CAMOVA
Solo después de que el último árbol sea cortado .Solo después de que el último río sea envenenado. Solo después de que el último pez sea apresado. Solo entonces sabrás que el dinero no se puede comer. Profecía india.
Cada vez más es alarmante lo que podría suceder en un futuro a una Humanidad que no se detiene en su crecimiento, en el manejo adecuado de la energía a los efectos que ello genera en su hábitat, en su uso, puesto las consecuencias ya se están originando, en donde cada vez más deteriora su entorno, poniendo en peligro su supervivencia.
Es muy importante, que los países a través de campañas, acciones, programas comprometan a sus ciudadanos, al mundo a que colaboren con la responsabilidad de la no contaminación y el uso adecuado de la energía, a fin de hacer una realidad la preservación de las especies, si realmente se quiere preservar un entorno en donde se pueda vivir, sin temor a la destrucción.
El problema es tan serio, que no se puede eludir, mientras permanecemos en esta dimensión en donde estamos obligados a colaborar con nuestros medios, en la publicidad de todo lo que puede suceder a fin de prever males mayores.
De aquí, la importancia de recordar el señalamiento que nos aporta Gaia Vince , en un interesante escrito sobre este tema de Gaia Vince, publicado en New Scientist, en donde expone la inquietud válida, de que un calentamiento promedio del globo de 4°C tornaría al mundo irreconocible. De hecho, la actividad humana tuvo y tiene un impacto tan grande que hay quienes propusieron describir el período que comenzó en el siglo XVIII como una nueva era geológica marcada por la actividad humana. "Se puede considerar como el Antropoceno", opina el ganador del premio Nóbel y químico de la atmósfera Paul Crutzen, del Instituto Max Planck, Alemania.
Que la temperatura aumente 4°C es muy posible. El informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés) de 2007, cuyas conclusiones se consideran conservadoras, predijo un aumento de entre 2° y 6°4C para este siglo. Y en agosto de 2008, Bob Waston, anterior presidente del IPCC, advirtió que el mundo debería trabajar en estrategias para "prepararnos para un calentamiento de 4°C". Según los modelos, podríamos encontrarnos con un aumento como ése para 2100. Algunos científicos creen que llegarían en 2050.
Si esto sucediera, las consecuencias para la vida en la Tierra serían tan terribles que muchos de los científicos contactados para hacer este artículo prefirieron no contemplarlas, y sólo opinaron que debemos concentrarnos en reducir las emisiones a un nivel en que tal aumento de temperatura sólo tenga lugar en nuestras pesadillas.
La última vez que el mundo experimentó un aumento de la temperatura de estas magnitudes fue hace 55 millones de años. En ese entonces, las culpables fueron las grandes áreas de metano congelado y químicamente aprisionado, que se liberaron del océano profundo en ráfagas explosivas que llenaron la atmósfera con alrededor de 5 gigatones de carbono.
Esto hizo que la temperatura aumentara unos 5 o 6°C: selvas tropicales aparecieron en las regiones polares libres de hielo, y los océanos se volvieron tan ácidos a causa del dióxido de carbono que hubo una gran reducción de la vida acuática. Los mares subieron hasta 100 metros por sobre el nivel actual y el desierto se extendía desde el sur de Africa hasta Europa.
Agrega Vince, que si i bien los cambios exactos dependerán de cuán rápido se produzca el aumento de la temperatura y cuánto hielo polar se derrita, entonces, podemos esperar que se desarrolle un escenario similar. El primer problema sería que muchos de los lugares donde viven las personas y se produce la comida serán inutilizables.
El aumento de los niveles del mar (a causa de la expansión térmica de los océanos, el derretimiento de los glaciares y las grandes tormentas) inundaría las actuales regiones costeras con dos metros de agua, y, posiblemente, mucho más si el hielo de Groenlandia y parte de la Antártica se derritieran.
La mitad de las superficies del mundo están en el trópico, entre los 30° y los -30° de latitud, y estas áreas son particularmente vulnerables al cambio climático.
