CAMOVA

Mejor es el pobre que camina en su integridad, Que el de perversos caminos, y rico.Proverbio

La relevancia del alimento, sus repercusiones, crisis que muchos países afrontan, no puede eludirse, de ahí la importancia sobre lo que  se debatió, acordaron, los países del G-8  en Treviso (Italia) en  su primer encuentro sobre agricultura.

Víacampesina destaca que en esta reunión se debía  tomar en cuenta, que el G-8  discutiría  y analizaría sus propias políticas agrícolas, especialmente la PAC y la "Farm Bill", para así evaluar su contribución a la crisis de los precios de los alimentos y tomar las medidas correctoras necesarias. La PAC, a través del régimen de restituciones a la exportación (con la leche, por ejemplo), está esencialmente ejerciendo "dumping" sobre terceros países, destruyendo sus mercados internos y por ende, haciendo imposible que los/as productores/as locales puedan competir.

El G-8 no debería brindar más asistencia financiera para semillas y fertilizantes. En su lugar, debería apoyar y animar a gobiernos nacionales a que asuman su responsabilidad y reestructuren sus sistemas agrícolas, alejados de la producción corporativista, orientada a la exportación. Los gobiernos nacionales deberían implementar las siguientes medidas:

Dar estabilidad a la desastrosa volatilidad de los precios de los alimentos en los mercados domésticos, a través de la plena toma de control sobre la importación y la exportación de alimentos, para así estabilizar los mercados locales. Establecer políticas para apoyar de manera activa la producción campesina local y las pesquerías artesanales, los mercados locales y la aplicación de reformas agrarias y acuáticas. No queremos que los fondos vayan a los fertilizantes y a las semillas transgénicas, que benefician exclusivamente a las multinacionales y dañan los suelos y la biodiversidad

sagpya.mecon.gov.ar relata, que en la región de Treviso, Italia, se realizó la reunión de Ministros de Agricultura de los países del G-8 (Alemania, USA, Francia, Japón, Rusia, Italia, Reino Unido, Canadá y la Comisión Europea), G5 (China, India, Sudáfrica, México y Brasil), Argentina, Australia y Egipto

Es la primera reunión de este grupo de países que se encuentran con el propósito de discutir la situación de la agricultura y la seguridad alimentaria dentro del contexto de la recesión económica internacional.

Las discusiones de los países integrantes del G-8, al igual que lo que sucede con el G-20 en materia económica, significa un progreso en cuanto a la necesidad de resolver los graves problemas que afectan a la humanidad de manera más democrática, involucrando en forma creciente a los países en desarrollo. En este caso, Australia y Argentina son importantes productores y exportadores agrícolas y Egipto es un neto importador de alimentos

La agenda se centró en la seguridad alimentaria y en cómo el sector agrícola puede contribuir a una reactivación de la economía. Además de cuestiones técnicas, se trataron temas tales como la Ronda de Doha, la Alianza Global, la reforma de la FAO, los agrocombustibles y el cambio climático.

Antes de la reunión,  la Vía Campesina está extremadamente preocupada sobre los resultados que pueda arrojar dicha reunión, puesto que el G8 no es el espacio apropiado para definir las soluciones a la crisis de los precios de los alimentos. ¡No les corresponde a los países ricos definir lo que los países pobres deben hacer! Este "G-8 Agrícola", que se ha ampliado para incluir a Brasil, China, India, México, Sudáfrica y Egipto, demuestra la importancia de la agricultura dentro de la nueva arquitectura internacional establecida al rebufo de la crisis financiera. Estos gobiernos esperan encontrar una solución a través de las mismas políticas de gobernanza internacional que han creado el problema.

