CAMOVA
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar
Afortunadamente, la inventiva del ser humano es dinàmica, proactiva, se manifiesta constantemente, de ahi, que no nos debe sorpender, que se den hechos que le garantice protecciòn, creatividad en todo aquello que le favorezca, como es el caso como lo comenta Stephen Battersby , De New Scientist que en la Costa Azul, un equipo internacional de científicos esté construyendo una máquina que intenta recrear el Sol. Insumirá decenas de miles de toneladas de acero y hormigón, y una cantidad de materiales menos usuales: berilio, niobio, titanio y tungsteno, nitrógeno líquido y helio.
Esta ecléctica mezcla de ingredientes se transformará en el ITER (siglas en inglés de reactor termonuclear experimental), el próximo gran paso en la investigación en fusión nuclear. Cuando se complete en 2018, el reactor fundirá dos isótopos pesados de hidrógeno para liberar vastas cantidades de energía. En teoría, el resultado será electricidad limpia, sin emisiones de carbono y mucha menos basura radiactiva que la que producen los reactores de fisión nuclear de hoy día.
Es sabido, que El ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor, en español Reactor Termonuclear Experimental Internacional) es un consorcio internacional formado, en 1986, para demostrar la factibilidad científica y tecnológica de la fusión nuclear. El ITER se construirá en Cadarache(Francia) y costará 10.300 millones de euros, convirtiéndolo en el segundo proyecto más caro, después de la Estación Espacial Internacional.
Iter, además, significa el camino en latín, y este doble sentido refleja el rol de ITER en el perfeccionamiento de la fusión nuclear como una fuente de energía para usos pacíficos
Tal como lo senala Wikipedia, su objetivo es probar todos los elementos necesarios para la construcción y funcionamiento de un reactor de fusión nuclear que serviría de demostración comercial, además de reunir los recursos tecnológicos y científicos de los programas de investigación desarrollados en ese entonces por la Unión Soviética, los Estados Unidos, Europa (a través de EURATOM) y Japón. El ITER cuenta con el auspicio de la IAEA, así como una forma de compartir los gastos del proyecto.
El reactor experimental de fusión nuclear está basado en el diseño ruso, llamado tokamak. Éste es la base de la construcción del modelo de demostración comercial. El reactor se basa en la fusión nuclear (energía que se genera en el Sol), y se perfila como una de las tecnologías para generar energía renovable, relativamente limpia y barata.
Los actuales socios del consorcio son: Unión Europea (UE), Rusia (en reemplazo de la Unión Soviética), Estados Unidos (entre 1999-2003 decidió no participar), Japón, China (desde febrero 2003), Corea del Sur (desde mayo 2003) e India (desde diciembre 2005). Entre 1992-2004 participó Canadá.
El 21 de mayo de 2006 se anuncia que físicos estadounidenses han superado uno de los problemas de la fusión nuclear usando el modelo Tokamak, el fenómeno llamado modos localizados en el borde, o ELMs (por sus siglas en inglés) que provocaría una erosión del interior del reactor, obligando a su reemplazo frecuentemente.
En un artículo publicado el 21 de mayo de 2000 en la revista británica Nature Physics, un equipo dirigido por Todd Evans de la empresa General Atomics, California, anuncia que descubrieron que un pequeño campo magnético resonante, proveniente de las bobinas especiales ubicadas en el interior de la vasija del reactor, crea una interferencia magnética "caótica" en el borde del plasma que detiene la formación de flujos.
El 24 de mayo de 2006 los siete socios del proyecto ITER --Unión Europea, Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, la India, Rusia y China-- firmaron en Bruselas el acuerdo internacional para el lanzamiento del reactor de fusión internacional con el modelo Tokamak, que se construirá en Cadarache, en el Sudeste de Francia usando el diseño Tokamak. Los costes de construcción del reactor se estimaron en 4.570 millones de euros y la duración de la construcción en 10 años. La UE y Francia se comprometieron a contribuir con el 50% del costo, mientras que las otras seis partes acordaron aportar cada una alrededor del 10%.
Cabe destacar que el ITER sigue el diseño de reactores experimentales más pequeños en los que los físicos ya lograron producir temperaturas necesarias para la fusión. El combustible nuclear se mantiene dentro de un reactor con forma de anillo, llamado tokamak.
