta devoción de Chávez a Fidel, de su ayuda, sacrificando muchas veces al mismo pueblo venezolano, con un presupuesto nacional que no le favorece.

Lo cierto, que antes de partir a Brasil, Raúl hace su primer viaje pasando por Venezuela y firmando algunos convenios que próximamente deben ser analizados, más cuando en el caso que nos corresponde el de las las universidades están obligadas en adentrarse en el alcance, repercusiones que generan los convenios y determinar, de que manera ello favorece al país, a todos los venezolanos. Aunque, desafortunadamente las universidades muy poco han demostrado interés y opinión al respecto sobre estos hechos, dejando mucho que decir de su rol como forjadores del talento profesional y su participación proactiva de opinión pensante que el país necesita , más ahora que hay ausencia de un lidrazgo político capaz de generar oposión.

Raúl Castro arribó a Brasil, específicamente a la I Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo.Expuso, tal como lo expone prensa latina, Estimado compañero Luiz Inácio Lula, Presidente de la República Federativa de Brasil;

Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno;

Distinguidos Invitados:

Permítanme, en primer lugar, transmitir un mensaje de amistad de mis compatriotas al fraterno pueblo brasileño.

Al saludar a los líderes de nuestra región, les ratifico el agradecimiento de todos los cubanos por la ayuda y solidaridad recibidas, ante los cuantiosos daños causados por los tres huracanes que recientemente azotaron a nuestro país.

Estimados amigos:

El camino recorrido hasta aquí ha sido largo y difícil. Reunir por primera vez a los mandatarios de América Latina y el Caribe en un foro de nobles y justas pretensiones, sin exclusiones, ni la presencia de países extrarregionales, tiene incuestionable trascendencia.

Apreciamos que las condiciones son propicias para que esta magna cita sea el inicio de un proceso de extraordinaria significación estratégica para los destinos de nuestra región, en un mundo con escasas posibilidades para el accionar aislado, ajeno a los desafíos comunes que nos impone, de modo decisivo, la globalización. No me refiero al modelo neoliberal de ésta, que se propone realmente una globo colonización, sino a la construcción de la imprescindible globalización de la solidaridad.

El reto principal resulta pasar paulatinamente de las palabras a los hechos. Las acciones integradoras que se adopten en esta Cumbre, además de su sentido práctico, deben estar guiadas por la cooperación entre nuestros pueblos.

Resulta esencial que esta Cumbre tenga seguimiento, que esta promisoria iniciativa no se reduzca a la oportunidad de vernos e intercambiar en esta ocasión.

Antes de declararse la crisis económica global en curso, nuestros pueblos ya habían acumulado la experiencia histórica de la explotación y el subdesarrollo expresados, sucintamente, en la desigualdad del ingreso, injusticia social, hambre, analfabetismo, precariedad en la atención de salud, expoliación de los recursos naturales y las consecuencias de una insuficiente infraestructura económica y social.

No menos impactantes han resultado el robo de cerebros y la abusiva carga del servicio de la deuda externa, a lo que se añade el cuadro nefasto que comporta la criminalidad, el narcotráfico y el deterioro ambiental, agravados por las fracasadas recetas neoliberales aplicadas como un dogma incontestable.

No se trata ahora de credos o ideologías, sino del reconocimiento consciente del agotamiento de un modelo económico que sólo el Estado, con la participación del conjunto de la sociedad, puede rectificar, en última instancia, mediante una actuación sistemática, coordinada y comprometida con los intereses más prominentes de la nación.

Nuestra región experimenta un formidable renacer del espíritu de sus pueblos, con el surgimiento de una pujante fuerza ciudadana dispuesta a asumir los destinos de sus respectivos países, para hacer valer la prioridad que merecen los programas sociales, defender las riquezas nacionales y luchar por la justicia.

Han florecido en los años recientes los pronunciamientos políticos y las iniciativas que proponen nuevas fórmulas de integración.

El momento es claramente propicio para proponernos un paradigma regional, que rebase las diferencias, privilegie nuestra comunión de intereses y necesidades, promueva la acción solidaria y amplíe la cooperación.