Vía campesina destaca, que la crisis rural es, en gran medida, el resultado de las actuales políticas neoliberales de ajuste estructural y de liberalización del comercio impulsadas especialmente por el G-8. Estas políticas destruyen la producción campesina de alimentos y convierte a un gran número de países que eran productores netos de alimentos, autosuficientes, en importadores netos de alimentos, haciéndolos gravemente dependientes de los mercados internacionales. La actual desregularización de los mercados agrícolas combinada con el capital especulativo proveniente de los mercados financieros ha causado una gran especulación en los precios de los alimentos. Ha desestabilizado los mercados locales, arrojando a millones de personas al hambre y la pobreza. Los gobiernos del mundo han impuesto el dogma del mercado libre por encima de las necesidades de los pueblos. Ahora se hace evidente que esta ideología solo conduce a la quiebra y a la pobreza.  La delegación argentina fue presidida por el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Carlos Cheppi.

Aseguró que "nuestro deber es combatir el hambre y la pobreza y posibilitar que muchos de los países en desarrollo puedan llevar adelante una agricultura eficiente que permita sostener a su población" y aseveró al respecto que "el comercio internacional agropecuario debe estar acorde con ese propósito", por eso, enfatizó, "las negociaciones de la Ronda de Doha deben modificar el actual estado de cosas que ha conducido a la reducción paulatina de la participación de los países en desarrollo en la producción y el comercio agrícola internacional".

Más adelante expresó que el resultado de la Ronda de Doha tiene que superar el status-quo "que es un claro desaliento a la producción agropecuaria en los países en desarrollo, sean éstos importadores o exportadores de alimentos. Sólo podrá solucionarse el problema del hambre cuando los países en desarrollo tengan incentivos para expandir su sector agrícola".

"De nada servirían las políticas de estímulo a la producción, la investigación y el apoyo a la mejora de la infraestructura si persisten reglas multilaterales que defienden el actual estado de cosas. No sirve apurar la conclusión de las negociaciones de Doha -prosiguió Cheppi-- sólo por el hecho de terminar la ronda. Ello sería apenas un resultado mediático, porque los problemas que hoy nos convocan seguirían sin resolverse y con una situación social todavía más grave. Debemos apuntar a que las decisiones multilaterales efectivamente abran los mercados de los países de mayor peso económico, que se reduzcan significativamente las subvenciones domésticas y que se eliminen las subvenciones a la exportación", aseguró el secretario de Agricultura.

Por último afirmó que los temas agropecuarios no se agotan en el comercio internacional, "pero un comercio justo es indispensable para avanzar en todos los demás aspectos que hacen al desarrollo agrícola sustentable".

Definitivamente, la  primera reunión del G8 sobre agricultura terminó y  produjo una declaración final que no solamente admite sus propios fallos en el pasado, sino que prevé un futuro lleno de contradicciones. El G8 no podrá nunca aliviar el hambre en el mundo tomando decisiones a puerta cerrada, en ausencia de los actores principales del debate mundial sobre agricultura- los millones de campesinos y familias de agricultores, hombres y mujeres, que alimentan al mundo La afirmación del G8 de que "los campesinos tienen que ser los principales protagonistas" suena particularmente vacía cuando la reunión de este fin de semana fue explícitamente planificada para limitar el acceso de las organizaciones campesinas y reducir su visibilidad. El G8 realizó el encuentro en un castillo aislado en las montañas, y el ministro de Agricultura italiano rechazó reunirse con representantes de las organizaciones de la sociedad civil italianas e internacionales que querían expresar sus opiniones.

El documento final de la cumbre, preparatoria para la cumbre de líderes del G8 que se celebrará en julio en la isla de La Magdalena, en Cerdeña, termina subrayando la "determinación de derrotar al hambre y garantizar a las generaciones presentes y futuras el acceso a alimentos saludables, suficientes y nutritivos".

Las referencias a los países en desarrollo, la seguridad alimentaria y la lucha contra el hambre son muy numerosas en el documento,  se felicitó el ministro italiano de Agricultura, Luca Zaia, quien ocupó la presidencia del encuentro.

Los miembros del G8 y los invitados estuvieron de acuerdo en que el libre mercado es también positivo para los mercados agrícolas, por lo que subrayaron su empeño por lograr una conclusión "equilibrada, global y ambiciosa" de la ronda de Doha, en la que se negocia una mayor liberalización del comercio mundial.