Lo circundan imanes que se combinan para generar un campo en espiral que mantiene el plasma supercaliente en su lugar. Para lograr su jaula magnética, el ITER utilizará cables superconductores de una aleación de niobio, que son enfriados con helio líquido. Fuera de la jaula magnética, un vacío aísla el plasma confinado de la pared interior del reactor.
Stephen Battersby, pregunta al respecto, ¿por qué no están desbordando nuestras redes de electricidad con energía obtenida por fusión nuclear? Mientras el concepto de fusión es simple, llevarlo a la práctica es tremendamente complicado. Y esto es porque los núcleos atómicos son elusivos: cada uno tiene carga eléctrica positiva y se repelen entre sí. Sólo a temperaturas increíblemente altas adquieren suficiente energía para vencer su aversión mutua y fusionarse.
Eso es exactamente lo que ocurre en el Sol. Allí, el calor es generado por la fusión de los núcleos de hidrógeno. Pero el combustible apenas se funde a 15 millones de grados, la temperatura que impera en el núcleo del Sol. Se quema tan lentamente que dura miles de millones de años.
En una planta de fusión, el combustible tiene que quemarse en escalas de tiempo humanas. Los isótopos más pesados de deuterio y tritio son más fáciles de quemar que el hidrógeno, pero incluso así obtener el efecto dentro del ITER requerirá 15 millones de grados. Y eso presenta una montaña de problemas de ingeniería, entre los cuales contener el plasma de los electrones y los núcleos atómicos a una temperatura diez veces mayor que la del Sol no es el menor. Incluso los materiales más resistentes no resisten temperaturas de más de miles de grados, de modo que la solución es aislar un receptáculo para el plasma de los campos magnéticos.
Agrega la nacion.com con respecto a esta colaboraciòn de Stephen Battersby Atrapado en su jaula, el combustible de fusión arde simultáneamente de tres formas. Mientras los circuitos eléctricos fuerzan una corriente a través del plasma, es aplastado con microondas y bombardeado con átomos de alta energía, generados por pequeños aceleradores de partículas salpicados alrededor del anillo. Incluso bajo este ataque triple, hasta ahora ningún tokamak logró producir mucha energía de fusión. El ITER debería hacerlo mejor alumbrando un anillo de plasma mucho más grande y denso. Habrá que bombear un montón de energía para iniciar el anillo, pero si todo sale según lo planeado, producirá diez veces más.
A pesar de la jaula magnética, el plasma del ITER arrasará las paredes circundantes con varios megavatios de calor por metro cuadrado. La solución es simple: utilizar agua para extraer el calor. "Por supuesto, esto es exactamente lo que queremos finalmente de la fusión: sacar el calor", dice Mario Merola, jefe de la división responsable por los componentes internos del reactor.
Pero, una vez más, el problema es cómo llevar la teoría a la práctica. La pared principal del reactor, conocida como sábana, será construida de 440 bloques de acero inoxidable de casi medio metro de grosor y sembrada con caños de agua de alta presión. El acero podría calentarse y ablandarse peligrosamente.
El calor confinado dentro de un tokamak resulta similar al del Sol de varias formas: como su hermano mayor, esta pequeña estrella con forma de rueda puede súbita y violentamente sufrir erupciones. En una fracción de milisegundo, la superficie del anillo de plasma se desprende hacia afuera para enviar explosiones de partículas. "Parece un estallido solar", dice el investigador del ITER, Alberto Loarte. El problema es que esa liberación es muy intensa y localizada, de modo que las densidades son muy altas, de varios gigavatios por metro cuadrado", explica Loarte. Es más de un millón de veces la densidad de energía del Sol que llega a la Tierra.
La fusión sigue siendo una meta controvertida, entre otras cosas por sus costos. El ITER insumirá más de 10.000 millones de dólares. Los escépticos también destacan que nunca, desde que se planteó la idea, en los años cincuenta, la promesa de energía limpia ha dejado de ser una utopía. El equipo del ITER está tratando de acercarla al presente. Si pueden mantener una "rebanada" de Sol en el corazón del reactor, finalmente podríamos acercarnos a la posibilidad de obtener energía útil de este sueño eléctrico...


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