CAMOVA
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros (Uganda).
No se puede ignorar las aperturas económicas, comerciales que en el presente el gigante asiático ha iniciado con la región latinoamericana.
Tal como nos lo indica el Prof. Riordan Roett, del Master in International Relations de IE Business School y docente de Political Science de Johns Hopkins, China ha surgido como un super poder económico global. Ahora es la segunda mayor economía nacional del mundo. Es el segundo mayor exportador. El país posee las mayores reservas en divisa extranjera y el mayor superávit por cuenta corriente. Durante los últimos treinta años -y hasta este año- China ha crecido a una tasa media del 10%.
Por el contrario, Latinoamérica ha crecido mucho más despacio. Es menos competitiva globalmente. Sigue siendo muy dependiente de las exportaciones de materias primas y minerales. Los precios de estos productos se determinan internacionalmente y los gobiernos latinoamericanos tienen muy poco control sobre la fijación de precios; las fluctuaciones hacen difícil que los Ministros de Finanzas o los Bancos Centrales planifiquen en base a un flujo estable de recursos extranjeros.
Roett, señala, que China aún tiene que plantear varios retos en Latinoamérica, bien sea a bancos o a empresas manufactureras. Hasta ahora lo más importante ha sido la extracción de recursos naturales. En un futuro podría haber mayor competencia, pero hasta el momento no ha existido
radiohc.cu. agrega al respecto, que se considere que el comercio bilateral entre China y América Latina alcanzará los 100.000 millones de dólares en 2010, una meta muy factible en opinión de analistas chinos citados hoy por el "Diario del Pueblo".
"Es absolutamente factible", opinó el analista chino Jiang Shixue, subdirector del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales.
Según el documento redactado por este analista, "Informe del Desarrollo de América Latina y el Caribe para el periodo 2006-07", debido al rápido crecimiento del comercio entre ambas regiones, el volumen bilateral podría aproximarse al cierre de este año a los 80.000 millones de dólares.
El año pasado este volumen alcanzó los 70.200 millones de dólares, frente a los 50.000 millones de 2005.
El intercambio comercial entre ambas regiones se caracteriza por la concentración y, a pesar de un marco general equilibrado, algunos países sufren un desequilibrio con China.
El 80 por ciento del volumen comercial se reparte entre Brasil (18.500 millones de dólares), México (10.400 millones), Chile (7.940 millones), Argentina (5.140 millones), Venezuela (4.130 millones), Perú (3.640 millones) y Panamá (3.470 millones), según datos de la Academia de los once primeros meses de 2006.
En el caso de Brasil, ocupa el décimo puesto de la lista de países latinos que exportan a China, y al mismo tiempo es el décimo país que presenta un superávit comercial con el país asiático.
Asimismo, en el comercio bilateral entre China y México, el país norteamericano ocupa el décimo lugar entre los países que registran un déficit con China.
Los países latinoamericanos y del Caribe que registran superávit con China son Argentina, Brasil, Chile, Perú, Venezuela, Jamaica y Costa Rica.
Tómese muy en cuenta como se indica, que China ingresó oficialmente en el Banco de Desarrollo del Caribe y es un país observador en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de la Asociación de Integración de América Latina y del Caribe, del Banco Interamericano de Desarrollo, de la Organización de Naciones Americanas y del Parlamento de América Latina.
A todo ello se nos agrega, que el apartado "Perspectivas de la diplomacia latinoamericana en 2007" de este experto analiza los intercambios políticos en los últimos diez años, cuando 74 jefes de Estado y de Gobierno visitaron China, que correspondió con 19 visitas a países latinoamericanos.
Se destacan también las 15 conversaciones ministeriales con el Grupo de Río desde 1990, cinco con el Mercosur desde 1997, y diez contactos independientes con diez países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y del Caribe, que han establecido relaciones diplomáticas con China.
No cabe la menor duda señala Riordan Roett, que en los próximos años China se moverá con prudencia en Latinoamérica. El Gobierno de Beijing concede un alto valor a la estabilidad política y la predictibilidad económica. Decisiones como la del Gobierno argentino de nacionalizar los fondos de pensiones en octubre de 2008 resultan muy inquietantes para las autoridades chinas. Hay elecciones en muchos países; en Argentina en junio de 2009 y en México en julio de 2009. Brasil y Colombia tienen elecciones nacionales en 2010. El Gobierno chino desearía ver los resultados de dichas elecciones antes de incrementar su nivel de compromiso con la región.
Hay que tomar en cuenta agrega Roett, que en los círculos políticos existe la preocupación de que "la maldición de los recursos naturales" haya vuelto de nuevo. Es decir, históricamente Latinoamérica ha elegido exportar materias primas y minerales en lugar de añadir valor a sus exportaciones tradicionales o profundizar en el proceso industrializador. Algunos países han sido mejores que otros. Chile ha tenido éxito a la hora de añadir valor a sus exportaciones y ha dirigido sus miradas al mercado asiático. Obviamente Brasil es un importante país manufacturero, pero en los últimos años el mineral de hierro y las semillas de soja han tenido mucho peso en sus exportaciones a China.
Dada la actual crisis económica, es poco probable que cualquiera de los países latinoamericanos cambie su modelo de desarrollo. El crecimiento seguirá siendo lento. De hecho, Morgan Stanley espera que "las economías latinoamericanas se contraigan aún más y luego continúen sumergidas en el fango durante bastante tiempo".
Muchos países no siguieron las sugerencias que se les dieron en los años de crecimiento razonable, esto es, poner en marcha políticas contra-cíclicas. Chile sí lo hizo, y posiblemente sus resultados serán los mejores de la región; Brasil se mantendrá firme. Pero muchos países experimentarán fuertes contracciones. Eso también implica menos dinero para las redes de seguridad social en un momento en que se pierden trabajos y se gana, al menos potencialmente, en conflicto social.
Sin duda alguna, indica Roett, en Latinoamérica el jugador clave es Brasil. En un encuentro reciente en la Casa Blanca entre el Presidente Lula y el Presidente Obama el medioambiente fue un punto importante de la conversación. La administración de Obama parece reconocer la necesidad de incluir a Brasil en cualquier nueva iniciativa relacionada con el medioambiente. Dadas las buenas relaciones entre Brasilia y Beijing, la "triangulización" de la cooperación política entre estos tres países no es imposible, sino más bien probable, en los próximos años.
Definitivamente no se puede negar, que esta participación de china en Latinoamérica preocupa a los Estados Unidos, se sabe que algunos funcionarios en Washington temen que el creciente apetito de China por los recursos naturales latinoamericanos puedan amenazar el suministro de petróleo y otras materias primas a los Estados Unidos. Otros temen, que el régimen comunista chino se una a Cuba y Venezuela para crear problemas en el vecindario de Estados Unidos. Incluso en el caso de Cuba, la naturaleza de la relaciones bilaterales está cambiando, afirma. El comercio chino-cubano se ha más que duplicado en los últimos cinco años, pero ''las actuales relaciones chino-cubanas no son como las de principios de los años sesenta, que estaban basadas principalmente en la ideologia'', según el presidente chino Hu Jintao.
A todo ello se agrega las nuevas aperturas con Venezuela que piensa abastecerla de petróleo de acuerdo al último convenio firmado con el presidente Hugo Chávez. (objeto de otro escrito)


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