CAMOVA
Es cada vez más alarmante como cada día aparecen en los diarios, medios de comunicaciones visuales, televisión en cualquier parte de este mundo Tierra, noticias sobre desastres ambientales, muchas desvastadotas, inundaciones, terremotos, huracanes, incendios, en donde hay un gran número de victimas, todo ello, por el problema del medio ambiente, efecto invernadero, el deterioramiento que por años se ha venido haciendo a este planeta.
Esta realidad aunque ha sido en los últimos años preocupación por los gobiernos, especialmente pos los países de avanzadas, los logros a favor de la protección del ambiente todavía no logra su verdadero objetivo, como la de responsabilizar a los países a evitar que se siga deteriorando, que realmente se respete la manera como los mercados y sus intereses afectan seriamente el medio ambiental, interesándose más en utilidades económicas, beneficios, que en la preservación del ambiente.
No sorprende ante la realidad de la política ambiental mundial, lo que señala Red del Tercer Mundo, que en materia ambiental, la política mundial está fragmentada y es ineficaz. La Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial no enfrentan a organismos ambientales mundiales con una influencia comparable. Por lo tanto, el panorama institucional debe reorganizarse antes de que grandes catástrofes azoten a la Tierra y a la humanidad.
Los seres humanos están a punto de romper el equilibrio de los sistemas ecológicos terrestres. Por esta razón, Paul Crutzen, quien descubrió y explicó la presencia del agujero de la capa de ozono y ganó el premio Nóbel de Química, ya no llama a nuestra era geológica "holoceno" sino "antropoceno", es decir, la era formada por los seres humanos. Cabe señalar que Crutzen se ocupa de geología, no de historia humana.
Debido a la civilización técnica, nuestra especie se ha transformado en un factor determinante de los sistemas terrestres en los últimos 200 años. Por ejemplo, utilizando combustibles fósiles, la humanidad está influyendo en el ciclo terrestre del carbono. En 300.000 años, el contenido de dióxido de carbono de la atmósfera nunca fue tan alto como hoy. Nadie sabe a ciencia cierta cómo reaccionará el sistema climático. Para colocar las cosas en perspectiva: la raza humana contemporánea sólo existe desde hace 50.000 años.
Justamente, sobre la importancia del tema, consideramos oportuno recordar lo que muy bien analiza Ulrich Brand, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Viena, quien inicia su escrito comentando, que lo que ha surgido en los últimos 20 años es un tipo de manejo global de los recursos en el cual los gobiernos, los empresarios, los científicos, algunas ONG y los medios actúan colectivamente para controlar la destrucción del medioambiente. A veces se critica el contenido de las políticas como insuficiente. Pero no se formula una crítica a la forma de la política. No se critica la forma de la política intergubernamental, es decir, la diplomacia bajo la presión de los grupos de interés, en busca de un consenso que sistemáticamente lleva a compromisos débiles. Es más, se minimiza la necesidad de cuestionar el poder corporativo empresarial y los estilos de vida de las clases altas y medias para enfrentar con seriedad el cambio climático.
Agrega Brand, que los instrumentos de la política ambiental mundial se basan fundamentalmente en el mercado, porque "el mercado" es considerado por poderosos actores como el mejor de los medios para tratar problemas de largo alcance como el cambio climático. No por casualidad, el principal instrumento de la CMNUCC es el comercio con los derechos de emisión. Más aún, esto justifica políticas débiles "en casa" porque no se puede fomentar transformaciones profundas si los otros países no participan. Es una cuestión de competitividad.
Muy relevante cuando manifiesta, que la actual división del trabajo (junto con las divisiones de clase, género, raza, edad, y estratificación internacional), que está determinada por estructuras de dominación, casi no es problematizada en los debates sobre transformaciones socio-ecológicas. De ahí, que las políticas ambientales han pasado a ser una estrategia moral fundada en la eficiencia y orientada a las clases medias.
