CAMOVA
"Probablemente, el gran salto evolutivo entre los homínidos se produjo el día en que uno de aquellos seres fue capaz de intuir lo que estaba cavilando otro miembro de su grupo. Saber lo que estaba pensando su interlocutor le permitió ayudarlo... o manipularlo. Esta tendencia a convencer a los demás de nuestras propias opiniones o a intentar manipularlos parece no haberse interrumpido desde entonces"
Eduardo Punset
Grandes transformaciones en los últimos años han venido dándose en los escenarios económicos de los distintos países que componen este planeta Tierra, cada vez más las informaciones se tornan más dinámica. No cabe la menor duda de los grandes efectos que ha propiciado la informática, vivimos como lo comenta José Enebral Fernández en la Sociedad de las Relaciones Virtuales, y es verdad que las denominadas redes sociales están adquiriendo una dimensión muy significativa: se apunta al Software Social como algo revolucionario. Pero, a pesar de posibles reservas, sí que debemos tomar conciencia de la emergente economía del conocimiento y la innovación.
El comportamiento dinámico comercial de los escenarios económicos cada vez más es agresivo, en donde se nota claramente, que las empresas que han dado paso a transformaciones en sus estructuras organizacionales , a una gerencia agresiva, creativa, innovadora a la fabricación productos con garantía de calidad, a una buena gestión de servicios y a un manejo adecuado de la información, son las que realmente triunfan, conquistan mercados y generan nuevas necesidades a los consumidores que sirven, conllevando en muchos de ellos una dependencia significativa a las empresas que se lo proporciona.
Definitivamente, muchos países han dado paso a la conquista de mercados no solamente los nacionales, sino los internacionales, consecuencia de que han desarrollado eficientemente todo lo que la Sociedad de la Información con su Tecnología moderna genera. Al respecto Enebral nos indica por ejemplo que
España, debe estar entre los países más avanzados en tecnologías de la información y la comunicación, pero también depende todo de cómo interpretemos la idea de Sociedad de la Información, porque quizá la interpretamos a menudo como "Sociedad de la Informática y la Telecomunicación".
No obstante, agrega que en el ultimo seminario que asistió al respecto, la información no era ya principalmente vista como algo a consumir, sino como materia prima fundamental en la economía del conocimiento; como materia prima de la que extraemos el ansiado saber, para convenientemente aplicarlo en beneficio de la prosperidad.
La Informática y la Telecomunicación resultan inexcusables, pero al conocimiento valioso y aplicable se llega desde una información rigurosa e idónea a la que podamos acceder con facilidad. Es cierto que manejamos mucha información en las empresas; es mucha, pero quizá no es siempre suficiente e idónea, ni es suficientemente rigurosa y sencilla de traducir a conocimiento valioso y aplicable.
Podemos estar haciendo erróneos aprendizajes y falsos aprendizajes, y quizá equivocándonos en las decisiones, porque la información no esté alcanzando la debida calidad, ni la evaluemos debidamente. Podemos disponer de buenas redes y buenos soportes, pero, en algún caso, de información deficiente.
Hace la advertencia, que la información que manejamos en las empresas tiene siempre el significado que aparenta, ni podemos creernos todo lo que leemos en los medios impresos o electrónicos. Es verdad que cada uno de nosotros percibe las realidades a su manera, en función de sus creencias, sentimientos, valores, inquietudes y deseos; pero es que también podemos vernos ante información incompleta, confusa, manipulada o inexacta. Así, si sumamos la posible falta de calidad en la información con la tendencia del cerebro, (por sus muchos "filtros"), a engañarnos, el resultado podría ser poco fiable.
Definitivamente, es necesario una buena cultura de la información, el que las empresas la manejen adecuadamente, la inculquen en donde todo su recurso humano la identifique y sepa operarla, en donde los bancos de datos de la información descansen en un sistema informativo fácil de manejar, pronto de aprender y que genere buenos resultados.
En la medida que el conocimiento se hace más dinámico producto en el caso de la operatividad de las empresas, de su competitividad, gracias a nuevas tecnologías, desarrolladas a nuevos estilos de gerenciar, es necesario no descuidar de que forma ello incide en la productividad, rendimiento del trabajador y su motivación en pro de su talento innovador beneficiando a todos.
Todo ello sin duda alguna gracias a todo estos desarrollos, a las transformaciones de la economía, a su comercialización, ha conllevado a que se de un nuevo trabajador del conocimiento, como lo señala Enebral que precisa, desde luego, buena dosis de "destreza informacional"...al respecto destaca la importancia; que Drucker señaló sobre ello , quien lego su perfil señalando aspectos:
· Visible grado de desarrollo personal y profesional.
· Destreza digital e informacional.
· Autonomía en el desempeño y en el aprendizaje permanente.
· Capacidad creativa y actitud innovadora.
· Lealtad a la profesión y calidad en el trabajo.
Este trabajador constituye, por todo ello, indica Enebral, un valioso activo para la recta economía del saber; pero déjenme recordar asimismo que el trabajador manual no queda necesariamente fuera de este perfil, porque hay trabajos manuales que demandan gran dosis de conocimiento, sin necesidad de recurrir al ejemplo del dentista o el cirujano. Todos los trabajos son necesarios en la sociedad, y la mayoría de ellos precisan una especialización que debe actualizarse periódicamente, sin contar con la probable asunción de nuevos cometidos y responsabilidades por los trabajadores. Tampoco identifiquemos al trabajador del saber con su origen universitario: casi todos hemos de aprender continuamente y manejar por consiguiente idónea información
Concretamente, el presente manifiesta una gran economía del conocimiento en donde se requiere estar preparados para operar eficazmente en ella y garantizar a las organizaciones una participación que les permita obtener los resultados que esa economía demanda.
Considere lo que manifiesta Enebral Fernández, que esa economía demanda profesionales que sean aprendedores permanentes y que, con su competitividad individual, contribuyan a la colectiva. Hay que desarrollar todas nuestras facultades y fortalezas de seres humanos, y la necesidad de convertir en conocimiento valioso y aplicable la información disponible. Pero, si un hiato hay entre el conocimiento y la información, como lo hay entre ésta y la tecnología, también encontramos hiatos entre el conocimiento y el alto rendimiento, y entre el conocimiento y la innovación. Mejorar nuestra productividad y competitividad pasaría, sin descartar otros retos, por resolver bien estos cuatro hiatos en cada empresa.


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