CAMOVA
Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego. Mahatma Ghandi
Es muy triste percibir como el mundo actual está impregnado de tanto odio, venganza, ira, violencia, y más cuando está última se adentra en el Alma Mater, en el seno de la Universidad, en donde se supone, jamás ello debiera manifestarse hasta el extremo de coartar vida a jóvenes que llegan a ella con la ilusión de capacitarse, formarse, egresar y servir al país que le dio la oportunidad de aprender.
En el escenario venezolano actualmente esto pareciera ser una realidad que conlleva a una seria preocupación de hacia donde realmente va la seguridad de las personas, de qué manera se garantiza el que la violencia no se manifieste con tanta facilidad y cobre víctima no solamente en las calles, barrios, sino ya en la misma universidad .
Es alarmante como ya se están dando casos que se extralimitan de lo que ha sido, lo normal en el país con el índice alto de asesinatos, muertes en las distintas ciudades del país, cuando ya se producen asesinatos, a jóvenes con aspiraciones a formarse, capacitarse de una manera tan tosca, asesinado sin defensa, en el seno de la Universidad, en su campus en donde las armas circulan libremente.
Ya no hay seguridad en ninguna parte, lo que si es muy triste es notar como un Universidad se le mancha de sangre por un vandalismo sin control, por un grupo de los denominados encapuchados que pululan, actúan libremente por años en la Universidad.
Es preocupante, el hecho , que por falta de una autoridad policial con firmeza, de un sistema judicial firme, estos hechos de violencia se repitan constantemente, no hasta el extremo como lo sucedido actualmente en donde se asesinó a una persona y para complicar las cosas un estudiante de derecho y delegado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Luís Velásquez.
Esto desde luego, conllevará a más violencia, porque el Estado, sus partidarios, militantes, no quedará tranquilo por esta situación y ya se manifiestan protestas muy agresiva como la del dirigente del PSUV y diputado del parlamento estadal, Juan Perozo, que en nombre de esa organización, lamentó la muerte del joven Velásquez y denunció el reinante clima de violencia que a diario vive la comunidad estudiantil de la UC ante la mirada indiferente de las autoridades rectorales.
En la Universidad de Carabobo reina un clima de violencia bien grave. Hay grupos armados pagados por los rectores para que les den seguridad a ellos y no a los estudiantes", denunció.
"Hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que intervenga la UC por causa de seguridad pública. Ellos (las autoridades rectorales) se escudan en la autonomía universitaria para que nadie pueda intervenir y no se puedan tomar acciones pero eso es una locura porque allí se vive un clima de guerra", enfatizó Perozo.
El dirigente psuvista también apuntó que en esa universidad además de la existencia ilegal de grupos armados, los estudiantes tienen que lidiar con el tráfico de drogas, robos, hurtos y violaciones, "situaciones graves que no son difundidas por las empresas privadas de comunicación porque a los rectores no les conviene sacar eso a la luz pública".
También manifestó que esta anarquía que se vive a diario en la UC es responsabilidad de las autoridades universitarias, quienes no toman acciones para evitar el caos que allí se aprecia.
Acusaciones que se desprenden de estas declaraciones contra las autoridades de la universidad es algo muy serio, en donde se debe demostrar con comprobaciones las acusaciones que se hacen. Ello desde luego, conlleva a propiciar más desarmonía, violencia.
Comprendemos la gravedad del asunto, especialmente cuando hay pérdida de vida, pero las emociones deben ser controladas de tal forma que no enciendan más el fuego, se debe buscar las soluciones dentro de lo legal, tal como hay que reconocer lo está haciendo su actual rectora, su equipo de abogado y otras autoridades, colaborando con la policía a fin de descubrir la realidad de todo ello .
Ya parece ser se han logrado detener a los posibles culpables , así como se han descubiertos otras pruebas dentro del campus de la universidad, en los tarantines , puestos de comida rápida en donde estaban ocultas, algunas capuchas, y otros objetos que utiliza el grupos subversivo.
No cabe la menor duda, que este hecho tiene que ser resuelto y descubrir quiénes son los responsables de estos grupos de encapuchados, cuál es su objetivo, y desde luego, dársele a conocer a la opinión pública sobre los resultados de las investigaciones en donde se debe denunciar todo lo que ello encierra, sin proteger a nadie, cualesquiera sean los nombres y fuentes de donde provienen la alimentación de actuación y mantenimiento de los encapuchados.
Las autoridades universitarias y policiales, deben evitar que los episodios de violencia en las escuelas se reiteren, que ya no sea cotidiana. Hay que evitar que ello se de diferentes puntos del país y en establecimientos educativos de diversos niveles sociales, con tal que la violencia no se manifieste en sus versiones más crudas y descarnadas.
Para los comprometidos con la educación en todos sus niveles, especialmente el universitario, esta situación es preocupante, si a ello se le agrega el deterioramiento que en los últimos años ha sufrido la educación venezolana. A debacle de los programas educativos y la pérdida de autoridad de los docentes, se suman, ahora, como una consecuencia para muchos inevitable, estos hechos de violencia que en más de un caso se han transformado en episodios criminales como el que acaba de suceder.


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