La generalización del modo de vida occidental es cínica porque miles de millones de personas son pobres y carecen de acceso a los medios básicos de subsistencia. Sin embargo, la dinámica capitalista promociona que los patrones de producción y consumo de este tipo tienen igualmente dimensiones atractivas, como la individualidad y ciertas formas de libertad.
Insiste Brand es destacar, que para contrarrestar los efectos y las novedades del manejo global de los recursos determinado por las estructuras de dominación, necesitamos un debate público amplio y pasos prácticos hacia la necesaria transformación de los modelos de producción y consumo, y cambios de orientación en relación al mundo natural y el poder de los Estados y el capital.
Considérese se cita, que la modalidad política de manejo de crisis que existe en este terreno es la diplomacia, y lo que allí prima es la defensa de los "intereses nacionales" en el marco de las condiciones del capitalismo globalizado y la competencia. Cuando los gobiernos retornan de grandes conferencias en las cuales, una vez más, se ha evocado la noción de estar "ante una encrucijada", siguen obedeciendo a los actores poderosos como la industria automotriz, las empresas productoras de semillas, la agroindustria, los productores de carne, etc. Además, se puede apreciar claramente que los ministerios de medioambiente son relativamente débiles, ya que los temas de la energía quedan en manos de otros aparatos más fuertes. Este es un hecho verificable en el campo de los agrocombustibles.
Considérese, que cuando se trata de seguridad energética y ganancias, se dejan de lado interrogantes críticas y experiencias desastrosas. Los gobiernos del Sur, como el de Brasil o el de Indonesia, presentan el tema de los agrocombustibles como una "oportunidad de crecimiento y desarrollo".
En definitiva, destaca Brand, lo que se experimenta en el campo de las políticas ambientales es un intento de reestabilizar el proyecto de globalización neoliberal-imperial impulsado por las crisis, presentando una imagen progresista en materia de elaboración de políticas ambientales. "Los líderes del mundo han entendido el problema", esto es lo que oímos en las cumbres del G8 y la CMNUCC.
Pero en realidad las modalidades actuales en materia de políticas ambientales y de recursos siguen siendo formuladas por el poder y no cuestionan las relaciones de dominación existentes. Muy interesante lo que indica Brand, sobre el tema, que es necesario una campaña internacional para transformar radicalmente la política del cambio climático. Para eso, se requiere formular reclamos y propuestas radicales a través de debates e intercambios de experiencias y puntos de vista. Esos reclamos y propuestas deben plantearse en el seno de los debates y problemas actuales y alterar la interpretación que hoy tenemos de ellos, ofreciendo así posibilidades para la acción. Resalta, que la crítica de las políticas dominantes de medioambiente y cambio climático no implica ser cínicos sobre el cambio climático, y nuestra intención no es en absoluto fortalecer el grupo de intereses que defiende la vía de desarrollo basada en los combustibles fósiles. Sin embargo, no vemos la solución al problema en el conocimiento científico occidental, en los procesos intergubernamentales y en la modernización ecológica para las clases medias occidentales, a expensas de muchos otros, especialmente los pobres, y las condiciones materiales de la vida en el planeta.
No cabe la menor duda que es muy elocuente su manifestación, que la política en tiempos de profundas crisis socio-ecológicas tiene que ser diseñada de otra manera, como un proceso transformador informado, que tome en consideración las muchas ambigüedades, pero con la mira puesta en un mundo más justo, basado en la solidaridad -más allá del dogma de la competencia y el lucro.
Considérese lo que señala el Dr, Hermann E Ott director del Instituto Wuppertal para el Clima, el Ambiente y la Energía., que no se dispone de mucho tiempo, porque los sistemas geológicos y biológicos no esperarán a la humanidad. A partir de cierto momento (no sabemos cuándo, pero está cada vez más cerca), el sistema climático se volverá peligroso. No es exagerado comparar estos tiempos a los anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Esta vez, la humanidad debe actuar antes de que la azoten catástrofes previsibles


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados