CAMOVA
Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana. Eduardo Galeano
En los países más pobres del mundo, la gente se muere de hambre, se nota que cada vez más se incrementa en cifras alarmantes y no se percibe acciones por parte de algunos países en contrarrestar esta realidad que causa miles de muertes m especialmente para los niños, ancianos.
Hay muchos aspectos que tomar en cuenta en que se manifieste esta realidad, que vale la pena considerarlas y sobre todo dar paso a programas, planes, acciones que contrarresten esta triste realidad. Por ejemplo en un informe del vaticano en donde vatican.va, señala algunos aspectos importantes de tomar en cuenta como:
- El punto máximo de escasez alimentaria, hay que buscarlo en los cuarenta y dos países menos avanzados (PMA), de los cuales veintiocho están en África. Unos 780 millones de habitantes de los países en desarrollo -el 20% de su población- no tienen todavía acceso a alimentos suficientes para satisfacer las necesidades básicas diarias a fin de lograr el bienestar nutricional
- En los países en desarrollo, no es raro que las poblaciones que viven de una agricultura de subsistencia con rendimiento muy bajo, padezcan el hambre en el intervalo entre dos cosechas. Si las cosechas anteriores ya han sido malas, puede sobrevenir la carestía y provocar una fase aguda de malnutrición que debilitará los organismos y los pondrá en peligro en el momento preciso en que serían necesarias todas las fuerzas para preparar la cosecha siguiente. La carestía compromete el porvenir: se comen las semillas, se roban los recursos naturales, se acelera la erosión, la degradación o la desertificación de los suelos
- Los factores climáticos y los cataclismos de todo tipo, por importantes que sean, están muy lejos de ser las únicas causas del hambre y la malnutrición. Para comprender bien el problema del hambre, conviene considerar todo el conjunto de las causas, coyunturales o durables, así como su interrelación. Veamos las principales, agrupándolas según las categorías acostumbradas: económicas, socio-culturales y políticas
- La seguridad alimentaria de las personas depende esencialmente de su poder adquisitivo y no de la disponibilidad física de alimentos
- Causas de políticas económicas equivocadas. Las malas políticas económicas de los países desarrollados afectan indirectamente, pero con fuerza, a todos los que carecen de recursos económicos en cualquier país; aunado además a estructuras y costumbres poco eficaces y que incluso llegan a destruir la riqueza de los países:- a nivel nacional, en países cuya salida del subdesarrollo tiene altos costos sociales : los grandes organismos, públicos o privados, que ejercen monopolio, lo que a veces es inevitable, se han transformado en freno, en vez de ser motor del desarrollo; los reajustes estructurales emprendidos en varios países desde hace diez años lo han demostrado;- a nivel nacional en los países desarrollados: sus deficiencias se notan menos en el ámbito internacional, pero son igualmente perjudiciales para todos los desfavorecidos del mundo, directa o indirectamente a nivel internacional: las restricciones para el comercio y los incentivos económicos a veces desordenados-
La corrupción considerable que se presenta bajo muy distintas formas y contra la cual ningún país puede preciarse de estar protegido. La causa profunda de la falta de desarrollo, o de un desarrollo con altos costos sociales, es de orden ético. Llama en causa la voluntad y capacidad de servir gratuitamente a los hombres, a través de los hombres y para los hombres. Comprende todos los niveles, la realidad compleja de las estructuras, legislaciones y comportamientos; se manifiesta en la concepción y en la realización de actos cuyo alcance económico puede ser grande o pequeño.
- El alza exagerada y unilateral del precio del petróleo. El aumento vertiginoso de las tasas de interés provocado por el simple juego del mercado no controlado y probablemente no controlable. Las dificultades y los sufrimientos provocados por las crisis económicas.
A todo ello agrega el informe del vaticano, que está comprobado que algunos factores socioculturales aumentan el peligro de carestía y malnutrición crónicas. Los tabú alimentarios, la situación social y familiar de la mujer, la falta de formación en las técnicas de nutrición, el analfabetismo generalizado, los partos precoces y a veces demasiado cercanos, la precariedad del empleo y el desempleo, son otros tantos factores que pueden acumularse y producir contemporáneamente malnutrición y miseria. Es oportuno recordar que los países desarrollados no están exentos de esa plaga; esos mismos factores producen la malnutrición ocasional o crónica de los numerosos « nuevos pobres » que se hallan en medio de aquellos que viven en la abundancia y en el superconsumo.
Aunado a lo anterior desde luego, hay un factor muy significativo como es el comportamiento demográfico, el número de habitantes crece aceleradamente, repercutiendo en la alimentación y generando en países menos desarrollado, hambre Téngase presente como se señala, que la proliferación es una reacción de la naturaleza y por consiguiente del hombre a las amenazas contra la supervivencia de la especie.
Los trabajos de investigación indican que los pueblos, a medida que se enriquecen, pasan de una situación de alta natalidad y de alta mortalidad a la situación inversa: baja natalidad y baja mortalidad. El período de transición puede ser crítico desde el punto de vista de los recursos alimentarios, pues en ese lapso de tiempo la mortalidad se reduce más rápidamente que la natalidad. La situación demográfica evolucionará lentamente mientras en los países en desarrollo las familias consideren que su producción y su seguridad serán garantizadas sólo por un gran número de hijos.
Por supuesto otra causa sumamente interesante como lo indica el Vaticano, es lo concerniente a las causas políticas y hace algunos señalamientos que demuestran su incidencia, algunos como: La privación de alimentos se utilizó en Biafra, en los años 70, como arma contra la secesión política. El derrumbamiento de la Unión Soviética eliminó, por un lado, las causas de las guerras civiles provocadas por su acción directa o por las reacciones contra dicha acción, como las revoluciones sin resultado, los desplazamientos de poblaciones, las desorganizaciones de la agricultura, las luchas tribales, los genocidios. No obstante, subsisten, o han vuelto a aparecer, numerosas situaciones que pueden provocar esos mismos fenómenos; aunque no se produzcan en la misma escala, no dejan de ser perjudiciales para las poblaciones. Se trata, en especial, de un resurgimiento de los nacionalismos; éstos son favorecidos por algunos Estados de régimen ideológico, pero también por las repercusiones locales de las luchas por la influencia que libran entre sí los países desarrollados, y asimismo por la lucha por el poder en algunos países, especialmente en África.
Esta también el antecedente de las situaciones de embargo por motivos políticos, como ha sucedido con Cuba e Irak, regímenes considerados como amenazas para la seguridad internacional y que toman, por decirlo así, a su población como rehén. Las primeras víctimas de esta especie de actos de fuerza son las mismas poblaciones interesadas .Por eso se han de tener muy en cuenta los costos en términos humanitarios de esas decisiones. En ciertos casos, los responsables nacionales se valen de las desgracias de sus pueblos, provocadas por sus artimañas, para obligar a la comunidad internacional a restablecer los suministros.
Ante toda esta realidad es muy importante tomar en cuenta la sugerencia que se hace de que es preciso motivar decididamente a los protagonistas sociales y económicos en favor de políticas de desarrollo cuyo objetivo prioritario sea garantizar a todos los hombres iguales oportunidades de vivir dignamente, haciendo los esfuerzos y sacrificios necesarios. Eso será imposible si las personas responsables no dan muestras indiscutibles de integridad y de sentido del bien común. Los fenómenos de fuga de capitales, despilfarro o apropiación de los recursos en beneficio de una minoría familiar, social, étnica o política, están generalizados y son públicamente conocidos por todos.


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