Mozart
CAMOVA
Uno de los grandes mùsicos, compositor e interprete de todos los tiempo que aùn perdura a traves de su maravillosa mùsica es sin duda Wolfgang Amadeus Mozart, quien falleció el 5 de diciembre de 1791 a las doce y cincuenta y cinco minutos de la madrugada después de una corta pero intensa enfermedad. No llegó a cumplir los 36 años. Mientras que las líneas básicas sobre la muerte de Mozart son conocidas, los detalles completos probablemente nunca puedan ser aclarados debido al conflicto o falta de pruebas. Hay dudas en cuanto a cuál fue la enfermedad que causó la muerte del compositor y que ocurrió en el tiempo inmediatamente anterior.
Su muerte sigue siendo un gran misterio y ha dado paso a muchas elocubraciones,hipòtesis que tratan de dar una explicaciòn de lo que realmente sucediò.
Nos recuerda Francisco Picado, que no se conoce exactamente la causa de su muerte, ya que el documento de defunción lo señala como una fiebre propia de la época; pero realmente las especulaciones señalan que pudo haber sido envenenado con mercurio por un colega suyo, otras causas por enfermedad crónica en los riñones, entre otras. Su sepelio se llevó a cabo sin gloria, pocas personas, pocos músicos, en un día neblinoso y en un cementerio fuera de la ciudad, en una fosa común. Curiosamente, la obra que estaba escribiendo al morir es su famoso "Requiem".
Posteriormente fue exhumado y se supone que donde está el homenaje a su tumba es la verdadera. Inclusive se exhibe un cráneo que se dice es el de Mozart, pero las pruebas de ADN no lo han logrado determinar, lo mismo que un mechón de cabello. Como todo lo existente en nuestro planeta, el genio Mozart regresó a la tierra y ella lo conserva. Su música nos acompaña y así su espíritu inquieto, estético y genial.
Un interesante analisi nos lo aporta Wikipedia y nos reporta que Mozart tuvo problemas de salud a lo largo de su vida, sufriendo por épocas la viruela, amigdalitis, bronquitis, neumonía, fiebre tifoidea, reumatismo y periodontitis. Su enfermedad final comenzó durante una visita a Praga (partiendo de Viena el 25 de agosto de 1791) para supervisar la representación de su nueva ópera La clemenza di Tito. La visita fue francamente exitosa en términos profesionales, pero Mozart comenzó a sentirse seriamente enfermo. Uno de sus primeros biógrafos, Franz Niemetschek, escribió: "estaba pálido y tenía una expresión de tristeza, aunque a menudo mostraba su buen humor con bromas a sus amigos".Después de su vuelta a Viena, el estado de salud de Mozart empeoró gradualmente. Por un tiempo, todavía pudo trabajar. En particular, terminó su Concierto para clarinete, trabajó para completar su Requiem (un encargo anónimo del Conde Walsegg, que quería hacerlo pasar como una composición propia, recibido por un mensajero misterioso cuyo nombre era al parecer Franz Anton Leitgeb) y dirigió el estreno de la representación de La flauta mágica el 30 de septiembre. Pero él estaba cada vez más alarmando y abatido por su estado de salud, probablemente incluso desilusionado. En la primera biografía de Niemetschek se relata una anécdota famosa de su mujer Constanze:
En su vuelta a Viena, se incrementó visiblemente su indisposición y lo hizo estar terriblemente deprimido. Su esposa estaba realmente apenada por ello. Un día iba paseando por el Prater con él, para darle una pequeña distracción y entretenimiento y, estando sentados, Mozart comenzó a hablar de la muerte y afirmó que estaba escribiendo el Réquiem para sí mismo. Las lágrimas comenzaron a caer por los ojos del sensible hombre: "Siento definitivamente", continuó, "que no estaré mucho más tiempo; estoy seguro que he sido envenenado. No puedo librarme de esta idea".
Constanze consultó con el médico de Mozart, el doctor Nicolaus Closset, quien le aconsejó que le retirara el Réquiem a su marido por una temporada. Así lo hizo Constanze y lo animó a que terminara Freimaurerkantate, K. 623, compuesta para celebrar la inauguración de un nuevo templo masónico de la logia de Mozart. Esta estrategia funcionó realmente durante un tiempo: terminó la cantata y fue estrenada el 18 de noviembrecon gran éxito y se sentía "eufórico" (según Solomon). Le dijo a Constanze, "Sí, ya veo que estaba enfermo cuando tuve la idea absurda de haber sido envenenado, devuélveme el Réquiem y lo terminaré".
Sin embargo, los peores síntomas de Mozart volvieron pronto, junto con el fuerte sentimiento de que seguía siendo envenenado. Cayó postrado en cama el 20 de noviembre, sufriendo hinchazón, dolores y vómitos
Muy interesante lo que reporta Wikipedia, que la inesperada y misteriosa muerte de Mozart ha suscitado gran interés desde el principio. Además, la medicina estaba en un estado primitivo en la época de Mozart y fue imposible determinar qué había causado la muerte del compositor. En el acta de defunción oficial constaba que el compositor austríaco había fallecido a causa de una "hitziges Frieselfieber" ("fiebre miliar aguda", refiriéndose a una erupción cutánea parecida a semillas de mijo), una descripción que no basta para identificar la causa en la medicina moderna y que es demasiado amplia e inexacta, ya que no se llevó a cabo la autopsia debido al avanzado estado de descomposición en que se encontraba el cadáver.
Esto ha dado lugar a numerosas hipótesis, de las cuales son las más importantes las siguientes. Una de las hipótesis más recientes y más aceptadas por los investigadores para explicar la muerte del compositor fue formulada por el doctor Peter J. Davies del Hospital St. Vincent de Melbourne (Australia),[quien afirma que Mozart murió de una infección estreptocócica contraída al parecer mientras asistía a una reunión de su logia masónica en Viena el 18 de noviembre de 1791, durante una epidemia, que causó una exacerbación del síndrome de Schönlein-Henoch (que ya había padecido en otras ocasiones) y de la insuficiencia renal (cuyos síntomas son fiebre, poliartritis, hinchazón especialmente en las extremidades, malestar y vómitos), provocándose retenciones de líquido que hicieron que el cuerpo se hinchase. El síndrome de Schönlein-Henoch le provocó hipertensión, lo cual dio lugar a un derrame. Este derrame dio lugar a una parálisis de un lado del cuerpo (hemiplejía). Posteriormente apareció una bronconeumonía, la cual se manifiesta cuando el enfermo está moribundo, que fue la causa directa de su muerte. Además, pudieron practicársele una o varias flebotomías, que probablemente empeorasen su insuficiencia renal. Esta hipótesis podría explicar, entre otras cosas, los desmayos que sufrió Mozart mientras componía el Réquiem y las depresiones que padeció durante sus últimos meses (así como su obsesión con la idea de que su muerte estaba próxima), ambos síntomas producidos por la insuficiencia renal crónica o uremia.
Otra de las hipótesis que se barajaron, propuesta por el doctor Carl Bär, fue que la causa de su fallecimiento era una "fiebre reumática aguda" (Reumathic fieber), ya que es conocido el hecho de que tuvo tres o incluso cuatro ataques de dicha fiebre en su niñez y esta enfermedad tiene tendencia a repetirse, con consecuencias cada vez más serias, como la incipiente infección y el daño a las válvulas del corazón. Sin embargo, investigadores posteriores la han rechazado alegando que tanto los síntomas neurológicos de su última enfermedad como el exantema (erupción cutánea) que padeció no son comunes en una enfermedad de este tipo.
