CAMOVA
La verdadera sabiduría esta en reconocer la propia ignorancia. Séneca
Ese amigo del hombre, fiel a él, quien lo cuida , guarda de su casa, le hace pasar momentos felices, con su cariño, cuidado, juego, lamentablemente es traicionado por el mismo hombre , quien lo mata, para comer su carne de acuerdo al gusto y costumbre de cada país.
Es muy triste pero cierto saber, como nos lo recuerda, taringa.net, que hoy en día se come y/o se comercializa la carne de perro en Camboya, Japón, Laos, Taiwan, y en las regiones más orientales de la antigua Unión Soviética. También en Indonesia y Birmania. En todos estos lugares, no obstante, se trata de una práctica claramente minoritaria llevada a cabo por minorías sociales o grupos indígenas.
Sin embargo, el comercio de la carne de perro es más común (aunque siga siendo minoritario) en China, Filipinas, Vietnam, Corea del Norte y Corea del Sur.
En un punto medio entre los dos grupos de países anteriores estarían India y Tailandia, donde la práctica de comer perros es común sólo en algunas regiones del país. Animal People estima que en Asia se asesinan entre 13 y 16 millones de perros y 4 millones de gatos anualmente. Todos ellos para consumo humano.
También se matan perros para comer su carne en Angola, Camerún, Lagos y Nigeria. En estos países africanos se asocia la ingesta de carne de perro con estratos sociales de escasos recursos económicos.
Sería erróneo pensar que el hecho de comer carne de perro o gato por seres humanos refleje un estado socio-cultural menos evolucionado. Hace tan sólo diez años algunos productos de carne de gato fueron comercializados en algunos países de la Europa del Este. Hace 20 años se testó comercialmente en supermercados de Quebec (Canadá) productos de carne de gato. Y en fechas tan recientes como finales de los años 40 se comercializó por primera vez en los EEUU conservas de carne de gato.
Incluso a día de hoy se sigue consumiendo carne de perro en países occidentales. En pleno corazón de Europa se encuentran lugares como las regiones suizas de St. Gallen y Appenzell, en donde se come carne de perro regularmente por algunos de sus habitantes. En Suiza no está prohibido comerse a perros, gatos, u otros animales de compañía. Sólo está prohibido comerciar con su carne.
Lo cierto que es muy dramático el padecimiento que sufren los perros en su proceso para matarlos, y obtener para los identificados con ese apetito de carne ese manjar, sin importarle todo lo que el animal padece en ese martirio. Muy bien lo expresa Maringa.net, cuando indica que para muchos perros la pesadilla de ser considerados como comida comenzará en los camiones donde son transportados por carretera. Este viaje a menudo durará varios días a lo largo de los cuales no tendrán acceso a alimentos. Sólo se les proporcionará agua mediante mangueras y únicamente para prevenir la deshidratación y la muerte.
Para el viaje se les introduce en jaulas abarrotadas apiladas unas encima de otras hasta cinco alturas.
Al llegar a los mercados el transportista comienza a arrojar al suelo las jaulas de la parte superior. Esto produce roturas de miembros y contusiones a los aterrorizados perros.
Una vez en el suelo se utilizan tenazas metálicas para agarrarles por el cuello. Estando ya sujetos, los comerciantes pueden o arrojarles dentro de jaulas más grandes para ser pesados y vendidos de inmediato o descargarles en los "corrales".
Una vez en el suelo los temblorosos animales orinan y defecan y, literalmente, caen en los recipientes de agua en el centro de los corrales para saciar una sed de días .
Pero para ellos la pesadilla no ha hecho más que comenzar. Los compradores pasan a su lado para seleccionarles. Entonces son agarrados de nuevo por las tenazas de metal. Tras esto son golpeados brutalmente en el hocico con un instrumento parecido a un bate de béisbol, ante la mirada aterrorizada de sus compañeros de destino. El objetivo es dejarles inconscientes.
Trágicamente para ellos la inconsciencia a menudo no dura lo suficiente y despiertan en cuestión de segundos intentando ponerse en pie, arrastrándose entre la sangre y chocando con otros perros también caídos.
Llegados a este punto los perros aúllan desesperadamente entre dolor y confusión. De sus bocas y hocicos se escapa la sangre y las mucosas, mientras son golpeados una y otra vez.
El motivo de este horrible procedimiento es la creencia de que el rápido latido del corazón de los animales aterrorizados hace que, cuando finalmente son asesinados la sangre chorree más rápidamente. Se cree que esto mejora después el sabor de la carne al haber producido el animal adrenalina ante el terror que siente.
Otros métodos de matanza son desde el apuñalamiento en el cuello o en la ingle para dejarles desangrarse, o colgados hasta la asfixia, o electrocutados o arrojados vivos en cubas de agua hirviendo
Se sabe los asiáticos son muy dados para comer esta carne, especialmente China, de ahí que se señale, que en China la carne de perro se consume como una "alimento tónico". Sus consumidores dicen que "calienta el cuerpo" en los meses de invierno. También aseguran que es un remedio contra la fatiga, el dolor lumbar, la pérdida de memoria y que combate las digestiones pesadas en los ancianos.
En Corea los consumidores dicen comer carne de perro ya que ésta "refresca el cuerpo" durante los meses de verano.
La piel de perro y la vesícula son utilizadas porque supuestamente revitalizan el cuerpo y lo sanan de la enfermedad. El pene y los testículos son consumidos por sus "propiedades" contra la impotencia y para aumentar la libido. Por último los riñones de perro se comen también para curar la impotencia y la eyaculación precoz.
Los huesos de perro son usados algunas veces como alternativa a los de tigre para "curar" el reumatismo. Y, al menos una empresa en la provincia de Jiangsu está intentando comercializar la harina de cerebro de perro como tratamiento contra varias desórdenes neurológicos.
Lo cierto como lo expresa Taringa,net. no hay ninguna prueba científica de que la carne de perro pueda combatir ninguno de estos problemas. Tampoco de que, como dicen otras creencias, mejore la circulación sanguínea.
Desafortunadamente hechos como estos son una realidad en pleno siglo XXI y no se perciben cambios, protección a los animales, los gobiernos parecieran n o interesarles el asunto, mientras tanto se sigue asesinando, consumiendo la carne de perros sin importar el respeto a los derechos de estos animales, que también como nosotros tenemos derecho a la vida.


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