BARACK OBAMA
Carlos Mora V.
El odio provoca peleas, pero el amor perdona todas las faltas. Proverbio de Salomón
Cuanta esperanza han depositado los norteamericanos y muchas personas que habitan este planeta Tierra en Barack Obama, una vez que ha conquistado la presidencia de los Estados Unidos y ha generado algunos cambios que ayuden a rescatar a este país de la seria crisis financiera que afronta, con un significativo número de desempleados, en donde el mismo gobierno los está subsidiando. A todo ello se agrega que ya ha iniciado sus viajes fuera de su frontera, participando en las resientes cumbres del G-20 en Londres, como en la de la OTAN en Francia.
Participación que le ha favorecido su aceptación en Europa, en donde su liderazgo logró un éxito considerable de aceptación.
Al respecto muy bien lo comenta Mario Diament en el diario la Nación de Buenos Aires, el presidente norteamericano, Barack Obama, emergió victorioso de la cumbre del G-20 en Londres. El mundo ha estado esperando mucho tiempo a un presidente norteamericano que admitiera que la era de la prepotencia ha llegado a su fin, que pronunciara frases como "Yo no compro la idea de que Estados Unidos no puede seguir liderando el mundo, pero creo que tenemos que hacerlo creando alianzas, no dictando soluciones".
Tal vez sea un poco prematuro creer, como el primer ministro británico Gordon Brown, que el Consenso de Washington ha muerto. La referencia alude a las recetas elaboradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial a fines de la década de 1980 para ayudar a los países latinoamericanos a capear las crisis económicas, y que terminaron por representar la definición del capitalismo salvaje.
Pero prematuro no significa utópico, y lo que los 22 mandatarios acordaron iniciar el camino hacia una reforma del sistema económico mundial que puede comenzar por diluir la hegemonía norteamericana en beneficio de un sistema multipolar, seguir por regular el movimiento de capitales y terminar por reemplazar el patrón dólar. Agrega Diament, que nadie esperaba, en verdad, que la reunión concluyera con un acento tan positivo. Las posiciones de Estados Unidos y de Gran Bretaña, por un lado; las de Francia y Alemania, por el otro; las aprensiones de China y Rusia, y el recelo en Asia y América latina no pronosticaban un resultado demasiado alentador. Pero si lo hubo, el gran arquitecto de la concertación fue Obama.
No lo fue tanto por lo que hizo, sino por lo que no hizo. No se propuso imponer, sino negociar, convencido de que la perspectiva de un mundo unido hará más por rescatar la economía internacional de la profunda recesión en que se encuentra que un compromiso arrancado por la fuerza.
Con ello Obama hizo uso de una humildad altamente positiva, en donde como se señala, la prepotencia de ser el líder del país más potente del mundo esto no lo contaminó de grandeza, utilizó lo correcto, un lenguaje convincente, planes, propuestas aceptables y sobre todo alianzas.
Tal como lo destaca Diament, Obama comprendía que Estados Unidos debía reincorporarse al mundo, después de ocho años de ostracismo provocado por las políticas de su antecesor, George W. Bush, pero que para hacerlo era necesario mostrar humildad, reconocer la responsabilidad que ha tenido y tiene en la presente crisis y aceptar que la era unipolar o bipolar terminó.
Lo expuso en Londres con una gracia que desarmó la rivalidad y aquietó las ansiedades de Nicolas Sarkozy, Angela Merkel, Dimitri Medvedev y Hu Jintao. Y hasta asumió un papel de itinerante intermediario cuando las posiciones de Francia y China parecían ir a la colisión a raíz de la exigencia del presidente francés de terminar con los refugios impositivos, a lo que China se oponía por obvias razones: Macao y Hong Kong podían terminar cayendo en esa categoría.
Obama se ha convertido nos dice Diament en el vehículo de reconciliación. El país que lidera ha sido empujado a la modestia por el desbarajuste económico, pero no ha caído ni en el resentimiento ni en la autocompasión. Entiende que el mundo ha cambiado y que es necesario cambiar con él.
Se escribe, que el aplauso entusiasta con que lo despidieron los periodistas extranjeros que participaron de su conferencia de prensa y la ovación con que fue recibido en la ciudad francesa de Estrasburgo para participar de la cumbre de la OTAN son prueba de la necesidad que el mundo tiene de reconciliarse con Estados Unidos y la sensibilidad que Obama ha tenido para reconocerla y facilitarla.
Finalmente expone Diament, como suele ocurrir con los divorcios, el de Estados Unidos con el resto del mundo, particularmente el occidental, ha sido igualmente penoso para ambas partes. Esta dicotomía entre la admiración por la cultura norteamericana, aun en sus expresiones más banales y consumistas, y el resentimiento por su política y su arrogancia, tenía que terminar alguna vez.
Lo cierto, que el mundo actual no puede prescindir de Estados Unidos ni de su poder económico ni de su poder militar.
Probablemente de esa Cumbre se den acciones que favorezcan a los países y sobre todo a Latinoamérica, en donde Orama ve con mucho interés a la gran potencia de Brasil, con un líder que ha sido aceptado a nivel mundial y que ha dado grandes resultados para ese inmenso pías . Piensa que en un futuro podrían abrirse nuevos convenios, especialmente con el petróleo que se Brasil ya está explotando y ello a lo mejor les evita ese dolor de cabeza que mantienen con Venezuela.
Por otra parte, hay que agregar la gran ovación, aplausos, que le dio una audiencia entregada ante un nuevo estilo en las relaciones transatlánticas, tras las disensiones y la desconfianza generada en los primeros años de la etapa de su predecesor, George W. Bush.
EEUU y Europa pueden superar los desafíos del Siglo XXI, pero deben "hacerlo juntos" y donde está más clara esa necesidad -dijo- es en la guerra en Afganistán, que será la "prueba" de la capacidad de la OTAN de reestructurarse y adaptarse a las nuevas necesidades.
Obama intervino ante unas 3.500 personas, en su mayoría
estudiantes alemanes y franceses, antes del comienzo de la cumbre con la que la OTAN celebra su 60 aniversario en Estrasburgo y Kehl (Alemania).
Por la mañana nos recuerda opinion.com.bo se había reunido con el presidente francés, Nicolás Sarkozy y, tras su encuentro con los jóvenes, lo hizo con la canciller alemana, Angela Merkel, para proclamar un mismo mensaje: la llegada de una nueva era en las relaciones entre su país y Europa.
"He venido Europa esta semana a renovar nuestra alianza", indicó Obama en el encuentro en el pabellón deportivo Rhenus con los jóvenes, que le dieron un recibimiento muy caluroso.
Advirtió, no obstante, que "EEUU está cambiando pero no puede ser sólo EEUU el que cambie".
Europa ha caído en la complacencia y a menudo ha acusado a EEUU de todo lo malo que ocurre en el mundo, consideró, si bien reconoció que en ocasiones Estados Unidos se ha comportado de manera arrogante y ha sido despectivo hacia sus aliados al otro lado del Atlántico


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