La hipótesis propuesta por el doctor Jan Hirschmann, explica que Mozart habría fallecido de triquinosis, enfermedad corriente en la Viena de la época, por consumo de carne de cerdo en mal estado. Para formularla, Hirschmann se basó en datos de una de las últimas cartas de Mozart. Esta hipótesis explicaría la excelente forma en que se encontraba el compositor austríaco en otoño de 1791 (dos meses antes de su muerte) así como lo repentino de su enfermedad y su fallecimiento.La sensacionalista hipótesis que se extendió inmediatamente tras la muerte de Mozart fue la del envenenamiento, la cual está totalmente descartada en la actualidad.En sus últimos días, el compositor confesó a Constanze que estaba seguro de que lo habían envenenado (con agua Tofana). Además, tras la muerte del compositor, se sospechó que Mozart podía haber sido asesinado por Antonio Salieri. A pesar de negar las acusaciones, Salieri fue enormemente afectado por ellas, lo que contribuyó a que padeciera crisis nerviosas el resto de su vida. También se pensó que pudo ser envenenado por alguno de sus compañeros de la logia masónica a la que Mozart pertenecía, por haber revelado algunos secretos de la masonería en su ópera La flauta mágica. Asimismo, uno de sus hijos llegó a afirmar esto alegando que el cádaver no estaba rígido sino fláccido, y que podía ser el motivo de lo repentino de su enfermedad y del hecho de que el cuerpo hubiese iniciado el proceso de descomposición tan rápido (de hecho, Mozart tuvo que ser enterrado al día siguiente de su muerte, y el funeral se celebró en plena calle, debido al avanzado estado de descomposición en que se encontraba el cadáver).
Una hipótesis reciente sugiere que Mozart murió como consecuencia de su hipocondría y su predilección a la toma de medicinas que contenían antimonio. En sus días finales le administraron antimonio para aliviar la fiebre que claramente sufría. Si esta hipótesis fuera correcta, se podría decir que murió envenenado por casualidad con antimonio.
Recientes investigaciones ampliamente aceptadas han sugerido que Mozart murió por una fiebre reumática, ya que es conocido el hecho de que tuvo tres o incluso cuatro ataques de dicha fiebre en su niñez y esta enfermedad tiene tendencia a repetirse, con consecuencias cada vez más serias, como la incipiente infección y el daño a las válvulas del corazón. En la actualidad, hay un supuesto cráneo de Mozart al que se le han hecho diversas pruebas de ADN, comparándolo con los de sus supuestas sobrina y abuela materna, para poder así confirmar la autenticidad del mismo, pero no sólo encontraron que el ADN del primero no coincidía con los de sus dos familiares, sino que los de ellas entre sí tampoco concordaban.El último estudio publicado acerca del fallecimiento del genial compositor, realizado desde una perspectiva epidemiológica, concluye que la insuficiencia renal debida a una glomerulonefritis estreptocócica fuera la causa más probable de la muerte de Mozart: El diario oficial de registro de muertes en la Viena de Mozart fue evaluado para proporcionar un marco epidemiológico en el que las observaciones de los testigos de la época pueden ser integradas. Todas las muertes registradas en Viena durante el mes de noviembre y diciembre de 1791 y enero de 1792 se analizaron, junto con los correspondientes períodos de 1790 a 1791 y 1792 a 1793. La muerte de 5.011 adultos (3.442 hombres, 1.569 mujeres) se registró en estos períodos. La media de edad de los fallecidos fue los 45,5 años (DE, 18,5) para los hombres y 54,5 años (DE, 19,9) para las mujeres. La tuberculosis y las condiciones asociadas representaron el mayor número de muertes; caquexia y desnutrición en segundo lugar, y el edema fue la tercera causa más común. Según relatos de testigos oculares, el sello distintivo de la enfermedad final de Mozart fue el grave edema. Las muertes por edema aumentaron notablemente entre los hombres jóvenes en las semanas que rodean la muerte de Mozart en comparación con el anterior y los años siguientes. Esta epidemia menor pudo tener su origen en el Hospital Militar


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