CAMOVA
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas. Proverbio
Cuando se avivan las llamas y se manifiestan rencores, recuerdos, muchas veces nefastos como lo del Holocausto en tiempo de Hitler, así como la reciente batalla entre palestinos e israelitas, no nos debe sorprender que en cualquier momento aflore el odio, la ira, la desarmonía tal como sucedió en la Cumbre del Racismo que se realizó en Ginebra.
Eso se esperaba más cuando el mandatario iraní subió a la tribuna para iniciar su discurso, en donde un grupo de activistas comenzó a gritarle «asesino» y «racista», en un intento para impedir que hablara. Pero la actuación de las fuerzas de seguridad, que expulsaron de la sala a los alborotadores, hizo posible que el mandatario islámico diera rienda suelta a su odio visceral contra Israel y condenara la actitud del Consejo de Seguridad de la ONU, del que criticó su silencio ante lo que llamó «los crímenes» cometidos por el régimen hebreo en Gaza.
Al respecto de todo esto elcorreodigital.com, aporta, que todo parecía indicar sin llegar con eso a ser pitonisos los países que boicotearon con su ausencia la Conferencia sobre Racismo de la ONU, entre ellos, EE UU, Alemania e Italia-, ante la sospecha de que el foro se convirtiera en una plataforma contra Israel, comprobaron desde la distancia cómo sus temores se confirmaban. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, el más rotundo negacionista del holocausto y enemigo público número uno del Estado judío, denunció desde el estrado del encuentro internacional el racismo hebreo y la complicidad de Washington y algunos gobiernos occidentales en la política de Tel Aviv contra los palestinos. De inmediato, los delegados de la Unión Europea abandonaron la sala en señal de protesta.
«Después de la Segunda Guerra Mundial, ellos (los aliados) tuvieron que recurrir a la agresión militar para quitarles las tierras a toda una nación bajo el pretexto del sufrimiento judío», clamó Ahmadineyad. «Han enviado a emigrantes de Europa, de Estados Unidos y de otras partes del mundo para establecer un Gobierno racista en la Palestina ocupada», añadió.
La reacción de los embajadores de los veintitrés países de la UE presentes fue fulminante. Siguiendo instrucciones acordadas de antemano, se marcharon para no oír nada más de un «discurso de odio», como los calificó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en un comunicado oficial. El gesto fue jaleado con aplausos y gritos por un nutrido grupo de judíos que gritaban «vergüenza» y «stop al racismo».
«Nosotros, como el resto de embajadores, hemos seguido la consigna de la presidencia (checa) de la Unión, que era que en el momento que escuchásemos comentarios no aceptables para Europa abandonaríamos la sala. El mandatario iraní ha hablado de un Estado racista (en referencia a Israel) y por eso nos hemos ido», explicó el representante español ante la ONU, Javier Garrigues. El diplomático aclaró, no obstante, que el gesto no quiere decir que la Unión abandone la conferencia, «a menos que se produjera un hecho realmente grave». La UE, con excepción de Holanda, Alemania, Italia y Polonia, decidió en la noche del domingo participar en el encuentro bajo la condición de no aceptar ningún abuso, entre otros, calificar como racista a Israel.
Se dice, que las palabras de Ahmadineyad no fueron el único momento incómodo de la jornada inaugural del encuentro que pretende superar la polémica de la primera conferencia de la ONU sobre racismo que se celebró en 2001 en la ciudad sudafricana de Durban, cuando los representantes de Israel y Estados Unidos se fueron airados después de que los países árabes tacharan a la nación judía de «Estado racista». Hubo un preámbulo no menos ruidoso.
El gesto de los europeos ha sido recibido con aplausos y gritos por un nutrido grupo de judíos que gritaban "vergüenza" y "stop al racismo". Los activistas se mantenían fuera de la sala, pero aún así los gritos se podían oír desde el exterior.
Agrega el elcorreodigital.com, que el boicot, sobre todo de EE UU, no sentó bien al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, quien también aseguró que pensaba hablar con Ahmadineyad. Ban condenó la islamofobia y la negación del holocausto, y rechazó la actitud de Washington y sus aliados. «Lamento profundamente que algunos (países) hayan decidido quedarse afuera. Espero que no lo hagan por mucho tiempo», señaló el político surcoreano.
Washington anunció el sábado que no iba a estar presente en la cumbre ante el temor de que la declaración final reafirmara el lenguaje utilizado hace ocho años en Durban, cuando el documento de aquella reunión criticó al Estado judío. «Estamos preocupados por la difícil situación del pueblo palestino bajo la ocupación extranjera», señalaba la declaración de 2001.
Sin embargo, aunque el primer párrafo del borrador de la Conferencia de Ginebra reafirma la declaración y el programa de acción de la cita de Durban, «tal como fue adoptado», el resto del texto no hace referencia en ningún momento a Israel ni a la situación de los territorios ocupados de Palestina
El documento oficial de la Conferencia contra el Racismo de la ONU ha sido aprobado por consenso y será adoptado oficialmente en la asamblea plenaria en las próximas horas. El documento será aprobado tal y como fue consensuado la semana pasada tras arduas negociaciones, dado que ningún país ha presentado objeciones al texto.
El documento es muy equilibrado y establece un marco concreto de acción en una campaña global en busca de la justicia para las víctimas del racismo en el mundo
El documento no hace ninguna mención ni a Israel, ni a los territorios ocupados, y sí que hace referencia explícita al Holocausto y a la necesidad de no olvidarlo. Asimismo, no incluye el concepto de "difamación de religiones", que apoyaban algunos países árabes y que fue excluido porque los occidentales temían que pudieran afectar a la libertad de expresión. Pillay agradeció públicamente a la delegación Palestina y a la Organización de la Conferencia Islámica haber renunciado a presupuestos que les eran cruciales en aras a alcanzar el consenso.
Se sabe, que el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, fue recibido como un héroe por cientos de personas en el regreso a su país después de su sonada participación en la conferencia de la ONU contra el racismo, en la que provocó la salida de numerosos delegados, sobre todo europeos, tras llamar "racista" al Estado de Israel.
La agencia oficial IRNA publica que una multitud se concentró en el aeropuerto de Teherán a primera hora de esta mañana para recibir al presidente y que cuando éste apareció, añade, se vivió una "escena sensacional" por el recibimiento que se le ofreció.
Mientras, un periódico favorable al Gobierno señala que Ahmadineyad ha disparado la última bala al cerebro de Occidente, pero algunos otros diarios más críticos dejan los elogios y consideran que el discurso que el mandatario ofreció en Ginebra fue "controvertido".
Es lamentable que todas posibilidades de acercamiento se pierdan cuando todavía no se da esa voluntad de llegar a acuerdos que realmente favorezcan a todos y no se de aso a divisionismos, a quedarse anclado en un pasado que si bien es cierto fue muy nefasto, tampoco es menos cierto que en el presente todavía se manifiestan agresiones tan fuertes como la de Israel con palestina en donde mueren seres inocentes. Todo parece indicar que la diplomacia ha perdido su magia de acercamiento y se manejas más por las emociones que con la razón.


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