CAMOVA
Generalidades, consideraciones, aspectos básicos.
Cuando nos detenemos a leer este escrito ya debemos estar claro en lo que el apego representa en nuestra vida, comportamiento, crecimiento personal, probablemente estaremos plenamente identificados con su alcance, descubierto que tanto lo sabemos manejar o como este lo hace por nosotros.
Sin embargo en esta oportunidad nos detenemos a evaluar una vez más lo que representa, su alcance, sus repercusiones en nuestro comportamiento, personalidad.
En los tiempos en que vivimos, especialmente en el escenario en donde nos desenvolvemos, lleno de incertidumbre, inseguridad, desconfianza, riesgos, en una atmósfera muy materialista, de violencia, temores, hace que el apego se manifieste de varias maneras y que en casos negativos, pueden originarnos afecciones psíquicas que requieren de tratamiento a fin de poder liberarnos de sus serias consecuencias.
Como personas estamos continuamente emprendiendo nuevas relaciones, las cuales conducen a historias de experiencias personales e interpersonales que modelan cómo pensamos y sentimos acerca de esas relaciones y cómo nos comportamos en ellas. Recientemente ha sido elaborada una teoría del apego para explicar estos procesos, básicamente la forma y el motivo por el cual establecemos nuestras primeras relaciones con personas significativas.
El primero en desarrollar una teoría del apego fue John Bowlby, en el año 1969 y posteriormente revisada en los años 1973 y 1980. Esta teoría ha contribuido a mejorar el entendimiento de los procesos de la personalidad y las diferencias individuales de los adultos, ya que la división de los 3 tipos de apego en niños, según la teoría y las investigaciones tendrían una correlación con variables importantes en la vida adulta, como lo son las características de personalidad, la forma en que establecemos relaciones interpersonales, características de los procesos cognitivos y emocionales. En esto radica la importancia del estudio del apego, porque el conocimiento de éste, nos permite explorar distintas dimensiones del comportamiento humano.
En el escrito nos avocamos en la teoría tradicional del apego elaborada por John Bowlby y posteriormente algunas evidencias encontradas en distintos estudios sobre la relación existente entre los estilos de apego y procesos cognitivos, relaciones interpersonales, emociones y variables de la personalidad.
Se sabe y así se ha escrito, que John Bowlby fue el pionero en elaborar una teoría del apego para explicar y describir desde una perspectiva evolucionaria cómo y por qué los niños se convierten en personas emocionalmente apegadas a sus primeros cuidadores y emocionalmente angustiados, cuando son separados de ellos (Bowlby citado en Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Según este autor, el comportamiento de apego es organizado y controlado por sistemas de control dentro del sistema nervioso central; ya que éste está al servicio de una función evolucionaria de protección y supervivencia: "cuando un niño (y presumiblemente un adulto) está alarmado, ansioso, cansado o enfermo, la activación del sistema nervioso central lleva al individuo a buscar protección, comodidad, y apoyo de una persona que le brinde cuidados" (Bowlby citado en Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996. 255 pp).
Bowlby sostiene, que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de sus cuidadores durante la historia de la evolución. El permanecer en cercanía de los cuidadores ayudaría para protegerlos de algún peligro o depredación. Los niños que poseen estas tendencias de apego, tendrían mayor probabilidad de sobrevivir, de llegar a la edad reproductiva y traspasar estas tendencias a futuras generaciones. (Simpson, J. 1990).
Considérese, que las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida (Griffin, D. & Bartholomew, K. 1994). El apego se desarrolla como un modelo mental interno que integra creencias acerca de sí mismo, otros y el mundo social en general y juicios que afectan la formación y manutención de las relaciones íntimas durante toda la vida del individuo (Bowlby citado en Bourbeau, L. et al. 1998).
Se nos agrega y así no los recuerda la cátedra de crecimiento Personal de la escuela de Administración de Faces de la Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela, que en base a cómo los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están angustiados Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los 3 patrones más importantes de apego y condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo seguro, ansioso-ambivalente y evasivo (Griffin, D. & Bartholomew, K. 1994).
1.- Las personas con estilos de apego seguro, son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). En el dominio interpersonal, las personas seguras tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo. (Mikulincer, M. 1998a).
2.- Las personas con estilos de apego evasivo, exhiben un aparente desinterés y desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen poca confianza en que serán ayudados y esperan ser desplazados porque las experiencias pasadas así se lo dicen. (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas poseen inseguridad hacia los demás y prefieren mantenerse distanciados de los otros, además, poseen miedo a la intimidad y muestran tener dificultades para depender de las personas. (Mikulincer, M. 1998b).
3.- Los niños con estilo de apego ansioso-ambivalente, responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas están definidas por un fuerte deseo de intimidad, junto con una inseguridad respecto a los otros. (Mikulincer, M. 1998b).
Alcances, repercusiones
Varios estudios han examinado la hipótesis de que las personas con distintos estilos de apego difieren en la forma de buscar y procesar información. Esta hipótesis está basada en los propios postulados de Bowlby que sostiene que los modelos de apego afectan la codificación y organización de información acerca de eventos emocionales, figuras de apego y el sí mismo. (Mikulincer, M. 1997).
Se dice, que basado en estos postulados se han realizado estudios acerca de las diferencias entre los estilos de apego en adultos y la búsqueda de nueva información, entendida como la exploración del ambiente y la adquisición de conocimientos sobre cosas desconocidas como lugares, personas, objetos; y la integración de nueva información en las estructuras cognitivas que consiste en decodificar la información adquirida, comparándola con la información existente y acomodando el esquema a la nueva información (Mikulincer, M. 1997).
De esto se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro realizan una búsqueda activa de información, siendo abiertos a la nueva información y poseen estructuras cognitivas flexibles, ya que como pueden lidiar bien con la angustia, son capaces de incorporar nueva información, aunque las lleve a períodos momentáneos de confusión, pues son capaces de reorganizar sus esquemas. Esta capacidad las llevaría a ajustarse de manera adecuada a los cambios del ambiente, a proponerse metas realistas y a evitar creencias irracionales. Las personas con estilo de apego evasivos, rechazan la información que pudiese crear confusión, cerrando sus esquemas a ésta, teniendo estructuras cognitivas rígidas. Las personas ansiosas-ambivalentes también muestran este comportamiento, pero a diferencia de los evasivos, desean acceder a nueva información, pero sus intensos conflictos las llevan a alejarse de ella (Mikulincer, M. 1997).
(Continuará...)


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