CAMOVA

 Caer está permitido. ¡levantarse es obligatorio

La globalización definitivamente, ha incidido significativamente en todos los aspectos, comerciales, tecnológicos, sociales, culturales, educación, por mencionar algunos, su efecto ha sido determinante, que ha conllevado como es sabido, que más de 2,8 millones de alumnos universitarios cursan fuera de sus países de origen. El hecho que haya un incremento en la preferencia de muchos estudiantes de  ir a estudiar a otros países ,  dejar transitoriamente su país de origen es preocupante, porque conlleva a revisar, qué es lo que lo impulsa, más, cuando se tienen  universidades nacionales que deben estar organizadas en pro de proporcionar una gestión educativa de excelencia , garantizando la capacitación, formación de profesionales idóneos  que  contribuyan con el desarrollo de su país de origen, mostrándole al mundo que  las universidades nacionales cuentan con Programas de estudios avalados de un  buen academicismo que proporciona los conocimientos que el presente demanda de acuerdo a las distintitas profesiones que  se ofrecen.

En un análisis sobre ello, reseña Cyntia Palacios  en el diario La Nación de Buenos Aires,  que estudiar lejos de casa es una tendencia que crece: el número de estudiantes matriculados en instituciones de enseñanza superior fuera de sus países de origen asciende hoy a 2,8 millones de alumnos, lo que representa un aumento del 53% respecto de 1999.

Los datos surgen de la edición 2009 del Compendio Mundial de la Educación publicado por la Unesco, que se dio a conocer en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior que el organismo realizó recientemente en París.

Se trata de un universo que creció significativamente en los últimos 35 años. En 1975 sólo 800.000 universitarios estudiaban fuera de su país, y hace una década lo hacían 1,7 millones. De todos modos, el informe da cuenta de la tendencia cada vez mayor de los estudiantes a establecerse después de sus estudios en su región de origen.

"En América latina y el Caribe, por ejemplo, la proporción de estudiantes que han cursado estudios en el extranjero y optan por permanecer en su región pasó del 11%, en 1999, al 23%, en 2007", dice la Unesco.

El ritmo de la globalización universitaria está en franco ascenso, como lo refleja el hecho de que el 20% de los alumnos estudian ahora en un país extranjero.

China cuenta con el mayor número de estudiantes que cursan estudios afuera: 421.100 en total. Le siguen la India (153.300), la República de Corea (105.300), Alemania (77.500), Japón (54.500), Francia (54.000), Estados Unidos (50.300), Malasia (46.500), Canadá (43.900) y la Federación de Rusia (42.900). Así, nada menos que el 38% de los jóvenes extranjeros que estudian en los 153 países hospedantes que han suministrado datos para el informe son oriundos de una de esas diez naciones.

Agrega Palacios, que en los esquemas específicos de los flujos de estudiantes hacia países extranjeros vienen influyendo históricamente diversos factores: la proximidad geográfica, la existencia de un idioma común, las relaciones políticas en curso y otros elementos. Todos estos factores contribuyen a explicar los cambios de tendencia que se dan en la movilidad de los estudiantes", detalla el estudio.

Al margen de observarse un crecimiento, los puntos de destino cambiaron en la última década.

En 1999, los Estados Unidos recibían al 25% de los jóvenes que cursaban estudios fuera de su país. Ahora llegan a sus aulas el 21,3% (595.900 jóvenes), si bien en cifras absolutas el número sigue aumentando.

El Reino Unido, con 531.500 estudiantes extranjeros, Francia (246.600), Australia (211.500), Alemania (206.900), Japón (125.900), Canadá (68.500), Sudáfrica (60.600) e Italia (57.300) son otros destinos apreciados.

¿Qué carreras eligen? Según el informe, uno de cada cuatro estudiantes en el extranjero (el 23%) estaba matriculado en programas de ciencias empresariales y gestión.

El segundo entre los sectores más solicitados lo ocupan las ciencias exactas y naturales, con el 15% de las matrículas.

Siguen la ingeniería, la industria y la construcción (con el 14% de los estudiantes). Detrás están las artes y letras, con el 14%. Si se entrecruzan la elección de las disciplinas y las regiones se puede ver que los estudiantes de América latina y el Caribe eligen preferentemente las ciencias empresariales y la gestión cuando van a estudiar a los Estados Unidos. Esa decisión guarda relación con las necesidades de los mercados de trabajo de los países de procedencia de los estudiantes.

 Lo cierto .que esta realidad  de emigración en busca de preparación académica en  países extranjeros, debe ser motivo de interés de estudio por parte del Estado, de los encargados de la educación,  a fin de  retroalimentar , cuál es la realidad de la educación , su nivel, el  que actualmente ofrecen las universidades nacionales, sean públicas, privadas, se debe prestarle mucha atención, seriedad  a los  programas de estudios, los perfiles de los profesionales, a la  excelencia académica que  deben tener las universidades, todo ello   con el  fin de formar profesionales competitivos, capaces de propiciar las transformaciones necesarias en las disciplinas que se ofrecen. No se puede seguir despilfarrando en las universidades públicas los presupuestos, si no se logran los objetivos que se espera, como es la de contar con profesionales capacitados de acuerdo a los requerimientos del presente.

 No se puede desperdiciar el talento humano, las oportunidades que se generan cuando se presentan cambios, retos que requieren de profesionales capaces, dispuestos a colaborar con sus conocimientos en pro del desarrollo del país.

 Por supuesto, no nos oponemos que las personas que puedan económicamte sufragar  los gastos  lo hagan, si por ejemplo, consideran que el nivel educativo es superior al que el país ofrece, o si se adquieren conocimientos que todavía el país de origen no tiene y que son necesarios. Si realmente tal cambio, genera crecimiento personal y profesional;  lo interesante es demandar  que las universidades nacionales ofrezcan programas de altura, competitivos, capaces de garantizar conocimientos que favorezcan  al estudiante en pro de su ejercicio.