CAMOVA

Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca. Proverbio japonés

La universidad nacional debe afrontar con más seriedad, responsabilidad los retos que actualmente el país afronta, se requiere tomar conciencia, que el país necesita de profesionales idóneos capaces de  dar paso a transformaciones en pro de que se solucionen los serios problemas que actualmente se presentan en lo político, educacional, económico, cultural, social. Se hace necesario  un análisis crítico, científico de la realidad natural y social y dar paso a nuevos conocimientos.

La universidad nacional debe contribuir directa e indirectamente  a que se de paso a cambios que el país está demandando, especialmente, ante la actuación de un gobierno que está originando transformaciones que nunca el país había afrontado, más cuando la Revolución Bolivariana está dispuesta llegar hasta las últimas consecuencias por alcanzar sus metas, la de un Socialismo imperante en la política y economía de Venezuela, ideología con la  que el país no estaba identificada

Tómese en cuenta, que la universidad, es a veces, el único centro de cultura superior y el único lugar en  que puede haber ciencia. En donde están los talentos que se requieren para colaborar con las transformaciones que se necesitan para sacar al país adelante.

 Es necesario prestar más atención en consolidar una verdadera política universitaria a nivel nacional. Hasta ahora como lo comentó el profesor Krebs, no hemos sido capaces de tener una política común. Cada universidad procede aisladamente. Continúa la vieja polémica entre universidades del Estado y universidades particulares.  Todas las universidades hacen fundamentalmente lo mismo y basta con que una tome determinada iniciativa para que las demás la imiten.

Se hace indispensable planificar el desarrollo futuro conforme a un concepto de universidad Nacional que, al mismo tiempo debe renovar plenamente la autonomía de cada universidad y permitir que cada una elija campos específicos para su acción, incorpore a todas en una política común.

La universidad moderna se encuentra en un proceso de cambios y experimentación y convendría que las distintas universidades ensayen modelos distintos y se obtengan  experiencias diferenciadas.

Se requiere en los nuevos cambios analizar variables como: preparación escolar del alumno, factores económicos y sociales, problemas de estructura académica, gestión educativa, actuación de los profesores, programas de estudios, cohesión sistemática de prelaciones, laboratorios y bibliotecas actualizadas, pedagogía, investigaciones. No se puede seguir siendo dogmático, se debe incrementar la motivación, participación del estudiante y despertar la creatividad del alumno.

A todo ello hay que agregar  además , que no nos debe extrañar que hoy en día, el carácter dinámico de la ciencia y la tecnología, la democratización de las formas de convivencia y la actividad de la juventud obligan a abandonar definitivamente las formas dogmáticas de enseñanza y remplazar el viejo principio del magíster dixit por formas activas a través de las cuales el profesor y los alumnos reconstituyen  o elaboran conjuntamente los contenidos del saber, mediante la aplicación y ejercitación de la metodología correspondiente.

 Si bien este principio esta plenamente aceptado y su incorporación a la docencia universitaria constituye un objetivo esencial de la reforma,  en la práctica se siguen oponiendo numerosos obstáculos. De aquí ,que Krebs afirma con mucha razón, que la vieja concepción enciclopédica y positivista, así como un malentendido humanismo, inducen a seguir pensando en la necesidad de transmitir al alumno un determinado canon de un saber global. Ello se traduce en un gran número de asignaturas, en una enseñanza basada fundamentalmente en la memorización y en una evaluación formal que mide preferentemente el mero conocimiento de la materia, la repetición de pensamientos de otros y evita las aportaciones propias.  Como consecuencia, el alumno tiene pocas oportunidades de hacer una experiencia real del quehacer científico y se detiene a menudo en la superficie de la ciencia o simplemente repetir conocimientos del pasado que algunos catedráticos han eternizado. Ello constituye también una de las razones del porque  numerosos alumnos se frustran  y se sienten fuertemente motivados por los problemas extrauniversitarios, así como que dediquen  gran parte de su tiempo y sus energías no a sus estudios, sino a otras actividades, desperdiciándose el talento.

Es hora de realizar cambios que den paso a la evaluación real y eficaz  de programas que ofrecen algunas universidades e instituciones educativas en donde  no se  especifican las necesidades y requerimientos necesarios   a los problemas del momento  que den soluciones ,  tampoco hacen explícitos los objetivos a lograr, ni describen el perfil idóneo del egresado que se necesita. No denotan congruencia entre su estructura académica y los problemas que se plantean resolver. Se requiere evaluar las líneas de investigación que deben ser desarrolladas, así como los planes educacionales a ponerse en marcha, su congruencia e interrelación por ejemplo en los programas de estudios, en sus prelaciones , como también el grado de flexibilidad previsto.

Debe hacerse un examen cuidadoso de las relaciones entre la universidad a través de sus facultades y la sociedad y de la manera como pueden contribuir en el desarrollo de la región, del país- . Deben evitarse los planteamientos demagógicos y meramente sentimentales. No se debe permitir el que la universidad muchas veces a través de infiltrados da paso a revolución social, inestabilidad, agitación callejera, protestas violencias, pérdidas de tiempo, en donde se pone en juego la existencia misma de la universidad..

 Las autoridades deben ser más vigilantes de la inseguridad que en el presente se da en las universidades, en donde se ha contribuido a desprestigiar a la universidad ante la opinión pública.

 La universidad debe influir sobre el proceso social, en lo cultural con sus medios propios, que son los medios del saber,

 Actualmente Venezuela afronta un escenario turbulento, en donde la participación de la universidad debe ser más dinámica con debates, propuestas, en  el que sus docentes sean más proactivos. Se debe considerar,   que la impaciencia por encontrar soluciones no debe inducir a elegir el cómodo camino de la protesta verbal y de la retórica vacía.

18/03/09