Carlos Mora Vanegas
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Es un hecho cierto, como se da a conocer constantemente en los distintos medios de comunicación del país , que la educación Superior ha decaído, que no se manifiesta en muchas universidades excelencia académica, que los niveles de preparación, capacitación, formación de los que estudian en los distintos postgrados no reciben los conocimientos, que los actuales escenarios demandan para afrontar sus problemas, solucionarlos y darle paso a los cambios requeridos que contribuyan en pro del desarrollo del país
Se percibe un decaimiento en pro de la excelencia, calidad y servicio académico de los postgrados por varias causas que se analizaran brevemente a manera de percibir sus efectos. (Correspondería en trabajos más detallados, evaluar cada una de las variables que inciden en su deterioramiento, involucrando todas las componentes básicas que permiten calificar a la excelencia académica)
Victo Morles docente de la universidad Central de Venezuela, a través de sus investigaciones, interés en este tipo de problemas, en todo lo concerniente a la educación, nos ha legado sus opiniones en algunos de sus escritos que merecen ser expuestos porque permiten vislumbrar la realidad que se afronta con respecto a los postgrado.
Por tanto no sorprende que Víctor Morles señalara en un análisis sobre este tema, queen Venezuela, como en el resto de América Latina y en casi todo el mundo, las estadísticas sobre educación de postgrado son y han sido, hasta el presente, pobres y poco confiables.
Tómese en cuenta algunos problemas que se presentan:
a) El número exacto de instituciones que realiza actividades de postgrado no se conoce sino aproximadamente porque no se ha implementado plenamente la Leyde Estadísticas que obliga a todas las instituciones del país a dar información al Estado sobre las materias de su competencia.
b) Además de que no se conoce con exactitud el número de instituciones que dictan cursos de postgrado, lo cierto es que el número de cursos es menos preciso, inclusive si se trata solamente de las instituciones legalmente autorizadas. Esto último porque hay dos problemas que no han sido resueltos legalmente: (1) el de qué es un curso y qué es un programa, y, (2) el de cómo contabilizar los cursos o programas de una misma institución que funcionan en distintos lugares, pero con objetivos y contenidos similares. La tendencia es a denominar curso al conjunto de actividades académicas que conducen al otorgamiento de un título o diploma similar a todos los participantes; y programa al conjunto de actividades o cursos con un mismo equipo directivo, pero que conducen a títulos o diplomas diferentes.
c) El problema de saber el número de cursantes es más difícil, porque no existe acuerdo o norma oficial que defina qué es un estudiante o cursante de postgrado: ¿es cursante quien sólo cursa una asignatura? ¿Es cursante quien ha cursado todos los cursos, asignaturas o seminarios y está elaborando su trabajo de grado?
Mientras no exista una definición oficial sobre estos detalles no es posible realizar estudios cuantitativos serios sobre esta materia. d) El número de profesores es otro problema, pero es posible que no tenga sentido preguntar cuantos profesores hay en un curso de postgrado, porque se trata de un sistema muy dinámico y dependiente de otros sectores, el cual, por lo general, no posee docentes dedicados exclusivamente a esta actividad.
Agrega Morles, que se debe tomar muy en cierto el hecho cierto que:
(1) La educación de postgrado en Venezuela (como conjunto de actividades académicas formales de altos estudios) constituye todavía una actividad relativamente nueva -con apenas algo más medio siglo de experiencia-- la cual nació y se ha ido desarrollando espontáneamente, a la sombra de los estudios profesionales básicos de las universidadesy se ha desenvuelto a imagen y semejanza de ellos, reproduciendo sus fallas y deficiencias.
(2) El conjunto de programas e instituciones que conforman la educación de postgrado en este país no constituye todavía un sistema nacional coherente, con objetivos claros e impacto social y científico apreciable.
(3) A pesar del crecimiento acelerado que en las últimas décadas ha tenido esta actividad en el país, lo cierto es que todavía ella no pasa de ser un sector marginal dentro del sistema educativo, con escaso impacto social y poco atendido financieramente. Es relativamente costosa para el Estado y para los participantes, y generalmente funciona aislada de la problemática nacional. Ella ha venido evolucionando en las últimas décadas con orientaciones oficiales poco eficaces y, en consecuencia, esto ha estimulado el crecimiento significativo de programas ejecutados por sectores privados que sólo ven esta actividad como negocio lucrativo. En consecuencia, el postgrado no ha podido cumplir siempre con su alta finalidad de contribuir substancialmente al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la cultura nacionales y al mejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos.
