Carlos Mora Vanegas

Consideraciones generales, alcances, repercusiones

Afortunadamente las empresas cuentan con una herramienta administrativa que de sabérsela manejar puede garantizarle buenos beneficios y sobre todo, afrontar los retos, oportunidades que se les puede presentar en el entorno en donde se desenvuelven.

 Para el caso venezolano, la planificación estratégica es vital en una buena gerencia, sobre todo, ante las características de un escenario turbulento como el que actualmente se afronta y que ha tenido mucha incidencia en las empresas, particularmente en las pymes, dado a la incidencia de un nuevo gobierno que ha originado acciones que han repercutido significativamente en la operatividad de las empresas, su productividad, especialmente ante el temor de estas de afrontar un sistema socialista al que nunca han estado acostumbrado.

Es un hecho cierto, que ante esta realidad deben las empresas a través de una buena gerencia con visión, preparada de acuerdo a los requerimientos de los tópicos gerenciales modernos, centrarse en el manejo adecuado de la planificación estratégica, tomando además de las características del escenario, las nuevas circunstancias de apertura, competencia, oportunidades de alianzas, la  nueva política de comercio Exterior  y por supuesto,   la incidencia de la globalización, que se hace cada vez más dinámica  creciente, el que las empresas de la región tomen muy en serio la obligación de tener que modificar de manera radical la forma en que venían operando. Las viejas prácticas a través de las cuales se aseguró el éxito ya no constituyen garantía alguna para enfrentar la situación. Las prácticas gerenciales derivan de un nuevo paradigma conceptual (de enfoques conceptuales y creencias, de normas y reglas). Aspecto que las Universidades, Escuelas de Administración, sus Postgrados deben considerar y aportar los conocimientos precisos para aprovechar las oportunidades y garantizar los cambios que las beneficien, capacitando, formado a profesionales aptos para ello.

Considérese, que  en esta nueva situación en que comienza a operar nuevas variables de mayor turbulencia y complejidad, es imprescindible para las empresas tanto regionales como nacionales, prepararse adecuadamente en el terreno de la planificación estratégica a quien también se le conoce  como Administración Estratégica o Estrategia Empresarial.

Es del conocimiento colectivo, que existe un gran vacío en el campo de la estrategia empresarial, en un amplio porcentaje de empresas, y que aquellas que cuentan con unidades y procesos de planificación estratégica, muestran  todavía grandes debilidades y rigidez que dificultan el proceso de estrategias adecuadas. Esta situación coloca en juego, nada más y nada menos, que la sobrevivencia de la empresa. De allí, la necesidad de superar estas carencias, cuya finalidad es contribuir a mejorar las capacidades de la organización para enfrentar los retos de la globalización y de una mayor competencia.

Breves antecedentes

 Se sabe, que antes de la entrada del nuevo gobierno de la Revolución Bolivariana  con la gestión del teniente coronel Hugo Chávez Frías, su actual presidente, las empresas de la región vivieron la tranquilidad de un entorno relativamente estable, sin sobresaltos significativos y contando con protecciones que les permitían sobrevivir y tener éxito a pesar de los costos, los niveles de calidad y productividad de sus productos y servicios y de la poca preocupación por el desarrollo de los recursos humanos, de los servicios públicos ineficientes, etc.,  empresas que no tenían que conquistar mercados, desarrollar estrategias, porque ello le había sido otorgado por obra y gracia del Estado dominante por el momento

Existía un gran desinterés por las empresas en funciones como mantenimiento, desarrollo de los recursos humanos y en particular por el diseño de estrategias empresariales. Se justificaba ampliamente la racionalidad anticompetencia y anticompetividad con la que operaba la empresa.

 Al empezar el actual gobierno con sus Programas, nuevas aperturas económicas, su incidencia en el sector productivo y sobre todo, con su interés de evitar los monopolios, aunado a políticas tributarias significativas, imposiciones, restricciones, ha incidido seriamente en el comportamiento organizacional de las pymes, especialmente, originándole un sismo muy relevante a muchas en su operatividad, hasta el extremo, que algunas se han retirado y las que quedan deben reestructurar su tradicional método operandi que ha mostrado toda su ineptitud e ineficiencia para servir a la empresa en un contexto de competitividad creciente, inestabilidad y turbulencia del entorno. Por ello, se hace necesario de otra actitud, destreza, visión de la nueva gerencia, que debe remplazar los antiguos métodos, conocimientos,  herramientas,  por nuevos conceptos, criterios y prácticas, que evidencien programas ,  planes , estrategias que permita a las empresas presentar su potencial que les garantice participación competitiva en el actual escenario nacional.  

Muy pocas empresas e instituciones de la región, estaban en capacidad de predecir, antes de 1998,  los cambios que se produjeron a partir de ese momento. Muy pocas personas o empresas pudieron pronosticar la inserción rápida de Venezuela en la economía global y los múltiples cambios asociados a este hecho.

A partir de 1998 el entorno se transformó de manera dramática, con importantes consecuencias para las empresas del país. Desde este momento las organizaciones, privadas y públicas, experimentan un entorno cambiante, portador a su vez de complejidad y turbulencia para lo cual no estaban preparadas. De un entorno circunscrito a la geografía nacional reforzados por políticas proteccionistas y por el modelo de sustitución de importaciones, pasamos a colocarnos en una dimensión global; de variables relativamente fijas en cuanto a inflación, tasa de cambio, tasa de interés y aranceles, pasamos a una etapa en la que esas mismas variables se modifican día a día, con una serie de cambios, como la apertura económica a la competencia internacional, liberación de precios, ley de libre competencia, reforma política comercial, descentralización, reforma del sector financiero, etc.

Ante esta realidad en donde cada vez más se nota la incidencia de las variables de contingencia tanto la del nuevo estado, como las que provienen de la Globalización, se hace necesario que la Gerencia se identifique más con el uso de la planificación estratégica y tome muy en cuenta que  

la planificación y aplicación de las estrategias tiene consecuencias en toda la organización y en cada uno de los subsistemas que la integran. Las estrategias tienen impactos diferenciales sobre cada uno de los subsistemas y ello demanda un nivel de desagregación de todas sus etapas, igualmente las estrategias deben hacerse operativas y de allí deriva la necesidad de formular los objetivos y las metas. ¿Todo ello, por qué?, simplemente porque:

  • Suministra coherencia y visión de futuro a los esfuerzos de la empresa. Este es un aporte central dirigido a superar el "cortoplacismo" en la administración de la empresa.
  • Crea dentro de la organización una capacidad de análisis sistemática del entorno y los impactos de éste sobre la empresa. En la actualidad, este aspecto posee una gran significación para las empresas de la región.
  • Permite desarrollar una mayor comunicación entre los gerentes de la organización y en ese sentido crea condiciones para asegurar una mayor coherencia organizativa.
  • El análisis del entorno, de las oportunidades y amenazas, así como el estudio de las fortalezas y debilidades internas, permite desarrollar una visión menos parcial de las variables que afectan a la empresa.
  • La planificación estratégica ha desarrollado una gran diversidad de metodologías y herramientas de gran utilidad para la ejecución y desarrollo de la planificación.