CAMOVA

Nadie puede ser llamado libre o feliz sin participar en el poder público. Hannah Arendt.

Estamos desempeñándonos en el presente en el escenario latinoamericano, que ha vuelto a activarse, propiciando transformaciones, cambios que no pueden ignorarse.

Como ciudadanos, actores en estos escenarios, no podemos pasar por desapercibido, que

en los últimos años, los países Latinoamericanos han generado cambios políticos en algunos países, que en algunos pareciera que la democracia, libertad, pudiera estar amenazada de acuerdo a los intereses de los partidos políticos que han alcanzado el poder, conllevando a que se manifieste la aparición de escenarios turbulentos con serias afectaciones en lo concerniente a  lo económico, seguridad, libertad, desarrollo.

Países como Bolivia, Ecuador,  Venezuela han dado paso a cambios basados en una ideología socialista que ha generado seria preocupación, no solo a los habitantes de esos países, que temen  su alcance, repercusiones, sino, al resto de los que integran  Latinoamérica , debido a que consideran que estos cambios conllevan a una división significativa ante la decisión de países como Perú, Colombia, Chile, que no quiere saber ya  nada con el Socialismo, (como lo indica sus últimas elecciones  presidenciales  que ha elegido a un presidente de derecha)  

 Nos comenta,  el Prof. Guillermo Cortés Lutz, que la política Latinoamérica en la actualidad e históricamente ha estado en manos de un pequeño grupo, los poderosos, no importando su signo político. Ayer se hablo de caciques, hoy día se habla de barones, también serian validas otras denominaciones como patrones, lideres, jefes de tendencias, o la irrupción de empresario políticos, empresarios a secas, millonarios, etc., que están en política y participan en ella con la mirada del dueño, son todos ellos quienes manejan las riendas del poder, ocupando la frase de la historiadora Sofía Correa.

Tómese en consideración señala el profesor,  lo que manifestó Marc Bloch, cuando dijo: que la incomprensión del presente, nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Como ignoramos el pasado histórico y por ende político, ignoramos que siempre hemos estado alejado de las decisiones y que la clase política latinoamericana es un casta oligárquica que ha manejado la política por un tiempo que ya considero excesivo. Por ello Juego de Poderosos, son una serie de pensamientos con relación al control actual de la política latinoamericana, que es lo que vemos a diario, caudillos, desorden, nacionalismos, conflictos étnicos, nepotismo, globalización e idolatría del modelo neoliberal, dominación, sometimiento económico, militar e ideológica por parte de Estados Unidos, etc. Es por eso que nos parece que uno de los males más extendidos en política , y motivo de nuestra primera reflexión, es el clientelismo en política, hecho que ha socavado la critica y con ello la verdadera pa rticipación, este mismo hecho nos deprime y ya no vemos nuestra novel democracia como tal, sino que como oclocracia, nos preguntamos si la sociedad es sinónimo de modernización , en especial en política..

El diario  la Nación de Buenos Aires,  en un escrito que presenta  opina  ante la evidencia Latinoamericana, que  las democracias de América latina viven hoy realidades con perfiles bien distintos. Hay algunas, como la chilena, que muestran un notable estado de madurez ejemplar, digno de ser imitado. Hay otras, como es lamentablemente el caso paradigmático de Venezuela, que están en lo que podríamos llamar las antípodas de Chile.

Esto es, en una grave situación, debilitadas en extremo y casi camino a desaparecer.

El futuro es sombrío en ese caso. Tanto es así que Hugo Chávez, ante la escalada de protestas populares masivas que enfrenta, acaba de anunciar que si continúan las protestas en su contra a pesar de la mano dura, recurrirá a "medidas radicales". En un país como la Venezuela de Chávez, en el que está severamente restringida la libertad de opinión y en el que se ignoran impunemente los derechos y las garantías individuales más esenciales, esto significa la posibilidad de radicalizar aún más las cosas, recurriendo a la violencia y el terror para silenciar absolutamente el disenso. Es lo que sucede desde hace cinco décadas en Cuba.

Frente a esta aberración, el destacado politólogo Guillermo ODonnell acaba de incluir a la Argentina  junto con otros cuyos presidentes gobiernan mediante decretos de emergencia y recurren a presuntas facultades extraordinarias para violar las atribuciones que corresponden a los otros poderes del Estado prescriptas por las respectivas

Constituciones, deformándolas a su gusto y paladar. Son los casos de Venezuela, Nicaragua y Ecuador, entre otros. El denominador común del grupo de países al que alude ODonnell es que sus respectivas autoridades están empeñadas, de una u otra manera, en deformar las instituciones, coartar y desdibujar sus atribuciones, y alterar, si no aniquilar, los equilibrios y balances de poderes propios de la república. El propósito es concentrar el poder en manos del Ejecutivo al estilo de las viejas monarquías absolutistas.

Se suma a este penoso panorama una corrupción generalizada pocas veces vista.

Para ello, advierte ODonnell, los gobiernos de esos países se disfrazan cínicamente, apoderándose del ropaje de la democracia, mientras manipulan los procesos electorales y dan la apariencia de ser limpios, libres y honestos. Están lejos de esa imagen.

Lo cierto,  que  Latinoamérica afronta en el presente cambios que se han originado como consecuencia de la participación proactiva de Venezuela, con su presidente Hugo Chávez plenamente identificado con el Socialismo, que ha generado preocupación a países que no se identifican con ello, no obstante, sus acciones y apoyo a Bolivia, Ecuador ha hecho que estos también sigan la ideología socialista hasta el extremo, que han dado paso a una Alianza denominada Alba que los ha identificado con Cuba y también con Nicaragua a fin de provocar ese cambio por lograr que el Socialismo sea una realidad  en la integración Latinoamericana, a un costo social significativo y a una inestabilidad de la democracia que muchos temen que se manifieste.

Definitivamente, el presidente Hugo Chávez debe evaluar  en el presente sus actuaciones, programas a fin de determinar de que manera los cambios que está generando no solo en el país, sino en aquello con quienes ha aliado, realmente favorezca la integración, el desarrollo,  democracia, libertad y propiciar cambios necesarios que den paso a transformaciones favoreciendo  a todos, no solo a los grupos de poder , reafirmando  y garantizando una realidad  democrática en todos sus tópicos  en lo educacional,  salud, vivienda, en fin, una calidad de vida justa, con equidad, trasparencia, igualdad, fraternidad  y desde luego con el respeto a la libertad.  

Para quienes conocemos la historia de Latinoamérica, en donde se han dado hechos trascendentales en pro de su libertad, democracia, desarrollo, se tome muy en cuenta que su verdadera integración debe darse siempre con la garantía de la democracia, libertad, fraternidad, igualdad a fin de que se logre una verdadera integración, como la que siempre pregonó Simón Bolívar, y que la Comunidad Europea en el presente, muestra que es posible, cuando hay disposición, compromiso, convicción de logro.