Carlos Mora V.

Está terminando un año(2008), con un escenario que se ha generado en el país de turbulencia, riesgo, incertidumbre en lo político y en lo económico, con una atmósfera muy cargada de rencor, odio, ira, división que no favorece a Venezuela en pro de su desarrollo.

Cada vez se vislumbra la ausencia de líderes que sean capaces de dar paso a transformaciones que contrarresten todas aquellas acciones que conllevan a la discordia, el descontento. Se observa, la ausencia de programas que involucren la integración de la población, de los sectores, aun de oposición al gobierno a integrarse en pro de alcanzar un equilibrio económico, que conlleve al país a una economía que garantice a los venezolanos una mejor calidad de vida y no se incremente el desempleo, se paralice su sector empresarial, dejando mucho que decir su operatividad , se deteriore la educación, se minimice los servicios de salud, se gobierna solamente para determinados sectores .

Debe el actual gobierno revolucionario ser más realista, manejar adecuadamente sus Programas económicos, aprovechar las oportunidades, evitar distorsiones en todos aquellos objetivos que se propone alcanzar, sabiendo persuadir aun a sus opositores, con acciones, estrategias, en donde todos estén comprometidos a favor del país.

Cada vez más se nota la división y el abismo de acercamiento se hace más profundo, originando un clima no propicio para dar paso a planes que den posibilidad al país de encausarse por la senda democrática, productiva que el presente requiere.

Esta por iniciarse un nuevo año 2009, en donde se requiere de transformaciones que permita a los venezolanos vislumbrar un escenario favorable en pro del desarrollo del país, un año en donde el gobierno revolucionario del presidente Hugo Chávez debe preocuparse seriamente por la reconciliación, la unificación de fuerzas a fin de gestar acciones que les permita saber aprovechar las oportunidades que él mismo ha creado con su nueva política de comercio exterior que le permita adentrarse en otros mercados, dar oportunidad a que el sector productivo del país incursione con otros productos que no sea solo el petróleo.

Ya es hora de cesar los disturbios y reiterados manejos políticos y electoralistas que conducen al Gobierno a mantener viva una cultura del enfrentamiento y la discriminación cultural altamente dañina para la reconstrucción de un genuino espíritu de unidad nacional.

Es menester como otros han señalado, que la política recupere la confianza ciudadana a través de la promoción de un diálogo auténtico que se nutra de las diferencias, que no se abuse del poder, que se manifieste la democracia, escuchándose abiertamente las opiniones, sacar de ellas la información precisa para desarrollar estrategias, programas que favorezcan al país, al mismo gobierno.

Venezuela necesita de un sólido espíritu de unión nacional, de cohesiones de equipos comprometidos en pro de dar paso a programas que favorezca al país,

Ya es tiempo que se empiece a caminar con paso firme hacia un horizonte político de verdadera reconciliación nacional.

Alguien expresaba al respecto, que una nación no es una abstracción o una entelequia. Una nación es una realidad viva y dinámica que se construye todos los días. Y para que esa construcción sea posible hay un elemento que no puede faltar: se requiere un genuino sentimiento de unidad en la base de la población ciudadana. Sin un espíritu de solidaridad que hermane y vincule a sus habitantes, ninguna nación puede reconocerse a sí misma como tal.

Hay que saberse ubicarse en el aquí y en el ahora y saber gerenciar un Estado con acciones que favorezcan el desarrollo del país, sabiéndose aprovechar la oportunidad que la ciudadanía propició al elegirse a un líder que se supone es el idóneo para dar paso a las transformaciones que se requieren dentro de una democracia, igualdad, equidad, justicia que favorezca a todos y no a minorías. Se debe dar siempre la oportunidad de que afloren nuevo líderes que proporcionen nuevas aperturas, cambios que realmente favorezcan a la economía del país. Es hora de liberarse, de los resabios que aún conspiran contra la conformación de un fecundo y renovado espíritu de reconciliación nacional.

Venezuela requiere de que sus hijos, se agrupen dentro de una democracia participativa que les permita unificar criterios, generar cambios que realmente conlleven a garantizar un clima de seguridad en todos los sentidos, de avance, en donde no se de la discriminación, no se infiltre la corrupción, la inoperancia, todo lo contrario, donde haya unión, compromiso en pro de un país que tiene todo para ser una potencia si se le sabe gobernar con convicción de triunfo en todo aquello que el gobierno establece en sus objetivos, metas , que permitan saber usar adecuadamente todas las riquezas que el país tiene y todo ese talento que hay en el país.