Nuestras diferencias no deben privarnos de una integración que haga realidad los justos anhelos de la gran mayoría de los 550 millones de personas que convivimos desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Nuestras naciones atraviesan por dificultades, pero también cuentan con inmensos recursos naturales, adelantos tecnológicos y productivos de escala mundial, y un potencial científico pobremente aprovechado y escasamente compartido a nivel de la región.

Cuba ha fortalecido sus relaciones con varias naciones de América Latina y el Caribe, muestra de ello fue la realización exitosa de la III Cumbre Cuba-CARICOM desarrollada recientemente, donde ratificamos nuestra voluntad de trabajar hacia una mayor integración y compartir la defensa de los intereses comunes.

Debemos acordar acciones concretas y adoptar decisiones prácticas y válidas para nuestros pueblos. Consideramos que entre las prioridades no debe faltar la búsqueda de una respuesta regional para encarar la actual situación económica mundial.

La complejidad de esta situación requiere de la participación de todos para su solución. En este sentido, celebramos los esfuerzos que han conducido a la creación de diferentes grupos para buscar alternativas a una crisis cuyo alcance y profundidad no es posible prever. Compartimos el criterio del presidente de la República Dominicana, compañero Leonel Fernández, de aspirar a un G-192 que comprenda a todos los países que forman parte de la familia de Naciones Unidas.

Nuestra región debe exigir el rediseño del sistema financiero internacional y la reestructuración de las relaciones económicas entre los países. Para lograrlo no basta con que lo reclamemos en los foros internacionales, aunque no debemos dejar de hacerlo. Estamos en capacidad de ir construyendo nuestras propias normas y prácticas en la región, de aunar voluntades y recursos e instrumentar relaciones de nuevo tipo.

Asistimos a esta Cumbre con la disposición de cooperar y trabajar por un futuro con espacios para todos. Cuba, a pesar del vengativo y prolongado bloqueo que nos impone el gobierno de Estados Unidos, está dispuesta a compartir sus modestas experiencias en temas de colaboración, que junto a la solidaridad y el internacionalismo constituyen los pilares de nuestras relaciones con el mundo.

En nombre de Cuba, que ha tenido que sufrir casi 50 años de bloqueo económico, comercial y financiero, agradezco a los países de América Latina y el Caribe por su firme apoyo a la Declaración Especial de esta Cumbre que reclama el cese de esta ilegal e injusta política, violatoria de los derechos humanos de nuestro pueblo.

En la ciudad de Salvador de Bahía, capital de este estado, hace 15 años el compañero Fidel Castro se refirió con vehemencia a la necesaria integración de nuestras naciones. Permítanme terminar mi intervención recordando sus palabras, cuando expresó:

“Ayer fuimos colonia; podemos ser mañana una gran comunidad de pueblos estrechamente unidos. La naturaleza nos dio riquezas insuperables, y la historia nos dio raíces, idioma, cultura y vínculos comunes como no tiene ninguna otra región de la Tierra”.

Muchas gracias.

Desde luego, hay un aspecto muy importante que señala el presidente Raúl Castro, como es: No se trata ahora de credos o ideologías, sino del reconocimiento consciente del agotamiento de un modelo económico que sólo el Estado, con la participación del conjunto de la sociedad, puede rectificar, en última instancia, mediante una actuación sistemática, coordinada y comprometida con los intereses más prominentes de la nación. Esto es un hecho cierto y vale la pena tomar en consideración, como los miembros de la CALC van actuar al respeto.

Hay que tomar muy en cuenta los que aporta al respectocubtravel.cu:El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes, decía Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina. Esa era la imagen de la región en los años sesenta y setenta cuando el Norte dictaba los caminos de modernidad a nuestras economías y los procesos de integración, según el propio escritor uruguayo, llegaban ajenos a nuestros orígenes.

Atilio Borón uno de los principales analistas de los problemas del Sur, señala: "América Latina tiene que darse cuenta que no debe esperar nada de afuera, y mucho menos de Estados Unidos", debido a que las políticas de Washington "van a estar condicionadas por los factores permanentes de poder".

Definitivamente Prensa Latina expone:Específicamente para Cuba, la Cumbre es muy significativa, pues constituye un espacio de análisis de alternativas plausibles de cooperación, solidaridad y complementación, en un momento en que la influencia de la Isla en la región ha sido reconocida a nivel internacional, y ante un clima de total aislamiento de las políticas norteamericanas, como fue demostrado en la ONU.