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Carlos Mora Vanegas
“Si no tenéis por naturaleza una mente crítica, vuestra estancia aquí es inútil”
Nos corresponde en silencio, adentrarnos en nuestra senda que nos conduce a nuestro templo interno y empezar a cultivar nuestro crecimiento interior, con la convicción de que hemos aprovechado el tiempo que se nos ha dado, con todas aquellas pruebas que debemos afrontar de acuerdo a nuestro karma que hemos creados en nuestro paso por esta dimensión.
Debemos sorprendernos en todas nuestras imperfecciones, reflexionar en todo aquello que nos hemos equivocado por no estar atento, por no saber manejar nuestras emociones, dandole paso a sentimientos, muchos de ellos contaminados de imperfecciones, que generan a lo largo comportamientos inadecuados, sufrimientos, hechos que afectan significativamente nuestro crecimiento.
Cuando se ha detenido a leer este escrito, ya habrá experimentado muchas sensaciones, que le han generado sus acciones en sus interrelaciones con aquellos seres con quienes ha compartido, amistad, afecto u otros roles de acuerdo a sus actividades e intereses, roles que desempeña.
Lo importante, es sorprenderse inatento y analizar todos aquellos errores cometido, lo que le ha conllevado a decepciones, tristezas, fracasos, como también alegría, felicidad. Ya ha aprendido a manejar adecuadamente sus pensamientos a valorar lo que representa el pensamiento positivo y el negativo, habrá determinado sus repercusiones en su crecimiento. Habrá tomado muy en cuenta lo que otros han señalado, como los pensamientos positivos, iluminados, de paz, de alegría, de salud, se convierten en poderosos imanes que refuerzan su propia energía atrayendo pensamientos de igual índole y constituyen un factor poderosísimo en el cambio evolutivo de quien los emite.
Asimismo, los pensamientos de desaliento, de violencia, de odio y similares, también se potencian y son un factor de destrucción y fracaso para quien los emite, pues ningún pensamiento, luminoso u oscuro, deja de influir en su creador.
Por esta razón, hay que cuidar nuestros pensamientos y palabras, evitando agraviar a otras personas o a uno mismo. Hay que procurar siempre emitir pensamientos estimulantes, de amor, de paz, y palabras amables. No olvidar que todo lo que sale de uno vuelve a uno. .
Al identificarnos con nuestro crecimiento personal, espiritual, lo que ello involucra estamos dando paso a la apertura de que nuestro tránsito por esta vida proporcione no solamente buenas acciones en pro de nuestro crecimiento sino que cumplamos con nuestra misión, servir a los demás.
Justamente, el libro Vida en serenidad de editorial Kier (De
Ser útil al Plan Evolutivo no siempre significa hacer muchas cosas, sino hacerlas con calidad, considerando el bien de todos. Al actuar así, puede cambiar el esquema trazado para nuestra encarnación y se nos pueden presentar oportunidades de imprevisible crecimiento espiritual.
Nuestra partida de este mundo está marcada incluso antes de que salgamos del útero materno. En los planos superiores se designa la tarea para aquella encarnación y se preparan las condiciones para su cumplimiento: los cuerpos que vamos a necesitar, los ambientes en que vamos a vivir, los encuentros que tendremos con otras almas y el tiempo requerido para que llevemos a cabo dicha tarea. Considerando esto se marcará la fecha de partida.
Sin embargo, a pesar de que exista esa fecha básica, ella no es inamovible; puede ser adelantada o postergada, según lo que vamos haciendo a lo largo de nuestra vida. Se sabe que hay por lo menos dos opciones más: una antes y otra después de dicha fecha básica. Le corresponde al alma escoger entre las tres, y para ello se fundamenta en nuestras acciones.
Puede ocurrir que nuestra alma opte por desencarnar antes de la fecha prevista cuando observa que la personalidad, no sólo se resiste a seguir el camino trazado para ella sino que además actúa de modo negativo, llegando a comprometer las encarnaciones futuras
Concretamente, usuarios.lycos.es nos aporta, que crecer espiritualmente es reconocer la importancia primordial que la dimensión espiritual tiene en nuestra vida y en nuestra felicidad.
Después de transitar durante mucho tiempo por caminos donde lo más importante es lo material y lo físico, y que no nos brindan la felicidad que buscamos, regresamos hacia nuestro interior para fortalecer nuestro espíritu, el cual se encuentra adormecido.
Al desarrollar nuestra dimensión espiritual, creamos sólidas bases y valores que nos permitan afrontar todo lo que nos rodea y entender todo lo que sucede en nuestra vida.
Es un trabajo de adentro hacia fuera, no al revés. Al hacerlo, nuestra salud se verá beneficiada; los senderos del amor, del éxito y de las relaciones mejorarán notablemente.
Ya es hora de estar atento y darle la importancia que se merece el crecimiento espiritual y liberarnos del mundo ilusorio en donde transitamos.

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