CAMOVA

La economía más fuerte del Continente Latinoamericano ha empezado a sentir los síntomas de lo que ha generado la crisis económica mundial y desde luego el país más poderoso de Latinoamérica, Brasil, no puede eludirla, todo lo contrario se ha preparado para afrontarla. y como muy bien lo manifiesta Universia Knowledge Wharthon en los tres primeros trimestres de 2008, la economía brasileña creció más del 6%. Ahora que la crisis financiera mundial comienza a pasar factura, surgen las primeras señales de que las empresas en Brasil pueden enfrentarse a dificultades. Bovespa, principal índice de la bolsa brasileña, ha vivido momentos de gran volatilidad, y la caída de los precios de las commodities ha erosionado las ganancias procedentes de las exportaciones. ¿Cómo se comportará Brasil en los próximos meses? Para ello se entrevistó a líderes de la industria petroquímica, telecomunicaciones, bancos, bienes inmuebles y manufacturados.

Nosotros en esta oportunidad hemos seleccionado algunos sectores y hemos tomado en cuenta tan solo algunos aspectos que ayudan al lector a determinar como la crisis ha incidido en el comportamiento de la economía brasileña. Como opinan algnos ejecutivos con respecto a la realidad económica brasileña.Desde luego, se ha respetado el contenido de la fuente de información textualmente.

Universia Knowledge Wharthon , señala que las crisis económicas alrededor del mundo siempre han alcanzado de lleno a los bancos brasileños, con la fuga de capitales castigando luego al real, la moneda del país. Sin embargo, hoy en día las instituciones financieras brasileñas parecen mejor posicionadas para hacer frente a la contracción del crédito en todo el mundo, aunque la concesión de préstamos en el país esté tan contenida como en cualquiera otro lugar, tal y como explica en su entrevista, Candido Bracher, presidente y consejero delegado del Banco Itaú BBA con sede en Sao Paulo, uno de los mayores bancos privados de Brasil. En una entrevista concedida a Knowledge@Wharton, Bracher analiza de qué manera las turbulencias del mercado internacional han afectado a Brasil y en qué se diferencia de las crisis financieras de los años 90. Bracher analiza también lo que una resaca de precios de las commodities puede significar para la economía del país.

Indicó, que el impacto persiste y es mayor de lo que habíamos anticipado inicialmente. Esta vez, sin embargo, puede que sea diferente, porque Brasil cuenta con reservas sustanciales en moneda extranjera, la balanza comercial es positiva y, en suma, porque la dependencia externa es extremadamente reducida en relación a crisis anteriores.

Durante las diversas crisis de los años 90 — crisis asiática, rusa, en todas las crisis — Brasil siempre se ha visto seriamente afectado. Éramos muy dependientes del ahorro externo. Nuestra tasa de cambio perdía valor rápidamente. Nos veíamos obligados a disparar nuestras tasas de interés para atraer capitales.

En todos esos casos, siempre que había una crisis de liquidez en el exterior, nos perjudicaba gravemente. Esta vez puede ser diferente. Es verdad que no ha habido fuga de capital. El Banco Central aún tiene exactamente los mismos 206.000 millones de dólares de reservas. No ha sido necesario, de momento, recurrir a esas reservas para atender a las necesidades de los inversores deseosos de llevar sus dólares al exterior.

Bracher agregó además, que lo que se tiene aquí es una crisis de liquidez. Tal y como ocurre en el resto del mundo, los mercados de crédito no están totalmente estancados, pero redujeron mucho su ritmo de actividad porque los bancos y las empresas quieren garantizar liquidez para ellos mismos. Es el reflejo exacto de lo que está sucediendo en el mundo desarrollado.

Ningún banco brasileño está bajo sospecha de fragilidad. Los balances patrimoniales son muy sólidos. El apalancamiento del sector corporativo brasileño es mínimo. El ciudadano brasileño también recurre poco al endeudamiento. La relación entre crédito y producto interior bruto en Brasil es de poco más del 30%. Solía situarse en torno a un 20%, pero un 30% también es un porcentaje muy bajo. A pesar de todo, lo que estamos viendo en los bancos europeos y americanos ha hecho que todos se vuelvan más cautelosos congelando las actividades de los mercados de crédito locales.