La India, Bangladesh y Paquistán, por ejemplo, tendrán monzones más cortos, pero más duros, con inundaciones todavía más desastrosas que las que sufren hoy en día. Pero como la Tierra estará más caliente, el agua se evaporará más rápido y causará sequías en toda Asia.
La falta de agua potable se sentirá en todo el planeta, con temperaturas elevadas que reducirán la humedad de la tierra en China, el sudoeste de los Estados Unidos, América Central, la mayor parte de América del Sur y Australia. Todos los grandes desiertos se expandirán, y el Sahara llegará justo hasta Europa central.
El retraimiento de los glaciares secará los ríos europeos desde el Danubio hasta el Rin, con efectos similares en otras regiones montañosas, como los Andes peruanos, las cadenas del Himalaya y Karakoram, que, como resultado, no abastecerán de agua a Afganistán, Paquistán, China, Bután, la India y Vietnam.
Nos agrega Vince, que todo esto llevará a la creación de dos cinturones latitudinales secos, donde será imposible vivir, de acuerdo a Syukuro Manabe, de la Universidad de Tokio, Japón, y sus colegas. Uno cubrirá América Central, el sur de Europa y norte de Africa, el sur de Asia y Japón. El otro, Madagascar, el sur de Africa, las islas del Pacífico, y la mayor parte de Australia y de Chile
Los únicos lugares que tendrán suficiente agua serán las altas latitudes. "Todo en esa región crecerá a lo loco. Es allí, donde se refugiará toda la vida -dice James Lovelock, antiguo científico de la NASA y creador de la teoría Gaia, que describe a la Tierra como una entidad autorregulante-. El resto del mundo será un gran desierto con algunos pocos oasis."
Ante esta realidad es preocupante cuando se manifiesta, que "Los humanos estamos en una posición muy difícil, y no creo que seamos lo suficientemente inteligentes como para manejar lo que se viene. Creo que sobreviviremos como especie, pero la mortandad será enorme durante este siglo -opina James Lovelock, -. Al final de éste, la cantidad será de mil millones o menos."
Para sobrevivir, tendríamos que hacer algo radical: repensar nuestra sociedad no en términos geopolíticos, sino de distribución de recursos.
"Siempre pensamos que cada país tiene que tener comida, agua y energía para autosustentarse -explica Peter Cox, estudioso de la dinámica de los sistemas climáticos en la Universidad de Exeter, Reino Unido-. Tenemos que mirar el mundo y ver dónde están los recursos y entonces planificar la población, y la producción de comida y energía a partir de ellos."
Quitar la política de la ecuación puede parecer poco realista: los conflictos por los recursos seguramente aumentarán con el cambio climático, y los líderes políticos no dejarán su poder sólo porque sí. Sin embargo, sobreponernos a los problemas políticos puede ser nuestra única solución.
"Ya es muy tarde para nosotros", dice el presidente Anote Tong, de Kiribati, una isla que se está hundiendo en Micronesia, que programó migraciones graduales a Australia y a Nueva Zelanda. "Tenemos que hacer algo drástico para terminar con las barreras nacionales."
Incluso si se pudiera evacuar a toda la población mundial a Canadá, Alaska, Bretaña, Rusia y Escandinavia, ésta sería unas de las pocas regiones con acceso al agua, con lo cual serían valiosas áreas para la agricultura, así como los últimos oasis para muchas especies, con lo cual las personas tendrían que vivir en compactos edificios altos.
Vivir en tan poco espacio traerá problemas propios, dado que las enfermedades se contagian fácilmente en poblaciones hacinadas. Además, ya que el agua será escasa, la producción de alimentos tendrá que ser mucho más eficiente.
Definitivamente, se requiere de más responsabilidad por los que habitamos en el planeta, pero desde luego son los gobiernos los que deben ser garantes de que la cultura ambiental será una realidad, de controlar todos aquellos factores que cada vez más deterioran el ambiente y conlleva a que se pueda dar lo que realmente expone con mucha realidad Gaia Vince, que ya de pos sí es preocupante, alarmante


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