CAMOVA
No se puede negar el serio problema que en el presente afronta Grecia, una crisis económica que la ha afectado mucho, Comenta Costas Douzinas ( The Guardian), que no cabe la menor duda, que tanto Papandreu como Karamanlis, las dinastías políticas dominantes en la Grecia de posguerra, se han servido del empleo en el sector público y del mecenazgo para beneficio político propio, contribuyendo a aumentar monstruosamente el volumen de la deuda. No cabe la menor duda de que una substanciosa evasión fiscal, la corrupción y el clientelismo han contribuido significativamente a las actuales cuitas. Pero el remedio es mucho peor que la enfermedad, y será costeado, como siempre, por las usuales víctimas: trabajadores asalariados, grupos de bajos ingresos, campesinos con cultivos de subsistencia y desempleados.
En un horizonte más amplio, Grecia se está convirtiendo en un experimento para la nueva fase de la corrección de curso que el neoliberalismo se propone realizar en la estela de la crisis económica y financiera. Las medidas fiscales e impositivas de "estabilidad" vienen a continuar un conjunto de dogmas económicos milagreros que, aun si quebrados en 2008, siguen dominando el mundo mental de los dirigentes políticos europeos. La magia negra de la privatización, la desregulación y la financiarización ha sido teóricamente rechazada por muchos fieles de la primera hora, pero todavía impera en los ambientes de unas cuantas escuelas de negocios de elite y en la Comisión Europea.
Se comenta además , que Grecia se halla en el ojo del huracán de una tormenta especulativa", de acuerdo a Papandreu en su comparecencia televisiva. . refiriéndose a la degradación de la calificación del crédito griego por parte de tres empresas privadas de valoración de riesgos -ninguna de las cuales está sometida a control o supervisión algunos- y a la consiguiente especulación en los mercados en torno a la deuda pública griega destinada a financiar el déficit, especulación que elevó los tipos del empréstito soberano griego un 4% por encima de la línea de base. Se trata de una repetición intensificada del ataque que lanzó Soros contra la moneda británica en 1992 (que llevó al Reino Unido a su humillante salida del Mecanismo Europeo de Cambio) y del ataque de los especuladores a la banca británica en 2008. Y es índice capital de una desdichada situación galanamente aceptada por la Unión Europea y los gobiernos: un puñado de megacapitalistas fondos de cobertura hedge, que ya se han cargado con esa práctica a grandes bancos, apuesta ahora a la bancarrota de un país en la esperanza de que la propia apuesta ayude a cumplir la profecía y les permita ganar posiciones de ventaja en la venta cortoplacista..
Lo cierto, relata el Boletín de Wharton Universia Net, hay una significativa recesión económica y que además en medio de una crisis de carácter mundial, el país heleno posee un déficit fiscal que se situó en el 12,7% de su Producto Interior Bruto (PIB) en 2009 y una deuda pública del 115% del PIB. Por si esto fuera poco, necesita obtener cerca de 11.000 millones de euros para finales de mayo para cancelar vencimientos de deuda y los intereses de sus bonos en el mercado. Para todo 2010, el país precisa de 53.000 millones de euros para financiar sus obligaciones.
El Gobierno griego tiene como opción para financiarse y poder realizar esos pagos emitir más deuda. Pero existe un problema, que el mercado no es muy receptivo a la hora de comprar bonos helenos por miedo a que el país no pague. La consecuencia directa de esto es que Grecia tiene que ofrecer unas mayores rentabilidades para que los inversores vean que merece la pena tomar el riesgo que ellos perciben. Es decir, al país le cuesta cada vez más financiarse.
La prima que los inversores exigen por comprar bonos estatales de Grecia a 10 años ha llegado a superar con creces el 7%, el umbral que según el Gobierno marca un nivel de préstamo insostenible. El diferencial con el bund alemán a 10 años (tomado como referencia por el mercado por su calidad y solvencia) ha tocado un máximo de la era del euro de 463 puntos básicos.
Se agrega, que ante los temores de que Grecia cayera en impago y perjudicara seriamente la reputación de la zona euro y la credibilidad de la divisa europea, la Unión Europea (UE) ha acordado un plan de ayuda consistente en poner a su disposición 30.000 millones de euros en préstamos. A esta cantidad habría que añadir entre 10.000 millones y 15.000 millones de euros que aportaría el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se espera que Grecia active el plan, junto con las medidas de austeridad que éste exige. Las conversaciones para definir los términos del plan de ayuda, fijadas para el lunes, se han pospuesto como consecuencia del cierre del espacio aéreo en la mayor parte de Europa tras la erupción de un volcán en Islandia.
En opinión de Rafael Pampillón, profesor de Entorno Económico del IE Business School, "el acuerdo alivia el problema pero no lo soluciona. La deuda pública griega seguirá aumentando como una ‘bola de nieve' hasta que el Gobierno griego no reconozca su incapacidad para hacer frente a sus obligaciones de pago. La única salida es la suspensión de pagos, un concurso de acreedores que evidentemente perjudicaría a los tenedores de bonos griegos". Pampillón asegura que comienza a ver paralelismos entre la situación actual del país europeo y la crisis financiera a la que se enfrentó Argentina hace nueve años.
Según Pampillón, "la única alternativa para Grecia es, de la mano del FMI, acudir al Club de París y al de Londres para presentar una suspensión de pagos de manera negociada". Considera que de esta forma "se evitaría el riesgo moral o comportamiento perverso que hace que los acreedores (en este caso de Grecia) ante el incumplimiento del deudor (Grecia) le sigan prestando fondos por que cuentan con que siempre habrá un prestamista de última instancia (los países de la Eurozona) que resolverá el problema". Y dice: "No debe haber rescate para Grecia porque se envía a los inversores el mensaje de que no importa que España, Portugal o Italia tengan excesos en el gasto público o déficit fiscal insostenible porque al final alguien pagará".
Méndez Ibisate cree que "para evitar que Grecia entre en situación de no poder pagar y que tenga que salirse del euro es para lo que se ha concedido el préstamo de la UE más lo que aporte el FMI". Este profesor de la Universidad Complutense cree que "su posición dentro de un área económica y monetaria única que es reciente y que, por tanto, los países quieren sostener y evitar que se quiebre la confianza sobre la misma es un punto de diferencia del caso griego con lo que pasó y cómo evolucionó el caso en Argentina". A pesar de ello, duda de la iniciativa europea. "No está claro que esto que ha hecho Europa, la UE sea mejor ni para Grecia, ni para la zona euro ni para los países que en el futuro se muevan en esa moneda",
No hay que olvidar como comenta Douzinas, los griegos son un pueblo orgulloso. Han sido masivamente sometidos al bombardeo de los medios de comunicación, del gobierno y de académicos adocenadamente sumisos, a fin de hacerles creer culpables de los fallos de un sistema al que nadie ha votado. En Gran Bretaña estamos ya muy acostumbrados a la retórica del TINA ["No-Hay-Alternativa", por sus siglas en inglés; T.]; pero también sabemos que siempre hay una alternativa. La situación por la que atraviesan los griegos les coloca en primera línea de un ataque en toda regla a los principios europeos de democracia, justicia social y solidaridad, principios que, aunque nunca dejaron de ser un poco retóricos, hoy se hallan quebrados por doquiera. Idealmente, lo que el gobierno griego debería hacer es olvidarse de la falsa ortodoxia que convierte a Grecia en una nación tan poco soberana como Irak y llamar a un frente nacional de resistencia frente al bárbaro ataque.



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