Por su parte, Arminio Fraga quien fue presidente del Banco Central de Brasil de 1999 a 2002. Como lo señala Knowledge@Wharton en algunas ocasiones se refirieron a él como el Alan Greenspan de América Latina, aunque esta comparación tal vez no siente muy bien actualmente, ya que Greenspan ha admitido su parte de culpa en la crisis financiera mundial. Fraga fue socio de Quantum Fund de George Soros. Desde 2001 es miembro del influyente Grupo de los 30 de Washington, un equipo de consultores para asuntos relacionados con la economía internacional y las cuestiones monetarias Pero, en mi opinión, creo que todavía tendremos que enfrentarnos con la desaceleración y la recesión de la economía. Además de eso, el desempleo crecerá en la región y en otras partes del mundo también. Hay precios importantes en esas economías que todavía no se han ajustado. Por tanto, los escenarios típicos de depresión puede que no sean los mismos del pasado. Actuamos hoy, bajo varios aspectos, de acuerdo con las lecciones que aprendimos de la Gran Depresión. Sin embargo, aún tenemos mucho trabajo por delante. El sufrimiento está lejos de acabar y tendremos muchos dolores de cabeza por el camino.

Fraga, específicamente indica, que los ratios de capital van a aumentar, porque algunas instituciones tendrán una mayor demanda de capital. Creo que el riesgo de las financiaciones será tema de discusión y, probablemente, también será objeto de regulación.

Hablando claro, esto significa que el recurso a las financiaciones de corto plazo será limitado. Creo también que pasamos por un periodo de incontables fracasos en los segmentos de gestión de riesgo y de buen gobierno en el sector financiero. Eso, y otras cosas, me dejan perplejo. Es el caso, por ejemplo, del volumen de apalancamiento utilizado algunas veces. Me sorprende saber que esas cosas tengan que ser reguladas, pero estoy convencido de que deben serlo. Muchas empresas de ese segmento se benefician de los mecanismos de seguro implícitos o explícitos disponibles a bajo coste. El llamado riesgo moral resultante debe ser tratado a través de regulación.

Creo que también hay problemas de infraestructura en el sistema. Es lo que veremos, por ejemplo, si un número mayor de contratos migra a la bolsa o a la cámara de compensación, pero la cosa no queda ahí. No tengo una lista completa en mente en este momento, pero creo que éstas son algunas de las cosas que deberían aparecer al principio de ella.

Con respecto a Alberto Duran fundador y consejero delegado de la brasileña Mundivox Communications, conoce el mundo de las telecomunicaciones desde varios ángulos. Duran trabajó en el sector de las telecomunicaciones para J.P. Morgan, en Nueva Cork, y para Bain y Monitor, en Boston y Londres, y se especializó en el desarrollo de estrategias para las principales empresas del sector a nivel mundial, incluyendo privatizaciones y fusiones y adquisiciones en Norteamérica, Europa y Asia. En 1999 Duran fundó en Brasil la empresa Mundivox Communications. En la entrevista con Knowledge@Wharton que reproducimos a continuación, Durán habla sobre las dificultades del sector como consecuencia de la actual crisis, así como de los problemas fundamentales a abordar en la gestión de una empresa con tasas de crecimiento que superan el 100%

Knowledge@Wharton le hace la siguiente pregunta: Hablando del sector de las telecomunicaciones, nos gustaría hacerle una pregunta sobre aspectos económicos. Como usted sabrá, el real estaba bastante fuerte frente al dólar, pero como consecuencia de la crisis financiera se ha depreciado. Algunas empresas importan equipos de otros países, y según tengo entendido su empresa importa algunos equipos de China. ¿En qué situación quedan los importadores de Brasil?

Duran: Es una buena pregunta, pero no tan relevante como cabría pensar en un principio. Yo gestiono la empresa de un modo tal que intento mantener mis costes. Mi sector es bastante local porque la mayoría de mis costes son costes de construcción, esto es, costes de taladrar las calles. Y la construcción implica cemento. La construcción implica PVC. La construcción implica cable. La construcción implica fibra óptica. La construcción implica personas, personas de ese entorno local. Hoy, después de nueve años, tengo más de 1.000 empleados en la empresa. Los equipos son importantes, y los de mayor calidad los adquiero en el extranjero, en Estados Unidos, China e India. Pero en realidad sólo suponen un 7% de mis costes. Así pues, si el real se devalúa un 25% puedo asumir sin problemas dicho incremento.

No se puede negar después de leer las entrevistas y aportaciones que nos lega que Brasil cuenta con una sólida economía, empresas bien dirigidas, con visión, programas económicos sólidos, planificaciones estratégicas que saben como afrontar una crisis y dar paso a acciones que le beneficien, aspecto que otros países de la Región todavía no han logrado, incluyendo Venezuela que cuenta con ingresos fuertes producto de su petróleo, pero con una gran debilidad en otros sectores productivos, que de bajarse los precios del petróleo como se percibe le causará serios problemas en su economía.

*wharton.universia.net