El rendimiento de este sector es muy bajo, sobre todo si se consideran indicadores comola proporción de programas doctorales y la de trabajos de grado no terminados (Valarino,1990).
(4) La educación de postgrado en este país ofrece oportunidades de desarrollo profesional y personal a una proporción muy pequeña de la población y su oferta está distorsionada por cuanto todavía existe una alta concentración tanto desde el punto de vista institucional como del geográfico, el disciplinario y de los sectores sociales que atiende. Mientras en algunos países desarrollados más del 15% de los estudiantes de educación superior son de postgrado, en Venezuela este porcentaje no llega al 8% y menos del 1% del total de los venezolanos disfruta o ha disfrutado alguna vez de sus beneficios
(5) La estructura académica de los programas de postgrado es, con alta frecuencia, muy deficiente: sus objetivos no están bien definidos, los requisitos de ingreso al sistema son muy heterogéneos, se menosprecian las actividades de educación continua y su desarrollo ha influido poco en transformaciones necesarias del pregrado.
(6) La educación de postgrado en Venezuela posee a nivel nacional una estructura organizativa poco operativa, muy heterogénea a nivel institucional, con vínculos débiles no solamente con otras modalidades del sistema educativo, sino también con el entorno económico social y con instituciones del exterior, particularmente con las del resto de
América Latina; todo lo cual le impide incrementar los recursos para su desarrollo y aumentar su pertinencia e impacto sociales.
(7) La normativa vigente en materia de estudios avanzados es todavía muy deficiente: hay muy pocas referencias sobre el postgrado tanto en la Ley Orgánica de Educación como en la Ley de Universidades y la reglamentación vigente sobre la materia contiene lagunasy contradicciones.
(8) Por lo general, los programas o cursos de postgrado en Venezuela, sobre todo en el sector oficial, se conciben y ejecutan por iniciativas de pequeños grupos académicos, sin participación activa de los beneficiarios de sus productos (el sector económico, las autoridades educativas, las asociaciones profesionales, el sistema científico-técnico o los sectores cultural y político) y utilizan por lo general una pedagogía tradicional, de bajo rendimiento, centrada en el escolarismo, la clase teórica, las relaciones verticales profesor-alumno y ajena a las nuevas tecnologías.
En consecuencia, este conjunto de actividades académicas requiere, evidentemente, de ajustes que lo conviertan realmente en un sistema nacional coherente, con objetivos claros e impacto social y científico apreciable.
Actualmente se manifiestan serios problemas que deben ser solucionados como:
- Programas no adaptados a las necesidades que el escenario nacional e internacional demanda
- Perfil del egresado no acorde a los requerimientos del actual escenario
- Ausencia de planta de docentes de tiempo completo
- Misión y visión inadecuado
- Calidad académica del docente
- Calidad académica de los participantes
- Ausencia de tutores para trabajos de grado
- Ausencia de atención al participante para consultas fuera de las horas de clase
- Pobre identificación del uso de la investigación
- Poca vinculación con las necesidades del entorno
- Ausencia de publicaciones de revistas, trabajos
- Poca integración y uso de las nuevas tecnologías de informática
- Ausencia significativa de las aulas virtuales, cursos, seminarios, conferencias on line
- Infraestructura inadecuadas
- Ausencia de autoridades proactivas, estrategas, visionarias, participativas tanto en la dirección como en las coordinaciones
- Ausencia de funcionalidad adecuada del Consejo de postgrado
- Sistemas administrativos inadecuados. Desorganización administrativa.
- Ausencia de bancos de datos actualizados
- Reglamentos
- Presupuesto
- Relaciones institucionales
- Sistemas de evaluación
- Desperdicio del talento, capital humano
- Metodología de aprendizaje.
- Publicidad y promoción
- Requisitos de ingreso y de egreso
- Ausencia de intercambios
- Acreditación
- Calidad, productividad y pertinencia
- Trabajos de grado
- Porcentaje de graduados en relación con la cantidad total de estudiantes en un
- momento dado
- Calidad de servicio
Cada uno de estos problemas requiere ser evaluados, considerando su alcance, repercusiones en la excelencia académica, operatividad de los postgrados, Se debe retroalimentar con las acciones correspondientes que eviten su manifestación, motivo de otro escrito.


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