CAMOVA

Jamás hablen de un afecto desperdiciado. El afecto nunca se ha desperdiciado. Longfellow

Probablemente quien se ha detenido a leer este escrito, ya habrá  experimentado la integración con alguna persona , sea como amigo, hijo, padres, esposa,  (o)  que lo acompañe en este corto tránsito por esta dimensión de formas perecederas, ilusorias ;  probablemente, algunos no se equivocaron al elegir su compañera, otros al  contrario, se sienten frustrados, sin embargo, los hay  quienes comparten su felicidad y tratan de que esta perdure, sin embargo, todavía  algunos andan tras la búsqueda , pretenden integrarse   plenamente, de tal forma  que les permita compartir y crecer como personas.

Lo cierto, que es muy importante en toda interrelación en donde la integración se da y se pone a prueba el saber compartir, el que siempre aflore la autenticidad, la transparencia de las acciones, el no temer a las críticas, desacuerdos, el estar atento en saber compartir, comunicarse exponer las inquietudes y especialmente, alimentar al espíritu con un sincero cariño, afecto, con  un amor integrado del uno para el otro.

En una verdadera integración, no se puede permitir que se infiltre la negatividad, estímulos que se dan simplemente porque no estamos despiertos, atentos en  todo aquello que entorpezca la relación,  en todo aquello que se construyó con la convicción de lograr la paz, felicidad, una verdadera unión mientras se nos da la posibilidad de permanecer.  No  se puede uno detener en las frivolidades y deficiencias que como seres imperfectos que somos, cometemos algunas veces, todo lo contrario,  hay que evocar las bellezas y virtudes de las pequeñeces que constantemente se manifiestan

 No nos debemos alimentar de insensateces, críticas destructivas, ni dar paso a que afloren los celos, todo lo contrario,  hay que prestarle atención a las cosas buenas a todo aquello que la persona nos puede propiciar con el afecto, la bondad y el compartir.

Luís Verdecchia nos recuerda, que consideremos algunos pensamientos que nos ayudan en nuestro crecimiento a fin de alcanzar una buena integración como: "Te amo porque has hecho por mí más de lo que cualquier credo o cualquier filosofía hubiera hecho en pro de mi felicidad. Has realizado todo eso en mi vida sin tocarme, sin sermonearme, sin regañarme, sin reclamarme, sin acusarme.. Has realizado este milagro en mi vida, sólo siendo lo que eres, porque has llegado a enseñarme cuál es la verdadera esencia del amor"y podemos agregar, porque has logrado una verdadera integración y compartes plenamente lo que sientes.

Lo cierto, que cuando nos integramos, no lo hacemos para depender sino para compartir la independencia con la persona escogida.

De ahí, que no nos extrañe que se comente: no te apoyas en mí,  ni yo me apoyo en ti: simplemente hagamos florecer en la intimidad, con nuestra auténtica integración lo que nos agrada de nosotros mismos. Yo me siento amado por ti en lo que soy. Me siento cómodo y afectuoso con tu presencia. Mi vida es más interesante porque estás tú. No te necesito para ser feliz, pero soy muy feliz porque tú estás en mi vida, integrado.

Si realmente queremos mantener una verdadera integración, capaz de superar los huracanes, las turbulencias de los estímulos externos, de la influencia de los otros que nos envidian, del que dirán, del irrespeto a nuestro espacio, debemos dar paso constantemente al compartir, mantener el diálogo continuo.

Verdecchia nos asoma la siguiente declaración: "Nuestro diálogo es capaz de ir más allá de la discusión estéril de opiniones, para abrirse a una comunicación fraterna. Aun permaneciendo individualmente fieles a los principios básicos y convicciones íntimas, se fortalece el equilibrio interior que fundamenta todo intento de diálogo"

 Definitivamente, compartamos nuestras alegrías, tristezas, emociones, inquietudes para mantener una actitud de apertura, del logro de una buena integración, de disponibilidad intelectual, emocional, consona a la que demandan los espíritus, las almas que evolucionan en este tránsito de prueba, como es el pasar por este planeta Tierra.

No olvidemos, que el diálogo, el saber compartir se desenvuelve con libertad, no es contenido de enseñanza y aprendizaje; es fruto espontáneo que nace de la madurez, de una real integración.

Si logra una buen integración  se notará por ejemplo:

  • Que crecerán juntos constantemente
  • Aceptar que todas las relaciones no pueden ser para siempre. Reconocer su calidad temporal, aunque sigue actuando, como si fuesen permanentes.
  • No tener miedo de dar cuando uno se integra. Jamás podrás dar demasiado, si se hace de buena gana.
  • Nunca hay que idealizar a los demás. Jamás estarán a la altura de lo que uno espera  de ellos
  • Tomarse el tiempo, no precipitarse...